- Presidente ingusetio escapa a atentado
MOSCÚ / AFP
El atentado que hirió ayer al presidente de la república de Ingusetia, vecina de Chechenia, muestra que el Kremlin ha subestimado la rebelión en una zona que creía haber comenzado a estabilizar, estiman algunos analistas.
El ataque contra el presidente Yunus-Bek Evkurov no es un acto aislado. Nada más que en junio, el ministro de Interior de Daguestán, la vicepresidenta de la Corte Suprema ingusetia y un ex viceprimer ministro de Ingusetia murieron, al igual que muchos policías, en atentados reivindicados por los rebeldes.
Esta serie de actos violentos se produce pese a una vasta operación antiterrorista llevada a cabo en mayo en la frontera entre Chechenia e Ingusetia que fue presentada como un éxito contra los insurgentes.
“Es una bofetada para el Kremlin, sobre todo después de esta vasta operación de hace seis semanas”, destaca Alexei Malachenko, experto del Cáucaso en el centro Carnegie de Moscú.
“Parece que los combatientes clandestinos son más fuertes de lo que se creía y sus fuerzas son imprevisibles”, añade.
Los expertos aseguran que, pese a las bajas, los rebeldes siguen reclutando en una población local harta de la corrupción endémica de las autoridades locales y de los abusos de las fuerzas rusas.
Estos combatientes recurren a la guerra santa para fundar un “Emirato del Cáucaso” y están dispuestos a morir como mártires con tal de conseguirlo. Nada tienen que ver con el modelo más nacionalista sobre el que se apoyaron las dos guerras de independencia de Chechenia, una república casi estable si se compara con Ingusetia o con Daguestán. “Aquí ya no se trata de ex combatientes chechenos, sino de radicales que se pasaron a la clandestinidad”, dijo Alexandre Cherkasov, de la Organización No Gubernamental rusa Memorial.