- Diez mil policías desplegados en Perú, que vive un ambiente tenso
[/doap_box]
El ex presidente Alberto Fujimori escuchará hoy la sentencia del Tribunal, que durante 16 meses lo juzgó por violación de los derechos humanos, en un ambiente crispado por posibles desbordes de sus partidarios, que anunciaron movilizaciones ante la eventualidad de una condena.
Tras más de 160 sesiones el Tribunal, presidido por el juez César San Martín, dictará esta mañana una sentencia que puede significarle al ex mandatario una pena máxima de 30 años de prisión, como autor intelectual de dos matanzas, las que dejaron 25 muertos.
La lectura de la sentencia, que iniciará a las 09H00 locales, podría durar entre 2 y 4 horas.
La Fiscalía ya ha señalado que cualquier pena menor a 30 años será apelada, mientras que la defensa ha indicado que hará lo propio si el ex Presidente, de 70 años, es condenado. Un tribunal de la Corte Suprema se encargará de esa decisión final.
ALAN GARCÍA ESPERA “FALLO JUSTO Y LEGAL”
En el ambiente de tensión que se vive antes del fallo, el presidente Alan García dijo que espera un “fallo justo y legal” y confió en que no se produzca un desborde de protestas.
“Si (los fujimoristas) no están de acuerdo pueden apelar, esto lo ofrece la democracia, algo que las dictaduras no permiten”, aseveró.
El presidente de la Corte Suprema, Javier Villa Stein, invocó a los peruanos a “respetar los alcances del fallo que se emita” y advirtió que el país afronta un “importante momento histórico ante un hecho sin precedentes en la historia judicial peruana”.
Los jueces, que tienen en sus manos el destino de Fujimori —César San Martín, Víctor Prado y Hugo Príncipe— dirigieron el juicio “con impecable imparcialidad”, dijo Villa Stein.
Fujimori es acusado de ser el autor intelectual de las matanzas del vecindario de Barrios Altos, en noviembre de 1991, que dejó 15 muertos, y de la Universidad La Cantuta, en julio del año siguiente, con 10.
El ex mandatario tiene cinco acusaciones más por corrupción, pero este caso de derechos humanos es el más importante, pues desnuda una época de Perú marcada por la violencia de las guerrillas Sendero Luminoso y MRTA y una respuesta del Estado, que supuso violaciones de los derechos humanos.