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LAS VEGAS/ AFP
Cuando el filipino Manny Pacquiao y el británico Ricky Hatton se enfrenten esta noche en el cuadrilátero del hotel-casino MGM Grand en Las Vegas, estarán pensando más en la bolsa de su siguiente pelea, que podría llegarles de la mano del retirado Floyd Mayweather hijo.
Pacquiao (48-3-2, 36 nocauts) se medirá a Hatton (45-1, 32 nocauts) en un duelo pactado a 12 giros en peso superligero, promovido por Top Rank y Golden Boy Promotions, y que será televisado por HBO a través del sistema de pago por evento.
En el mismo programa el mexicano Humberto Soto (47-7-2, 30 nocauts) expondrá su corona superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) contra el contendiente canadiense Benoit Gaudet.
Pacquiao, considerado el púgil mejor libra por libra del momento, se embolsará un cheque de 12 millones de dólares por esta pelea, mientras Hatton ingresará en su cuenta bancaria unos ocho millones. Ambos podrían engrosar la cuenta con las ganancias del pague por ver de la televisión, que se calculan en al menos 40 millones de dólares, de los que Pacquiao recibirá el 52 por ciento y Hatton el 48.
Empero, el premio mayor llegará con el invicto Mayweather (39-0, 25 nocauts), a quien podría tentar un megabolsa para salir del retiro voluntario al que se acogió hace casi un año, poco después de haber noqueado a Hatton en el décimo asalto de una pelea por el título welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) realizada el 8 de diciembre de 2007 en este mismo escenario de Las Vegas.
Según su padre Floyd Mayweather, quien ahora entrena a Hatton, el “Pretty Boy” de la familia ya está de vuelta en el gimnasio, aunque no ha revelado sus planes.
“Me gustaría otro encuentro con él. Ahora sería diferente, pues con su viejo he aprendido mucho, ya no soy el mismo boxeador al que él noqueó”, expresó Hatton, en un intento por conseguir que el pez muerda el anzuelo.
Pacquiao también arrastra agua para su molino, aunque se haga el desinteresado y diga que después de esta pelea tiene otros planes en mente.