FARC reconocen ejecución de indígenas

Eran informantes del Ejército colombiano, justifican La guerrilla de las FARC admitió ayer que ejecutó a ocho indígenas de la etnia awa en el suroeste del país, a los que acusó de “informantes” de las autoridades, en un hecho que fue condenado duramente por el Gobierno colombiano, las Fuerzas Militares y organizaciones no gubernamentales (ONG). […]

  • Eran informantes del Ejército colombiano, justifican

La guerrilla de las FARC admitió ayer que ejecutó a ocho indígenas de la etnia awa en el suroeste del país, a los que acusó de “informantes” de las autoridades, en un hecho que fue condenado duramente por el Gobierno colombiano, las Fuerzas Militares y organizaciones no gubernamentales (ONG).

Los indígenas “se pusieron al servicio del Ejército”, y por ello “fueron ejecutados”, señaló el escrito firmado por la Columna Antonio José de Sucre, de las FARC, que fue difundido por la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol) que suele divulgar comunicados de esa guerrilla, entrevistas y proclamas.

La matanza y desaparición de las víctimas fue denunciada la semana pasada por la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic) y la Unidad Indígena del Pueblo Awa (Unipa), etnia que habita en los departamentos de Nariño y Putumayo, fronterizos con Ecuador.

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, condenó desde Brasil, donde realiza una visita de Estado, el “cinismo” de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) frente a la matanza de ocho indígenas.

“LOCURA ASESINA”

Por su parte, el Vicepresidente colombiano, Francisco Santos, consideró que ese crimen se enmarca dentro de la “locura asesina” de las FARC, mientras el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, negó que las víctimas fueran colaboradores del Ejército.

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, también condenó la matanza y señaló a periodistas que admitir esa acción es “una confesión que nos muestra cómo son las FARC”.

En el comunicado, las FARC indican que la operación no estuvo dirigida “contra indígenas”, sino “contra personas que, independiente de su raza, religión, etnia, condición social, etc., aceptaron dinero y se pusieron al servicio del Ejército en un área que es objeto de un operativo militar”.

Agregaron que los indígenas “realizaban exploraciones, ubicaban a la guerrilla y luego iban las patrullas del Ejército para golpearnos. Individual y luego en colectivo, todos los ocho confesaron que desde hacía dos años trabajaban con el Ejército en esa labor”.

Luis Fernando Arias, un portavoz de la Onic, rechazó las imputaciones formuladas, pidió respetar y mantener a los indígenas fuera del conflicto armado, y exigió a las FARC “aclarar” la matanza y dar cuenta de la suerte de al menos 19 desaparecidos.

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