- El martes inician serie con Denver
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Los Ángeles/Efe
Los Lakers, un caso de estudio digno del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, capaces de lo mejor y de lo peor, exhibieron su mejor cara en el duelo definitivo (4-3) frente a los Rockets de Houston (89-70), ayer muy inferiores, y disputarán la final del Oeste contra los Nuggets de Denver.
Como si de un “déj vu” se tratase, los angelinos calcaron su actuación del quinto duelo y ganaban por 25 poco antes del descanso (51-26). Para alcanzar esa tranquilidad fue clave Pau Gasol, autor de 21 puntos y 18 rebotes, y un excepcional Trevor Ariza, con 15 tantos.
Por Houston, anulado Ron Artest (7 puntos) por Kobe Bryant, destacó Luis Scola, con 11 puntos y seis rebotes.
Como perros de presa. Agresivos hasta la extenuación en defensa, hábiles a la hora de recuperar balones e incisivos al máximo en ataque. Así salieron los Lakers, con un parcial de 8-0 que anunciaba la tormenta que esperaba a los Rockets, que fallaron sus primeros nueve lanzamientos, algunos a menos de un metro del aro.
Mucha culpa del gran arranque de los angelinos la tuvieron dos segundos espadas: Trevor Ariza, con dos triples, y el denostado base Derek Fisher, quienes impulsaron el marcador hasta el 17-4, sin apenas participación de Kobe Bryant.
Con esa ventaja cómoda, el partido bajó en revoluciones. Muchos errores en el tiro e imprecisiones. Nervios, en definitiva. Sacó petróleo de la situación Lamar Odom, quien con un triple despertó a los Lakers, definitivamente lanzados tras un rifirrafe entre Artest y Bryant, que provocó que éste se desperezara (35-17, m.18).
Antes de llegar al descanso la renta ya era superior a los 20 puntos (51-26), por lo que a los californianos sólo les restaba controlar el ritmo del partido para no verse en problemas.