Las maquilas emplean en Honduras a 130,000 trabajadores. (LA PRENSA/AP/Ginnette Riquelme)

CIDH pide investigar maquilas hondureñas

Entidad dice que es un “típico ejemplo de explotación de gente pobre” La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó ayer las condiciones “inaceptables” en las que trabajan las mujeres empleadas en la industria de las maquilas en Honduras, y pidió al Estado que se comprometa a investigarlas. En una de las audiencias de su […]

  • Entidad dice que es un “típico ejemplo de explotación de gente pobre”

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó ayer las condiciones “inaceptables” en las que trabajan las mujeres empleadas en la industria de las maquilas en Honduras, y pidió al Estado que se comprometa a investigarlas.

En una de las audiencias de su 134 período de sesiones, que se celebra en Washington del 16 al 27 de marzo, la CIDH, un organismo autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), calificó la situación de las trabajadoras de las maquilas de “típico ejemplo de explotación de gente pobre”.

Las 229 empresas maquiladoras registradas en Honduras emplean a 130,000 trabajadores, de los cuales el 69 por ciento son mujeres jóvenes, según los datos aportados en la audiencia por una de las peticionarias, Gisela de León, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil).

Florencia Quesada, de la Colectiva de Mujeres Hondureñas (Codemuh), una de las peticionarias de la audiencia, señaló que el perfil de la trabajadora de la maquila es el de una mujer joven, en muchos casos inmigrante, que desarrolla turnos de trabajo exagerados en condiciones de hacinamiento.

VIEJAS NO

“Las trabajadoras ingresan en la maquila cerca de los 18 años y tienen que dejarlo cerca de los 30, porque los patrones quieren mujeres jóvenes. En cambio, un hombre de más de 35 años sí puede ingresar”, aseguró.

Esta situación de discriminación se ve agravada, prosiguió Quesada, por las “vejaciones” a las que se les somete, como exámenes previos a la contratación, en los que se requiere que se desnuden y “no se les contrata si tienen señales de cesáreas o sobrepeso”.

Las jornadas laborales, denunció, sobrepasan las ocho horas, e incluso llegan a trabajar durante 24 horas ininterrumpidas, con el objetivo de cumplir “metas de producción desorbitadas”, bajo la amenaza de reducciones de salarios de hasta un 40 por ciento.

LESIONES

Brenda Mejía, perteneciente a la misma organización, alertó de que el trabajo en la maquila genera lesiones musculares y en las articulaciones, “lo que imposibilita a muchas trabajadoras realizar acciones tan simples como beber un vaso de agua”.

Según Mejía, muy pocas de las mujeres que quedan incapacitadas para trabajar como consecuencia de estas lesiones reciben pensiones de la seguridad social, y las que la obtienen son muy bajas.

La representante del Estado en la audiencia, Janet Bográn, de la Secretaría de Trabajo, rechazó las acusaciones basándose en un informe elaborado en 2008 por instancias gubernamentales, que concluyó que el 82 por ciento de las trabajadoras “considera que cuentan con las condiciones básicas de trabajo”.

Para Bográn, el hecho mismo de que el sector femenino tenga un mayor porcentaje de empleo dentro de las maquilas que el masculino hace que “se desvanezca” la acusación de que existe discriminación por género.

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