- En San Marcos de Nasawé, municipio de Siuna, se tuvo que improvisar una “escuelita” para 25 niños
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CORRESPONSALES
Unos 150 niños de las comunidades de El Carao y San Marcos de Nasawé, en el municipio de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte, reciben sus clases en condiciones deplorables, en algunos casos no tienen ni un pupitre donde sentarse y únicamente unos tablones son los que sirven de apoyo para escribir. Algunos optan por sentarse en el suelo.
En la comunidad de San Marcos de Nasawé los comunitarios construyeron una improvisada escuelita con recursos propios y con la ayuda del Gobierno Municipal de Siuna. En el lugar hay tres maestros que paga el Ministerio de Educación (Mined), pero está saturada de niños.
Ahí el piso es de tierra, las paredes son de madera y los pequeños que ahí estudian son “un poco” más afortunados porque reciben clase debajo de techo y pueden sentarse en sus pupitres. La historia es diferente con un grupo de niños que estudia literalmente en el piso.
Como no había capacidad en la escuelita y tampoco maestros, un grupo de padres de familia decidió pagarle a una profesora para que atendiera 25 niños de primero a cuatro grado.
El centro de estudios de estos pequeños se ubicó en un espacio de la casa de un líder comunal, en donde se han colocado cuatro tablones que se usan como mesa para colocar cuadernos y escribir. No hay sillas, el piso de tierra hace esa función.
EN EL CARAO
En El Carao las condiciones no son menos impactantes. Ahí el Gobierno no ha construido infraestructura escolar y 130 pequeños estudian en edificaciones forradas de bambú y techo de paja.
La coordinadora de la escuelita, Elma Calderón Sevilla, dijo a LA PRENSA que los niños de primer grado se mojan durante el invierno. “El año pasado fue difícil para estos niños y para nosotras, porque nos mojamos, los padres hicieron algunas reparaciones, pero no quedó en óptimas condiciones”.
La profesora Calderón Sevilla dijo que ha hecho gestiones para la obtención de algunas láminas de zinc en la delegación del Ministerio de Educación en Siuna, pero ahí le han dicho que no tienen presupuesto.
Las tres edificaciones que levantaron los padres de familia en El Carao tienen piso de tierra. Hay una cocina que construyeron los padres de familia, donde elaboran el alimento que envía el Mined.
Dos secciones multigrados tienen techos de zinc, porque fue donado por el organismo Salud Sin Límites de Siuna.