- Para no entorpecer investigación del caso Rosenberg
El jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el español Carlos Castresana, pidió ayer “seriedad y discreción” a todas las “fuentes e instituciones” que quieran colaborar en la investigación del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg.
“Les pedimos que sean serios, que sean responsables, y que sean discretos”, señaló Castresana a los periodistas durante una improvisada rueda de prensa en un hotel del sur de la capital guatemalteca.
El jefe de la CICIG criticó la publicación de un documento enviado el miércoles al Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, en el que una supuesta testigo identifica a tres personas que habrían participado en el asesinato de Rosenberg.
“La mejor manera de ayudar a la investigación no es publicar la existencia de informantes, menos con sus nombres y apellidos, sino hacernos llegar la información de la manera más confidencial”, se quejó el comisionado.
“Tenemos que pedir la más estricta confidencialidad en la investigación, nosotros la vamos a respetar y esperamos que los demás también la respeten”, agregó.
La CICIG investiga la muerte de Rosenberg, ocurrida el pasado 10 de mayo en un barrio residencial del sur de la capital, la cual ha desatado una seria crisis política en Guatemala por la supuesta implicación en ese hecho del presidente Álvaro Colom.
En un vídeo grabado tres días antes de su muerte, Rosenberg acusó de su asesinato al mandatario, su esposa Sandra Torres, su secretario privado Gustavo Alejos, el empresario Gregorio Valdez, y altos directivos de un banco de fondo mixto.
INVITACIÓN AL CRIMEN
Castresana señaló que informar de supuestos testigos de ese crimen a través de los medios de comunicación “sólo invita a que los maten si verdaderamente tienen una información relevante, o a crear expectativas en la opinión pública que no están justificadas. Ambas cosas son perniciosos”.
“Con el tiempo habrá de hacer público lo que tenga que ser publicado”, anotó.
El pasado miércoles, Morales informó a la prensa de que un abogado le envió a su despacho un documento en el que le informa sobre la existencia de una testigo del crimen que identificó con nombres y apellidos a tres de seis personas que habrían ejecutado el asesinato.