- Ardeshir Zack Asgari asumió las riendas de la Federación de Lucha en junio del 2007. Por su buen trabajo la ACDN lo escogió como el Dirigente del Año 2008
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La primera vez que Ardeshir Zack Asgari ganó un torneo de lucha en su natal Irán, su padre Akbar no lo recibió con besos y abrazos. Fue con una paliza al entonces niño de unos 9 ó 10 años, porque participó en un evento de lucha sin su autorización.
Akbar se enfureció por lo que consideraba una falta de respeto, al enterarse por medio de terceros, que su hijo practicaba la lucha deportiva.
Pero esa paliza que aún recuerda Ardeshir, hoy a sus 46 años de edad, no lo hizo alejarse de este deporte. Más bien lo fortaleció en sus intenciones de ser un deportista de primer nivel, lo que consiguió en su natal Irán y luego en Estados Unidos, donde también practicó el deporte en su más alto nivel.
“Pensé que mi papá me iba a matar. Se enojó tanto, que me golpeó más de dos horas”, recuerda Ardeshir. “Yo no dije nada que estaba practicando la lucha, por eso mi padre se enojó tanto conmigo”, añadió.
Luego de muchos años de practicar este deporte en Irán y Estados Unidos, logrando muy buenos resultados como atleta y entrenador, Asgari disfruta una nueva etapa de su vida: dirigente de este deporte.
En junio del 2007, Asgari, cuando fue electo presidente de la Federación Nicaragüense de Lucha.
Y lo mejor, según él, fue su reciente selección como Dirigente del Año por parte de la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN), en las elecciones de diciembre pasado, distinción que recibirá este sábado en la fiesta de premiación anual, que será organizada en un hotel de Managua.
“Yo nací con la lucha. Desde que estaba chiquito luché en Irán, después me fui a Estados Unidos, seguí luchando. Para mí es un honor tener este cargo de presidente de la Federación de Lucha, es la cosa más importante en mi vida”, dice este ex atleta iraní, que por capricho del destino terminó en Nicaragua casado con la destacada ex fisicoculturista Diana Castro, a quien conoció en una universidad Fullerton, de California.
“La lucha es algo que me gustó y he amado toda mi vida. Aunque gané muchos premios en el pasado, este premio de la ACDN lo disfruto mucho porque lo gané por mi trabajo duro”, reiteró.
“Yo me levanto a las 5:00 ó 6:00 de la mañana, chequeo mi correo electrónico, y paso hasta la 8:00 de la mañana trabajando en la lucha. Este premio me ayudará a hacer mis trabajos más fácil. No es tan fácil como en otros lugares, pero hay oportunidades”, reiteró Asgari.
¿Ha sido rápido este cambio de atleta a dirigente para vos?
Yo quiero mucho a la lucha, y no siento que las cosas pasen rápido.
¿Qué te llamó la atención para ser presidente de la lucha nica?
Lo primero que pasó en mi cabeza es que apenas tenía 4 años de vivir aquí, miraba muchos talentos, pero no estaban desarrollados. Pero con este cargo pensé que podría ayudar a los atletas para desarrollar. En el 2005, estaba de voluntario, y fuimos a un Campeonato Centroamericano Senior en Guatemala, ganamos una medalla de bronce con Tomás López, y cuando tomamos la medalla estaba llorando. La gente que me conocía y me miró llorar me dijeron por qué estaba llorando. Pero les dije que en Estados Unidos e Irán todo mundo está a la expectativa porque debemos ganar, pero acá en Nicaragua nadie estaba esperando que ganáramos una medalla. Yo supe ese día que en Nicaragua había talentos. Cuando me pusieron de presidente de Federación, mejoramos ganando 8 medallas panamericanas en el 2008. Una de esas medallas fue de Aracely Martínez en Puerto Rico.
¿Te impactó ver las condiciones de los atletas nicaragüenses?
Una cosa que me admira del atleta de Nicaragua es que con poco tienen un gran corazón. Son atletas que tienen un corazón gigante, y por eso me da ganas para ayudar a desarrollar a estos atletas y enseñar que aquí tenemos talento.
¿El nicaragüense es muy dado al deporte de combate?
Somos excelentes al deporte de combate. De verdad, es que cuando le enseñamos a los muchachos la lucha, se ve que pelean con coraje. Aquí se dice que no hay oportunidad, pero los atletas están aprovechando esas oportunidades.
¿Cómo encontraste la Federación?
Cuando llegué había una Federación muy pequeña, con poca competencia. No quiero criticar cómo estaban, porque tenían menos oportunidades que como estamos hoy. Pero ahora tenemos a entrenadores y árbitros que están entrenando, ya saben el trabajo.
¿Cuántos atletas habían a tu llegada?
Cuando vine, habían sólo unos 60 atletas. Pero ahora tenemos a unos mil luchadores en Nicaragua. Tenemos 8 clubes en Carazo, 5 ó 6 en Managua. Vamos a tener uno en el Instituto de Deportes, tenemos dos clubes en Estelí que antes no existían. Estamos abriendo clubes en Costa Atlántica, en unos dos meses tendremos un club, el primero en la historia de la Costa. También en Chinandega hay interés de formar un club, igual que en Matagalpa y Jinotega.
¿Ha sido un trabajo duro?
Sí, pero cuando los periodistas me escogieron, sentí como si me hubieran pagado con un cheque. No puedo explicar cuánto disfruto y la felicidad que siento por esta Selección.
¿En qué ha invertido la Federación para aumentar sus clubes?
Enseñamos a los jóvenes que su trabajo vale. La lucha es un deporte de combate, ha sido el primer deporte del hombre, porque desde hace miles de años la lucha existe. En el medio oriente, muchos años atrás, el hombre más inteligente no era el rey, sino el más fuerte, el mejor luchador. Aquí en Nicaragua tenemos jóvenes que quieren demostrar que poseen talento y son fuertes, además de inteligentes. Por eso, es que les enseñamos que su trabajo vale, si destacan tienen viajes al extranjero, reconocimientos del Gobierno, de nosotros.
¿Qué se requiere para formar un club?
Primero, hay que tener un colchón de lucha que cuesta 10,000 dólares, tener un entrenador que sabe mucho de lucha, para que enseñe bien el deporte. Ya con eso, con una camiseta, un short y las botas, ya pueden empezar.
¿Cuántos entrenadores paga la Federación para que enseñen este deporte?
Tenemos unos 10 en planilla, unos 5 ó 6 voluntarios. Y los estamos actualizando con cursos para entrenadores y árbitros de lucha en Nicaragua, algo que había antes.