[/doap_box]
Chico Rayo se las ha ingeniado de una u otra forma para mantenerse en el “hit parade” de nuestro beisbol, respaldado por su versatilidad como pelotero.
Rayo, de 38 años, entra a su tercera temporada consecutiva como artillero, luego de una larga carrera como lanzador. El zurdo despegó este año con el madero caliente, al batear para .444, por cuatro hits en nueve turnos, instalado como primera base titular del Matagalpa.
Desde que regresó al rol de bateador, Rayo tiene promedio de .311 en 57 partidos.
En el 2006 conectó de hit en su único turno. Un año después recibió más oportunidades y bateó para .274 en 20 juegos con el Estelí, así que en el 2008 se dedicó casi por completo a repartir batazos y lució bien con porcentaje de .328 en 36 encuentros, más 15 robos de bases, que pusieron en aprietos al líder, Mario Holmann, quien estafó cuatro colchonetas más.
Al menos en la historia reciente de nuestro beisbol, no hay un pelotero como Rayo, quien comenzó como bateador, luego se pulió como pitcher y regresó a su viejo rol, haciendo bien las cosas en cada una de las facetas de su carrera.
Cuando chavalo, Rayo asomó como un tremendo jardinero y peligroso artillero, capaz de disparar 46 jonrones en 953 turnos con el bate de aluminio. Esa frecuencia de un cuadrangular cada 20 viajes al plato, fue buena para este beisbol, que carece de bateadores de poder.
Su transición al box ocurrió cuando lo firman los Dodgers, atraídos por el poder de su brazo, combinado con la condición de ser zurdo.
Después que fue descartado del beisbol profesional, regresó a nuestro beisbol construido como lanzador y tuvo los mejores años de su carrera, tanto así que en la Copa Intercontinental de 1997 venció a Japón y en los campeonatos nacionales acumuló 67 éxitos, con 36 juegos completos y cinco blanqueadas.
Del 2002 al 2005 fue el carabinero más ganador de la liga, al reunir 31 victorias por 15 derrotas. Fue colíder en triunfos en el 2003 y el 2005.
Desde el 2006 no gana un partido, pero regresando al cajón de bateo, encontró la fórmula para alargar su carrera, que aún sin ser extraordinaria, tiene muchas buenas historias que contar.