- Cartas al Director
Progreso
“El verdadero progreso consiste en renovarse”.
Solución salomónica
Sin olvidar lo que muchos consideraron un fraude electoral en los comicios municipales de noviembre pasado, y las consecuencias económicas que esos resultados trajeron en detrimento de la economía nacional y los beneficios que comportaban para gente de occidente del país, como fue la probable suspensión de la Cuenta Reto del Milenio, propongo para encontrar una solución salomónica entre el Gobierno y la comunidad de donantes, que las autoridades municipales nombradas por el Consejo Supremo Electoral (CSE) continúen ejerciendo sus funciones hasta los comicios presidenciales de 2011.
Es decir, que se recorte el período de los electos a las alcaldías de dos años y se realicen nuevas elecciones contemporáneamente con las elecciones políticas para presidente y diputados, con los observadores internacionales que han trabajado en los países pertenecientes al Sistema de Integración Centroamericana como la OEA, la Unión Europea y observadores nacionales, que ya lo han hecho en las elecciones anteriores. Esto sería una demostración que el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) funciona cuando se ponen en práctica sistemas comunes.
Hugo Palma-Ibarra
María de Nazaret
María es la madre por excelencia por ser la Madre del Salvador del mundo, Jesucristo, que se encarnó por nuestra salvación en su vientre bendito. Y por ser Jesús, hombre y Dios a la vez ergo… ella es verdaderamente Madre de Dios como la declaró el concilio de Éfeso al principio de la era cristiana. “Theo-tokos” y por eso los católicos la alabamos y bendecimos como nos manda el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios, que nos manda honrar a padre y madre. “Maldito el que se olvida de su madre”, dice la Escritura.
Y cuando rezamos el Ave María sólo repetimos lo que la Escritura dice en San Lucas cuando la visita en su casa de Nazaret el ángel Gabriel, para anunciarles de parte de Dios que va a ser madre del Mesías. “Salve” la salud del ángel (“Xaire”) en griego. Y sigue diciendo el ángel: “Llena eres de gracia porque el Señor está contigo”. Y en el mismo pasaje de San Lucas, cuando María visita a su prima Elizabeth, que también está en cinta, la saluda al entrar en su casa: “Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. Que es precisamente lo que rezamos en el Ave María. Después María entona en sublime cántico de Magníficat, en el que profetiza que la llamaran bienaventurada las futuras generaciones porque fue fiel al Señor.
Carlos Chamorro Coronel
Isla de Ometepe
Estoy muy feliz de que nuestras autoridades isleñas, medios de comunicación, organizaciones y personas estén apoyando la campaña para que nuestra Isla de Ometepe sea una de las siete maravillas naturales del mundo moderno. Y también porque nuestro Ministerio de Turismo apoye esta campaña. Pero tengo, como siempre, varias inquietudes que quiero compartir. Por el momento, entre ellas van éstas: —Ser la séptima maravilla del mundo significa estar en los ojos y oídos del mundo entero—. Significa también estar en el plató del cine, TV y medios de comunicación tanto escritos como intermedia. —Significa ver la isla como una maravilla y así también cuidarla—. ¿Es una responsabilidad que no sé yo, si podemos hacerlo bien, o como todo aquí, vamos ir aprendiendo en el camino?
Bueno, esto de dar responsabilidades es una de las cosas que el nica está acostumbrado, pero aceptarlas, eso sí es un problema. Me da miedo que con el llegar a tan ansiado lugar de las maravillas, de pronto nos quedemos cortos, en el sentido de asumir estas responsabilidades; y de llevar a cabo un plan de mantenimiento, de cuidado y resguardo, tanto de nuestra naturaleza como de nuestra vida misma. Porque al llegar a este lugar también va a llegar toda clase de gente. Va a venir gente buena, gente descuidada, gente peligrosa y gente mala.
Y esto es un gran problema, porque la ingenuidad, lo nice de la isla, su naturaleza y su belleza se pueden opacar, y convertir en un centro de distribución y consumo de drogas, de prostitución, crímenes de uno u otro calibre, y además todas las enfermedades venéreas o de otra naturaleza, que ya conocemos y las nuevas por conocer. Vuelvo a preguntar: ¿Estamos el pueblo isleño, el Gobierno, autoridades y visitantes, nacionales y extranjeros, claros de la responsabilidad de cuidar una maravilla de la naturaleza como la Isla de Ometepe? Eso querido Wiber es otra historia.
Mariano Marín