A-Rod en la hoguera

[email protected] Lo menos malo de lo que le ha pasado a Alex Rodríguez es que probablemente hasta ahí llegó su arrogancia. No debe ser fácil para un jugador de su nivel, pero sobre todo, una persona tan petulante, aparecer llorando en televisión admitiendo que se equivocó. Y no por un acto de valentía, sino porque […]

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Lo menos malo de lo que le ha pasado a Alex Rodríguez es que probablemente hasta ahí llegó su arrogancia. No debe ser fácil para un jugador de su nivel, pero sobre todo, una persona tan petulante, aparecer llorando en televisión admitiendo que se equivocó. Y no por un acto de valentía, sino porque estaba acorralado.

Haber dado positivo en una prueba de uso de esteroides en el 2003 lo ha bajado de las nubes, y tendrá que trabajar duro para tratar de restituir su imagen, aunque la mancha lo perseguirá hasta el final, debido a que la legitimidad de sus cifras queda en duda, aún con su indiscutido talento y material físico.

Pero el caso A-Rod demuestra varias cosas. Por un lado que nadie es invulnerable. Que todos tenemos debilidades y que tarde o temprano saldrán a luz, por más que nos esforcemos en ocultarlas. Pero también, lo que ha pasado con Alex es el reflejo de la descomposición que cabalga en nuestras sociedades, afectadas por la carencia de valores.

No voy a justificar lo que hizo Rodríguez. Él falló al consumir esteroides y contaminó su historial. Ahí están las consecuencias. Sin embargo, no me parece justo enviarlo a la hoguera sólo a él, o esperar que peloteros o deportistas en general se comporten con toda la limpieza del mundo, en medio de un contexto corrupto y que cada día les exige más.

Alex hizo trampa y mintió. Dos faltas graves. Pero de eso, a crucificarlo porque no salvará al beisbol es una locura. Al juego se le salva estableciendo un andamiaje legal claro y firme que castigue a quienes cometen falta, pero no haciéndose de la vista gorda cuando conviene y apretando cuando conviene.

El periodismo mismo ha empujado a los atletas a los atajos. Cuando Rodríguez firmó con los Rangers por 250 millones, le dijeron que para desquitar ese salario tenía que batear al menos 60 jonrones y empujar 160 carreras. Ahí Alex pecó por ambicioso y el periodismo actuó de forma hostigosa.

Aquí mismo, nos hemos metido hasta con el carro que compró Román “Chocolatito” González y le damos consejos cuando ni siquiera nosotros mismos sabemos cómo manejarnos.

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