(LA PRENSA/AMÉRICAECONOMÍA)

Trabajo de a dos

REGULACIÓN PÚBLICA O AUTORREGULACIÓN EMPRESARIAL ES UNA OPOSICIÓN FALSA, DICEN LOS EXPERTOS. LAS NECESITAMOS A AMBAS Es un chiste, pero de los amargos: “No tienen remedio (cura)”, se dice hoy en Chile de los comerciantes de fármacos. El descubrimiento de la colusión de las tres principales cadenas de farmacias o droguerías con los laboratorios farmacéuticos […]

  • REGULACIÓN PÚBLICA O AUTORREGULACIÓN EMPRESARIAL ES UNA OPOSICIÓN FALSA, DICEN LOS EXPERTOS. LAS NECESITAMOS A AMBAS

Es un chiste, pero de los amargos: “No tienen remedio (cura)”, se dice hoy en Chile de los comerciantes de fármacos. El descubrimiento de la colusión de las tres principales cadenas de farmacias o droguerías con los laboratorios farmacéuticos para subir los precios a más de 200 medicamentos, hace pocas semanas, dejó pasmados a moros y cristianos. Tanto, que podría derivar en el peor castigo posible: los diputados chilenos han propuesto modificar la ley para que este tipo de arreglo entre empresarios termine en la cárcel.

Y no es la única propuesta. Otra es crear una farmacia estatal donde el público pueda acceder a medicamentos a precios prácticamente de costo. La infracción de las cadenas que durante años han dominado el comercio de fármacos a su arbitrio, podría costarles parte de su mercado. Además de la confianza de sus clientes: robar dinero a un enfermo tiene peor prensa que arrebatar a un niño sus caramelos en la calle.

Se sabe que la desconfianza del consumidor puede arruinar a una industria. ¿Por qué la historia se repite sin pausa cada cierto tiempo? El consenso es que no se trata de un problema moral de algunas “manzanas podridas”, sino de algo más sistémico: los incentivos, en posiciones oligopólicas, son demasiado suculentos para que los empresarios se resistan a cruzar el límite de lo socialmente aceptable. Por eso, ya nadie cree que se deba dar a las firmas la autonomía para fijar por sí mismas las reglas de competencia en su negocio.

Es cierto que la autorregulación privada efectiva puede evitar la imposición de normas pesadas de parte del Estado, pero esto sólo ocurre cuando hay una institucionalidad sólida y vigilante en ambas partes.

“Lo que te voy a decir es muy raro”, dice el abogado colombiano y profesor de la Universidad de los Andes Marino Tadeo Henao, “pero la autorregulación funciona bien cuando hay buena regulación”. Parece una paradoja, pero no lo es.

“Los gremios o las empresas están más dispuestos a regularse a sí mismos cuando tienen mayor certeza de que si no lo hacen va a venir otro que sí lo va a hacer”, explica. Es más, propone el académico, cuando hay un vacío regulatorio, los privados relajan sus estándares. Y allí aparecen las tentaciones.

Esto es lo que ocurrió en el mercado financiero estadounidense, británico y alemán durante los últimos años. Vale reseñar el ejemplo del CFA Institute, encargado de otorgar el codiciado título de Chartered Financial Analyst, que impone a sus alumnos y graduados uno de los estándares éticos más estrictos del mundo financiero.

Como explica Rubén Dinamarca, administrador de riesgos en una empresa financiera, quien posee el título de CFA, “el Estándar de Ética Profesional incluye conductas que son exigibles a los graduados y alumnos”.

Las penalizaciones pueden alcanzar la pérdida del título. Las instituciones financieras más importantes del mundo se rigen por estándares que imitan los códigos del CFA. Aún así, pasó lo que pasó. Es que ni las más estrictas autorregulaciones funcionan cuando la regulación no opera adecuadamente.

Según Dinamarca uno de los problemas que hicieron colapsar al mundo financiero es que “tal como está estructurado el mercado de los préstamos hipotecarios, los incentivos no eran los adecuados para evitar el problema, y la regulación que regía para los activos subprime, tampoco”.

UN PASO ADELANTE

Pero si la regulación es deficiente o tarda en llegar, ¿por qué no prevenir? “Igual se debe avanzar en la autorregulación, porque eso mueve el estándar y permite mejorar la regulación”, dice la abogada Nicole Nehme, socia fundadora de Ferrada Nehme, experta en materias de libre competencia. No se trata de dejar que las compañías pongan sus propias reglas, más bien que los estándares del sector privado complementen las normas y regulaciones que impone el Estado, explica.

Concuerda con Henao en que los empresarios son quienes conocen mejor su actividad, así como los vicios y malas prácticas que hay que controlar, por lo que dentro de los propios gremios surgen las mejores medidas de supervisión. “La autorregulación efectiva puede adelantarse y crear un buen marco de vigilancia, con un órgano independiente más efectivo que una regulación engorrosa y pesada”, dice Nehme.

El feedback político –como el que enfrentan las farmacias chilenas– puede evitarse mediante una efectiva autorregulación, ya sea que involucre una industria completa o una sola empresa. “Lo que buscan evitar las empresas es que alguien más sea el que los regule, porque siempre hay normas que los pueden perjudicar”, cuenta Henao.

Pero este daño no proviene sólo de agentes políticos o del Estado. El cambio de reglas entre privados puede ser igualmente dañino, por lo que las negociaciones entre empresas grandes y pequeñas frecuentemente se rigen por códigos de buenas prácticas.

Existe, casi siempre, un escollo en este camino: quienes están en una posición de dominio suelen optar por el criterio cortoplacista de no ceder.

La Asociación Gremial de Industrias Proveedoras de Chile (AGIP), busca desde 2005 llegar a un acuerdo con las cadenas de supermercados. Según Vasco Costa, su presidente, han elaborado un documento que se basa en prácticas de nivel internacional, “para dar un marco de mayor flexibilidad, donde proveedores y supermercados tengan una interacción clara y transparente, para mejorar aún más la eficiencia y beneficiar al consumidor”.

No obstante, y pese a que tiene la aprobación de las entidades antimonopolio y de 1,000 proveedoras, falta que los cinco operadores de autoservicios que concentran el mercado lo adopten. Pero Costa no da tregua. “Debemos ser capaces de lograr acuerdos entre los privados”, dice. “Mientras no lo consigamos, tendremos que seguir recurriendo a las autoridades en los casos en que veamos abuso de poder”, sostiene.

PROPUESTA DEL SECTOR

No es el único sector en el que hay un vacío regulatorio, dice Paul Venturino, socio de Strategika, agencia de comunicaciones chilena, quien propone un código para el sector.

“A medida que el mercado se torna más complejo se requieren respuestas que antes no. Al crear un código de autorregulación las industrias se consolidan y ganan credibilidad”. No son pocos los dilemas de esta actividad. En 2008, cuando la empresa D&S estuvo a punto de fusionarse con Falabella –antes de ser adquirida por Wal-Mart– , el marido de una funcionaria de la agencia Extend, que asesoraba a Falabella en la negociación, adquirió acciones de D&S. Se trata de uno de los casos emblemáticos de uso de información privilegiada en Chile.

Pese a que hay una ley que regula a la prensa y existe una contra el uso de información privilegiada, no hay normas precisas sobre el comportamiento de las agencias respecto a la información que manejan de sus clientes. “Cuando se habla de autorregulación, uno se refiere a ámbitos específicos, porque las leyes o las regulaciones públicas cubren parte importante de los mercados”, dice Nehme.

Por su parte, Venturino sabe que no será fácil lograr un acuerdo porque las agencias no están agrupadas como gremio, por eso ha iniciado conversaciones con la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica para legitimar su iniciativa.

Pero no todo es negativo en la experiencia latinoamericana. Uno de los casos más exitosos apunta justamente a la libre competencia y la transparencia. “Se prohíben los sobornos directos e indirectos”. Así de claro es el acuerdo que firmaron las empresas fabricantes de tuberías en Colombia, cuando se propusieron terminar con las prácticas de corrupción en 2005. En 20 páginas, las firmas agrupadas en la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal), que representan más del 90 por ciento de las ventas del rubro al Estado, detallan los vicios que se comprometen a eliminar de su negocio. El pacto, asesorado por la filial colombiana de Transparencia Internacional fue tan exitoso, que los miembros de Acodal lo están exportando.

Pedro González, gerente de Contratos y Licitaciones de PAVCO, fue uno de sus precursores. “Llevamos varios años de trabajo, lo implementamos en Argentina, también fui a Ecuador para poder divulgarlo allá y también el grupo Amanco está actualmente trabajando en Brasil para poder implementar un pacto similar”, dice. Desde que opera el acuerdo los socios cuentan con un comité tripartito independiente, que puede llevar sus quejas directamente a la Vicepresidencia de la República.

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