- La narración de cuentos no deja de ser una primera lectura oral que puede ayudar a que se despierte en su hijo el placer por leer
Desde que planeamos tener hijos y luego nos damos cuenta del embarazo, empezamos a hacer muchos planes para el futuro bebé y a prepararnos para darle la mejor formación y educación posible.
Zoa Meza, fundadora del Teatro de Títeres Guachipilín y quien encanta a los niños contando cuentos, señala que desde que el bebé sale del vientre tiene un horario para mamar y en la medida que va creciendo, se le van creando hábitos y uno de los mejores hábitos que podemos heredar a nuestros hijos es el amor por la lectura, el cual debe ser inculcado desde temprana edad.
Etapa de iniciación
Primero se empieza por el oído, porque al bebé se le dicen cosas bonitas, frases poéticas. Según la forma y la entonación con que la madre o el padre le hable, él va entendiendo, señala Meza.
Las canciones son una buena forma de iniciación, pero cuando el bebé empieza a quedarse solo en la bañera, se puede iniciar, según Meza, con los libros de agua, los cuales son libros de plástico o esponja con imágenes que deben ser lo más cercano a su medio, por ejemplo un perro, gato, cerdo, pato, etc.
Con esas imágenes él empieza a abrir y cerrar el libro, ésa es la edad de la inmediatez. Los libros en esta etapa no deben tener letras, sólo figuras y, si es una sola figura, mejor, algo en lo que el niño fija su atención, dice Meza.
Cuando el bebé tiene un año, los libros ya pueden tener letras, pero frases muy cortas. Eduardo Báez, Director Ejecutivo de Libros para Niños, señala que a esta edad el niño disfruta tanto escuchando cuentos como observando las imágenes del libro, por lo que hay que ofrecerle historias que puedan ilustrarse con dibujos familiares y cotidianos. Presentarles historias simples de niños como él, de argumentos tan sencillos como ir al parque, tirarse por el resbaladero, jugar con los amigos, ensuciarse las manos con barro o historias de animales a los que él pueda cuidar y abrazar.
Su propia historia
A los tres años, según Meza, los libros tienen grandes imágenes con muchos detalles y pocas letras, las cuales se pueden leer si lo desea, pero la imagen cuenta la historia y el niño inventa su propia historia con la imagen y empieza a inquietarse y a hacer preguntas, ahí se empieza a introducir palabras que él no conoce.
Cabe señalar que a esta edad las ilustraciones son muy importantes porque son el reflejo de su vida cotidiana. Según Báez, a esta edad los niños son más exigentes con los cuentos, con los argumentos y explicaciones, por lo cual hay que proporcionarles historias sencillas, afectivas y de acción lineal, que no sean complejas ni excesivamente largas.
Las repeticiones rimadas son ideales porque la capacidad de imitación a esta edad es extraordinaria. El pequeño aprende las rimas y es capaz de repetirlas imitando incluso la voz y los gestos de quien se las enseña. Según Báez, repitiendo rimas y nombres formados a partir de juegos de palabras perfeccionará su pronunciación.
A los seis años, según Meza, el niño demanda el mismo cuento todos los días, por lo cual es importante proporcionarle cuentos que él pueda ver una y otra vez, de ahí que se recomienda que sean libros de pasta dura y grandes.
Báez aconseja no desanimarse si al principio su hijo se distrae cuando le esté leyendo, ya que empezará a prestar atención a medida que vaya comprendiendo e interesándose por la trama y las aventuras de los personajes.
Etapa del heroísmo
De los siete a los diez años entramos a la edad heroica, al niño ya no sólo le interesa lo inmediato, sino que ya empieza a ver héroes. Las historias tienen personajes entre mágicos y heroicos, pero que no resuelven el problema de la humanidad sino los problemas de ellos mismos, por eso La Caperucita Roja tiene tanto éxito aún, señala Meza.
En esta etapa los cuentos ya tienen más lectura porque el niño empieza a leer, ve personajes de otras culturas y empieza a hacer comparaciones.
Después está la etapa del heroísmo superior. Llegando a los diez años ya no le interesan los héroes que tiran telarañas, porque ya descubrió que no existen, al igual que no existen los amigos imaginarios, entonces quieren héroes que pueden transformar el mundo. A esta edad, según Meza, se puede hablar de personajes que transformaron el mundo porque ellos empiezan a buscar un mundo real, aquí los puede introducir a la historia.
Meza afirma que en la medida que el niño va siendo estimulado en la lectura, va demandando más. Pero cuando un joven llega a la Secundaria cuyos padres no le dieron un libro cuando era chiquito o cuando logró agarrar un libro lo castigaron porque era muy caro y podía ensuciar las páginas, nunca le crearon un espacio para que pudiera estudiar, nunca le leyeron una historia cuando era niño, ¿cómo va a agarrar un libro cuando sea grande?, dice Meza.
Crear espacios
Meza señala que algo importante es no imponerle un lugar específico al niño para que vea o lea su libro, puede ser la cama, el comedor, el escritorio, etc. No importa donde lea, lo importante es que lo haga, porque si empieza a ser muy rígido, en lugar de estimular al niño, éste va a empezar a odiar la lectura.
Otra cosa muy importante para inculcar el hábito de la lectura en los niños es contarle un cuento antes de dormir, porque incentivamos en un espacio casi natural el hábito de la lectura.
Meza afirma que una forma de estimular la lectura en los niños es llevarlos al cine, invitarlos a ver presentaciones de títeres, escogerles una buena programación en la televisión porque, al ver la historia, le da curiosidad al niño y va a buscar el libro, eso se llama jugar y aprender.
Clasificaciones
Otras clasificaciones a parte de las edades según Meza: libros para el que no lee, para el que lee poco, para el que está leyendo y para el gran lector, es decir que ya no sólo están las clasificaciones por edades.