José Valverde, relevista de los Astros de Houston. (LA PRENSA/AP)

Valverde a punto de retornar al bullpen de Houston

HOUSTON, TEXAS/Especial para LA PRENSA El arma secreta del formidable taponero de los Astros, José Valverde, no es un par de pistolas guindadas del cinturón al estilo del oeste legendario en la pradera tejana. Más bien es la figura imponente que al hacer presencia en el montículo con sus 250 libras de peso y una […]

HOUSTON, TEXAS/Especial para LA PRENSA

El arma secreta del formidable taponero de los Astros, José Valverde, no es un par de pistolas guindadas del cinturón al estilo del oeste legendario en la pradera tejana. Más bien es la figura imponente que al hacer presencia en el montículo con sus 250 libras de peso y una estatura de 6 pies y 4 pulgadas, intimida de inmediato a los bateadores oponentes. No creo que haya un experto que no esté de acuerdo conmigo en este tema.

Este beisbolista fuera de serie, nació en esa fábrica de “grandesligas” que es San Pedro de Macorís, República Dominicana el 4 de junio de 1979. Y en 1997, fue firmado como profesional por el buscador de talento Junior Noboa de los Diamantes de Arizona. “Recuerdo que fue una noche como a las siete y tenía 17 años de edad”, manifestó Valverde.

A los 31 años de edad está en el pináculo de su carrera y los Astros lo adquirieron de los Diamantes el 14 de diciembre de 2007, a cambio de Chris Burke, Juan Gutérrez y Chad Qualls. El gerente general Ed Wade lo contrató para calzar las zapatillas del entonces taponero del equipo, Brad Lidge.

EL MIMO

Cuando los Astros necesitan un bombero que apague el fuego en los momentos más álgidos, hacen uso del teléfono, se abren en pampa las puertas del bullpen y surge la brillante figura de José, que entra al terreno al ritmo de un sonoro corte musical que hace estremecer a la multitud.

La efectividad de los lanzamientos de Valverde es de sobra conocida por los bateadores de la Liga Nacional. Lanza con valentía, reta al bateador más pintado y, cuando poncha al oponente, acompaña su gusto con un gesto muy propio de su carácter. Esto lo convierte en el rey de la pantomima y podría comparársele al mimo francés Marcel Marceau. Es solamente su forma de expresar máxima felicidad y, a lo mejor, para que el próximo bateador llegue intimidado.

Es de sobra conocida la forma que adquieren los bateadores luego de conectar un jonrón, que en otros tiempos se consideraba un insulto al lanzador. En los últimos años, los ademanes de los serpentineros después de un ponche, se consideran una forma de desquite. “Es mi propio modo de celebrar”, observó José.

LA LESIÓN DE ABRIL

Este año, los Astros se han visto diezmados por tantas lesiones sufridas y han tenido que jugar cortos de personal por un buen número de bajas, siendo Valverde una de ellas.

José (0-1, 5.63 efectividad) originalmente se lesionó el 21 de abril, cuando una bola bateada por el dodger Orlando Hudson, lo golpeó en el tobillo derecho. Al tratar de recuperar la pelota para sacar a Hudson en primera base, el taponero sufrió un estirón en la pantorrilla.

“Fue un accidente que recordaré toda mi vida”, dijo Valverde mientras se secaba el sudor de la frente después de la práctica del día. “La lesión fue tan severa que me puso fuera de acción por un mes y la situación me disgusta sobremanera. No concibo estar ausente de mi trabajo; por eso me siento extraño, pero por dicha ayer comencé a tirar en el bullpen y hacer otros ejercicios”.

Se dice que el pelotero de vergüenza es aquel que juega el beisbol a conciencia y no me equivoco decir que el apelativo encaja bien a José. No se inmutó luego del pelotazo y siguió lanzando. “Algo como eso no me saca de mi juego. Solamente Dios me puede sacar”, dijo Valverde con un rostro de vehemencia. “Recuerda que era mi juego y yo tenía que terminarlo, para mi equipo, para mis fanáticos y para mí”.

“ERA MÁS SERIO DE LO QUE PENSABA”

La gravedad de ciertos accidentes en el beisbol no se reconocen de inmediato por el mismo calor de la acción y, eso ocurrió con Valverde. “Cuando retorné al montículo, me di cuenta que era más serio de lo que yo pensaba”, acertó.

“Los expertos del equipo que me atendieron, explicaron que procediera con calma, porque comprendieron que me arriesgaría, pero no hice mucho caso porque quería ayudar a mi equipo y también para hacer honor a mi espíritu combativo”.

La recuperación del serpentinero ha sido lenta y difícil. “Ha sido difícil porque nadie quiere estar lesionado”, explicó Valverde. “No encuentro la hora para salir de esta situación, pues todo el mundo ve que se ha tomado mucho tiempo. Por eso digo que ha sido difícil”.

José, no aceptó de principio el diagnóstico del médico del equipo y solicitó una segunda opinión en Miami y todavía no ha salido del apuro. “Por suerte que ya estoy en la última etapa de mi recuperación”, dijo el pitcher suspirando profundamente. “Como te dije ya estoy tirando en el bullpen y eso quiere decir que el final está allí al frente”.

Si José tiene suerte y el brazo no se resiente a la hora de lanzar luego de tanto descanso, creo que todo le saldrá a pedir de boca.

DESCANSO PODRÍA AFECTARLE

“Mucha gente dice que eso (el descanso) es bueno. Pero la verdad que para mí no lo es. En lo que me concierne, soy mejor pitcher cuando entro en acción continuamente. El año pasado tiré una semana corrida y entre más lanzaba mejor lo hacía. Mis lanzamientos se desplegaban con más efectividad. Es posible que el descanso favorezca a otros, pero no a mí”, alega el lanzador.

Los Astros están ansiosos por el retorno de Valverde y los fanáticos también, pues el equipo se encuentra en último lugar de la división central.

“Me inclino a creer que me reactivarán cuando el equipo vaya a Arizona”, precisó José. “Después de una sesión más de bullpen, tiraré el sábado un juego simulado y me enviarán a las menores a lanzar tres entradas”. Es posible, pues, que ese sea el último capítulo de una odisea que el taponero no esperaba.

BAJÓ DE PESO

Además de la terapia que le programaron, José, se enfrasca en una tremenda cantidad de ejercicio físico. Lo ha tomado tan en serio que de las 286 libras que pesaba cuando el accidente, ha bajado a 268. “En términos generales, pues, claro que por esta rebaja estoy contento, pero la verdad es que vale perder libras cuando estás lanzando y no cuando estás enfermo”, dijo.

(*) René Cárdenas, cubre a los Astros para LA PRENSA. También escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehoueston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Texas Rangers y tiene 24 años de estar ligado con los Astros en radio, televisión y como columnista de fondo.

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