Benjamín Netanyahu vuelve a hacerse con el poder en Israel, gracias al ascenso de la derecha nacionalista. (LA PRENSA/AFP/Gali Tibbon)

Gobierno israelí queda en manos de Netanyahu

Fue el designado para formar la próxima coalición gobernante JERUSALÉN/AP Benjamín Netanyahu invitó ayer a sus principales rivales a sumarse a su Gobierno después que fue escogido formalmente por el presidente Shimon Peres para formar la próxima coalición de Gobierno. Sería una alianza complicada que diluiría el poder de los nacionalistas opuestos a las negociaciones […]

  • Fue el designado para formar la próxima coalición gobernante

JERUSALÉN/AP

Benjamín Netanyahu invitó ayer a sus principales rivales a sumarse a su Gobierno después que fue escogido formalmente por el presidente Shimon Peres para formar la próxima coalición de Gobierno.

Sería una alianza complicada que diluiría el poder de los nacionalistas opuestos a las negociaciones de paz en el Oriente Medio, pero que lo asociaría a políticos mucho más moderados que él.

Netanyahu se opone a otorgar vastas concesiones territoriales a los palestinos y quiere expandir los asentamientos judíos en Cisjordania, pero una alianza con facciones centristas le daría un Gobierno más estable y apoyo internacional. La alternativa sería una coalición estrecha de derechistas que seguramente chocaría con el Gobierno estadounidense de Barack Obama y sus planes ambiciosos para poner fin a 60 años de conflicto entre Israel y los palestinos.

“Exhorto a los miembros de todas las facciones… a dejar de lado la política para anteponer el bien de la nación”, dijo Netanyahu en una breve ceremonia en la residencia del presidente Peres en Jerusalén, donde se le asignó la tarea de formar Gobierno.

LIVNI ES CLAVE

En su exhortación, Netanyahu destacó “primero y ante todo” a la canciller Tzipi Livni, titular del Partido Kadima, de Gobierno, y al ministro de Defensa, Ehud Barak, presidente del Partido Laborista.

Livni, figura clave en un Gobierno de base amplia, indicó que podría estar dispuesta a incorporarse. Pero como Kadima retuvo su posición como el mayor partido israelí en las elecciones del 10 de febrero, seguramente reclamaría un precio elevado: compartir el cargo de Primer Ministro por el que tanto compitió con Netanyahu, quien no quiere servir durante sólo medio término.

TIENE SEIS SEMANAS

Netanyahu tiene seis semanas para formar Gobierno. De fallar, la tarea pasaría a otro político.

Livni, que condujo a los negociadores israelíes en un año de conversaciones de paz con los palestinos, accedió a reunirse con Netanyahu el domingo para debatir su posición. Poco antes, tras una reunión con Peres, advirtió que no se incorporaría a un Gobierno de línea dura y que estaba dispuesta a quedarse en la oposición “de ser necesario”.

“Yo no puedo servir como fachada para una falta de dirección. Yo quiero guiar a Israel de la forma en que creo, para promover un proceso de paz basado en dos Estados para dos pueblos”, dijo Livni.

Sin Livni, Netanyahu podría no tener otra opción que formar Gobierno con partidos religiosos y nacionalistas opuestos a la paz con palestinos.

La selección de Netanyahu quedó cimentada el jueves cuando el ultraderechista Avigdor Lieberman, que encabeza el partido Yisrael Beiteinu (Israel Nuestra Patria), respaldó al líder de Likud, que en los comicios capturó 27 escaños frente a 28 de su rival Kadima.

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