Las desoladas estaciones del metro del Distrito Federal comenzaron a recibir pasajeros que desafiaron la amenaza del virus AH1N1. (LA PRENSA/AFP/Ronaldo Schemidt)

“Chilangos” desafían al virus y salen a las calles

Algunos hasta ponen en duda la emergencia MÉXICO/EFE Miles de habitantes de Ciudad de México, conocidos con el gentilicio de “chilangos”, salieron ayer a pasear y divertirse bajo un día caluroso, aunque con precauciones para no contagiarse de la gripe A, en la primera jornada del paro de actividades generalizado ordenado por el Gobierno y […]

  • Algunos hasta ponen en duda la emergencia

MÉXICO/EFE

Miles de habitantes de Ciudad de México, conocidos con el gentilicio de “chilangos”, salieron ayer a pasear y divertirse bajo un día caluroso, aunque con precauciones para no contagiarse de la gripe A, en la primera jornada del paro de actividades generalizado ordenado por el Gobierno y pese a la recomendación de quedarse en casa.

Aunque la capital amaneció con las calles vacías y reinaba un silencio sepulcral en esta urbe de 20 millones de habitantes, si se cuenta su zona metropolitana, la situación varió con el paso de las horas y los parques, las plazas y las calles revivieron lentamente, sobre todo en el centro.

Allí, algunos ciudadanos optaron por las bicicletas o los patines para su paseo, mientras los organilleros y los vendedores ambulantes buscaban sacar algo de dinero en un día festivo que, sin embargo, fue menos animado de lo normal, porque la cantidad de transeúntes fue baja y la mayoría usó mascarillas.

Juan Manuel, que acudió al Zócalo capitalino, la mayor plaza pública del país, acompañado de su esposa y sus tres hijas, indicó a EFE que aunque la situación “sí está de preocuparse”, a él personalmente no le quita el sueño.

“Venimos a hacer unas compras más que nada, y ya de paso a pasear a la plaza”, sostuvo.

“Ya nos aburrimos de estar todo el día en nuestra casa, ni podemos trabajar nada por la enfermedad ésa, así que nos salimos un rato a distraer”, se quejó por su parte el joven Pablo.

Tras cubrir la boca de su hija con una mascarilla, Carla Vázquez salió a la calle con ella, aburridas las dos de estar en casa desde el viernes pasado, cuando se suspendieron las clases en la capital.

JÓVENES INCRÉDULOS

Algo parecido sucedió con Dialet, David, Donovan y Jenny, cuatro jóvenes que no tienen miedo al virus porque no se acaban de creer lo que dicen las autoridades. Aburridos de no tener clase y de ver en televisión sólo noticias sobre la epidemia, se reunieron en la calle.

“Dudo mucho que realmente este virus pueda existir, o si existe, no es tan grave como lo manejan”, indicó uno de ellos.

Pero su madre no opina igual, por lo que le obligó a salir con una mascarilla que él prefiere llevar al cuello.

“Sí, ves mucha gente en la calle, a pesar de las medidas y de que el presidente (Felipe Calderón) fue muy enfático en decir que no salieras de tu casa, y hay un sector de la población que duda de la veracidad de la información que se ha estado vertiendo estos días”, aseguró Dialet.

“Es sólo un pánico social mexicano lo que está pasando”, concluyó David.

Boni, una colombiana residente en el Distrito Federal, aprovechó el día para mostrar la ciudad a cuatro compatriotas. Aunque les asusta el virus, aseguran que “no se puede dejar llevar uno por el nerviosismo de la gente”.

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