- Dependería de una petición de consenso y de los objetivos que persiga el diálogo
La participación del Arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, como garante de un proceso de mediación entre el Gobierno y los diferentes sectores sociales, políticos y económicos del país, que solicitó esta semana el sector privado, dependerá de una valoración meticulosa de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, según conoció LA PRENSA de fuentes eclesiásticas.
Extraoficialmente se sabe que monseñor Brenes presentó el tema a la Conferencia durante un encuentro pastoral en Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), pero ésta aún no decidiría formalmente nada al respecto, porque a ese encuentro no asistieron todos los obispos del país, entre ellos el vicepresidente de la Conferencia y Obispo de Estelí, Abelardo Mata, que participa en un encuentro ecuménico en Ecuador.
LA PRENSA visitó ayer a monseñor Brenes en la Curia Arzobispal, para conocer su reacción a la petición hecha por la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham, por sus siglas en inglés) y respaldada por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep). Sin embargo, Brenes argumentó que la aprobación depende de la Conferencia, aunque él ha expresado su disposición de contribuir al beneficio nacional.
Sacerdotes consultados por LA PRENSA confiaron bajo la condición de anonimato, que la Conferencia partiría de varios parámetros antes de emitir una posición sobre la participación o no de la Iglesia en un diálogo.
Por ejemplo, mencionaron que uno de los obstáculos para ese análisis es que la petición de un diálogo abierto y amplio sólo se ha hecho de parte de un sector —la empresa privada—, pero no de otros actores ni menos del Gobierno, pues hasta ahora el único alto funcionario sandinista que ha reaccionado es el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, quien acogió ésta con indiferencia, al declarar que “un diálogo es algo muy delicado que si se hace públicamente se distorsiona”.
También, que no se han trazado objetivos comunes para el diálogo y la Iglesia no sería garante de una negociación que busque la reelección o reformas constitucionales.
Además, la decisión de la Conferencia tardaría porque su próximo encuentro está previsto para abril, que despuntará con las celebraciones católicas de la Semana Santa.