- Ahora tienen energía las 24 horas del día y cuentan con mejores caminos para sacar la producción
[/doap_box]
CORRESPONSAL/MATAGALPA
San Antonio de Kuskawás, una comarca cuyo caserío principal está 25 kilómetros al este del poblado de Rancho Grande, está de fiesta en honor de su Santo Patrono, San Antonio de Padua.
Las celebraciones también se deben a la conclusión de diversos proyectos ejecutados por el Gobierno municipal, los cuales mejorarán las condiciones de vida en esa comarca cuyas montañas fueron escenario de guerra en los años setenta y ochenta, y reducto de los “recontras” y “recompas” en los noventa.
En la barrera, hombres y mujeres desafían la furia de los toros mientras los “chicheros” amenizan la corrida vespertina. “Viva San Antonio”, grita un lugareño en medio del bullicio. El salón de billares, céntrico en el caserío, también está lleno de clientes.
Pero, aún con ambiente festivo, el temor invade a los pobladores de la comarca porque en algún sitio, tal vez cercano al caserío, un grupo de hombres armados permanece escondido, esperando el momento oportuno para delinquir. El Ejército y la Policía reconocen que ahí operan dos “focos delictivos”.
Al menos en ocasión de las fiestas, hay más de una decena de policías, incluyendo a miembros del Grupo de Intervención Rápida de la Policía, quienes están reforzando a los pocos agentes acantonados en la pequeña unidad que la institución garante del orden tiene en San Antonio de Kuskawás.
PROGRESO PARA CONTRARRESTAR DELITOS
El alcalde liberal de Rancho Grande, Sabino Leiva Lúquez, asegura que los pobladores de Kuskawás “merecen vivir en sana paz” y estima que una de las formas de contrarrestar las actividades delictivas es llevar obras de progreso.
Ahora, las 75 casas que hay en la comunidad cuentan con el servicio de energía eléctrica durante las 24 horas del día.
Los productores que tienen fincas aledañas cuentan con mejores caminos para sacar sus productos. La Alcaldía ha hecho escuelas y hasta construyó una filial en San Antonio de Kuskawás, dice Leiva.
Con financiamiento del Ministerio de Energía y Minas y aportes de la Alcaldía y los pobladores, recientemente concluyó la construcción de la pequeña central hidroeléctrica en el río Kuskawás, la cual costó 90 mil dólares y tiene capacidad para suministrar energía al doble de las viviendas que hay en el caserío.
La comunidad tendrá que conformar una junta directiva que decida cuánto deben pagar los usuarios por el servicio de energía.
El dinero recaudado será para darle mantenimiento al sistema y pagar a los operarios.
Otros proyectos ejecutados recientemente por la Alcaldía en distintos puntos del municipio de Rancho Grande son el puente vehicular en la comunidad Colonia Agrícola Número Uno y la escuela multigrado en Las Pilas, comunidad Caño Blanco.
Otra obra casi concluida en San Antonio de Kuskawás es la filial de la Alcaldía, la construcción costó casi un millón de córdobas y servirá para que los pobladores no tengan que ir hasta la cabecera municipal a realizar diferentes trámites como la inscripción de niños en el Registro del Estado Civil de las Personas o la solicitud de cartas de venta para las transacciones con ganado. Además, el auditorio será de uso comunal, explica el alcalde Leiva.