Un bimotor de la aerolínea Romanian Carpatair, con 51 personas a bordo, aterrizó ayer de urgencia luego que su tren de aterrizaje delantero se atascó, por lo que acabó con la nariz pegada a la pista de un aeropuerto en Rumania, pero sus ocupantes resultaron ilesos. Para evitar un incendio, el avión voló en círculos durante casi dos horas para agotar el combustible. (LA PRENSA/AP/Timisoara Airport)