- Poeta dio ayer último paseo por Montevideo
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Ver GalerÍa de Fotos > MONTEVIDEO/ EFE y AP
Cientos de personas acompañaron ayer el último paseo del poeta uruguayo Mario Benedetti por Montevideo, que tuvo como destino final el Cementerio Central, donde sus restos mortales fueron sepultados en medio del respeto y la admiración.
Ariel Silva, quien fue el secretario y mano derecha de Benedetti hasta su muerte, ocurrida el pasado domingo, y amigos del alma como el escritor Eduardo Galeano y el cantautor Daniel Viglietti fueron algunos de los que cargaron el féretro con los restos del poeta a su salida del Palacio Legislativo, donde fueron velados todo el lunes.
Al pie de las escalinatas del imponente edificio el féretro fue subido hasta un vehículo, que lo trasladó, a paso humano, hacia el cementerio.
Una larga caravana encabezada por cuatro carrozas con ofrendas florales y una que portaba el féretro se dirigió hacia el Cementerio Central, a unas 30 cuadras del Palacio Legislativo. Cuando el féretro fue bajado, varios centenares de personas aplaudieron.
El paso del cortejo fúnebre por las calles del centro de Montevideo fue contemplado por centenares de personas, entre ellas muchos alumnos de escuelas públicas y colegios privados, congregadas en las aceras al igual que a la entrada del Cementerio Central.
LLUVIA DE FLORES
La caravana recorrió, en medio de una lluvia de flores y de un silencio sólo roto en ocasiones por los aplausos, el kilómetro y medio que separa el Palacio Legislativo del Cementerio.
Montevideanos anónimos de toda clase y edad, y figuras de la política, la cultura, el sindicalismo y el deporte, así como diplomáticos de varios países, se acercaron hasta el Cementerio Central para despedir al autor de La tregua y Montevideanos, uno de los más importantes que ha dado la literatura en español en la segunda mitad del siglo XX.
El féretro, depositado en el Panteón Nacional, no lució símbolo religioso alguno, pero fue cubierto por cientos de flores colocadas por la gente y por una pequeña bandera uruguaya, dejada por uno de los presentes.
En contraste con el día gris y lluvioso del velatorio, ayer el cielo de Montevideo lució azul, límpido y soleado.
En las puertas del campo santo, Hugo Achugar, director de Cultura del ministerio de Educación y Cultura; el cantautor Daniel Viglietti, que compartió con Benedetti poemas y canciones y una entrañable amistad, y la ministra de Educación y Cultura, María Simon, fueron los oradores que volcaron en sentidas expresiones la personalidad del extinto, su modestia, su alto nivel literario, su humor y su perfil político como militante de izquierda.
“Querido Mario, te digo adiós, pero no te lo digo. Te despido, pero no te despido. Siempre estarás en mí y en el alma y en el corazón de miles de personas que entraron en la poesía a través de la puerta grande de tus poemas. Hasta luego, entonces”, escribió el poeta argentino Juan Gelman, en nota enviada desde México y leída por la ministra Simon.
“No tuvo hijos, pero nos deja una amplia descendencia. Nos quedamos huérfanos, pero con un enorme legado, polémico y rico”, afirmó Achugar.
“Hoy un río de gente lo acompaña en su despedida y está muy bien que así sea, porque él creía en el prójimo sin demasiadas pruebas”, agregó por su lado Viglietti.