Las tablas sirven de pupitre a 25 niños de San Marcos de Nasawé, en Siuna, que reciben clases sentados en el suelo. ( LA PRENSA/J. GARTH)

Reciben clases en el piso

En San Marcos de Nasawé, municipio de Siuna, se tuvo que improvisar una “escuelita” para 25 niños [doap_box title=»Mejoran condición» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Concejo de Puerto Cabezas decidió destinar alrededor de 450 mil córdobas para la construcción de dos aulas en la escuelita El Caminante, ubicada en la periferia de Bilwi. La escuelita, que desde […]

  • En San Marcos de Nasawé, municipio de Siuna, se tuvo que improvisar una “escuelita” para 25 niños
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El Concejo de Puerto Cabezas decidió destinar alrededor de 450 mil córdobas para la construcción de dos aulas en la escuelita El Caminante, ubicada en la periferia de Bilwi.

La escuelita, que desde hace unos tres años alberga alrededor de 250 estudiantes, ha sido noticia por la forma en que los niños reciben sus clases: en un toldo desbaratado proporcionado por el Ministerio de Educación (Mined).

Guillermo Espinoza Duarte, Alcalde de Bilwi, explicó en una reciente sesión que los fondos para la construcción provienen de una donación que efectuó la microfinanciera Acodep, por un monto de 20 mil dólares. La municipalidad pondrá una contrapartida y a más tardar en la primera semana de abril comenzarán los primeros trabajos.

Espinoza aclaró que construirán con mano de obra local, ante la urgencia que tienen los niños de esta zona.

El director del colegio El Caminante, Eduardo Fernández, dijo que tiene varios pliegos de láminas de zinc que pondrán a la disposición de la Alcaldía para la construcción de las aulas.

Gran esfuerzo

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En la escuela El Caminante, en Bilwi, cuyas condiciones son deplorables, construirán dos aulas

CORRESPONSALES

Ledry Dayana White Acuña, maestra de cuarto, quinto y sexto grado de la escuelita El Carao, ubicada en Siuna, tiene que hacer un gran esfuerzo para trasladarse cada día desde Siuna hasta la comunidad de El Hormiguero: primero aborda una ruta de transporte colectivo, luego tiene que caminar una hora para llegar a su centro de trabajo.

Unos 150 niños de las comunidades de El Carao y San Marcos de Nasawé, en el municipio de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte, reciben sus clases en condiciones deplorables, en algunos casos no tienen ni un pupitre donde sentarse y únicamente unos tablones son los que sirven de apoyo para escribir. Algunos optan por sentarse en el suelo.

En la comunidad de San Marcos de Nasawé los comunitarios construyeron una improvisada escuelita con recursos propios y con la ayuda del Gobierno Municipal de Siuna. En el lugar hay tres maestros que paga el Ministerio de Educación (Mined), pero está saturada de niños.

Ahí el piso es de tierra, las paredes son de madera y los pequeños que ahí estudian son “un poco” más afortunados porque reciben clase debajo de techo y pueden sentarse en sus pupitres. La historia es diferente con un grupo de niños que estudia literalmente en el piso.

Como no había capacidad en la escuelita y tampoco maestros, un grupo de padres de familia decidió pagarle a una profesora para que atendiera 25 niños de primero a cuatro grado.

El centro de estudios de estos pequeños se ubicó en un espacio de la casa de un líder comunal, en donde se han colocado cuatro tablones que se usan como mesa para colocar cuadernos y escribir. No hay sillas, el piso de tierra hace esa función.

EN EL CARAO

En El Carao las condiciones no son menos impactantes. Ahí el Gobierno no ha construido infraestructura escolar y 130 pequeños estudian en edificaciones forradas de bambú y techo de paja.

La coordinadora de la escuelita, Elma Calderón Sevilla, dijo a LA PRENSA que los niños de primer grado se mojan durante el invierno. “El año pasado fue difícil para estos niños y para nosotras, porque nos mojamos, los padres hicieron algunas reparaciones, pero no quedó en óptimas condiciones”.

La profesora Calderón Sevilla dijo que ha hecho gestiones para la obtención de algunas láminas de zinc en la delegación del Ministerio de Educación en Siuna, pero ahí le han dicho que no tienen presupuesto.

Las tres edificaciones que levantaron los padres de familia en El Carao tienen piso de tierra. Hay una cocina que construyeron los padres de familia, donde elaboran el alimento que envía el Mined.

Dos secciones multigrados tienen techos de zinc, porque fue donado por el organismo Salud Sin Límites de Siuna.

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