Armando Collado (izquierda), de la Selección Nacional, trata de frenar un ataque ofensivo de Harrison Rochez, de Belice. (LA PRENSA/AFP/ORLANDO SIERRA)

Armando Collado (izquierda), de la Selección Nacional, trata de frenar un ataque ofensivo de Harrison Rochez, de Belice. (LA PRENSA/AFP/ORLANDO SIERRA) Nicas fueron impactantes en la copa Cumplieron objetivo

Lo mejor y lo que faltó mejorar en la Copa de Naciones [doap_box title=»La mejor actuación» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La Selección Nacional de Futbol concluyó en la quinta posición en la Copa de Naciones, siendo la mejor actuación que haya tenido en esta competencia. En el primer partido la Azul y Blanco empató 1-1 ante El […]

  • Lo mejor y lo que faltó mejorar en la Copa de Naciones
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La Selección Nacional de Futbol concluyó en la quinta posición en la Copa de Naciones, siendo la mejor actuación que haya tenido en esta competencia.

En el primer partido la Azul y Blanco empató 1-1 ante El Salvador. La anotación de la tropa cuscatleca fue un autogol de Silvio Avilés, por los nicas anotó Marlon Medina

El segundo choque de los pinoleros fue el más complicado de todos. Encararon a Honduras y durante 67 minutos mantuvieron un empate 1-1 hasta que un grave error del defensa David Solórzano provocó un autogol a favor de los catrachos, que al final se impusieron 4-1. El gol de Nicaragua fue marcado por Armando Reyes.

La tercera batalla fue ante Belice y se sacó el empate 1-1. Harrison Rochez puso en ventaja a los beliceños, pero en la segunda parte ingresaba Juan Barrera, que le dio empate a los nicas.

El duelo por el repechaje se hizo ante Guatemala en un histórico triunfo 2-0, goles anotados por Samuel Wilson. Esta victoria le dio el derecho automático a la Azul y Blanco para participar en su primera Copa de Oro.

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Actitud positiva fue el factor psicológico que ayudó a la Selección Nacional de Futbol a clasificar a su primera Copa de Oro.

En medio de las limitaciones, hace un par de semanas, un cuerpo técnico encabezado por Otoniel Olivas y 20 jóvenes partieron a Honduras para participar en la Copa de Naciones.

Sin embargo, la Azul y Blanco brindó una lección de humildad y que los imposibles no existen. Cada partido se jugó con esfuerzo, pericia, pero lo más importante los miedos se perdieron y se encaró al rival a la altura, sin temores al fracaso.

Hoy esos jóvenes regresaron como héroes y trajeron el paso para participar en la Copa de Oro, que se llevará a cabo del 6 al 25 de julio en Estados Unidos.

En la competencia más importante de la Concacaf, la Azul y Blanco tiene un reto enorme, al enfrentar a las potencias de la región, entre ellas Estados Unidos y México.

Las actuaciones en la Copa de Naciones mostraron el progreso en la organización del juego nica. Un notorio cambio ofensivo, pactando mayor riesgo en el ataque.

Sin embargo, se presentaron graves errores que están a tiempo de corregirse para el próximo reto internacional. Para ello evaluaremos cada uno de los juegos que sostuvo la selección en la reciente Copa de Naciones.

NICARAGUA VS. El SALVADOR

Para este juego, Olivas utilizó el planteamiento táctico 3-5-2 (3-4-1-2). Utilizando como central delantero a Emilio Palacios y a Wilbert Sánchez de atacante extremo. Samuel Wilson ejercía como armador de las jugadas ofensivas.

El equipo empezó de menos a más. Los jugadores nicas tuvieron mayor posesión del balón, pero la definición estaba arruinando el trabajo que se hacía desde el medio sector.

Nicaragua pudo concretar en varias ocasiones, pero Palacios se extravió en el sector chico y nunca pudo encontrar los pases que perfectamente eran habilitados por Sánchez.

Los errores también se presentaron en la defensa que lució nerviosa ante los arribos de los salvadoreños. Producto de un autogol, los cuscatlecos tomaron ventaja desde la primera mitad.

En la segunda parte, los cambios tácticos fueron esenciales para recuperar el juego, pero también la actitud positiva de los jugadores para no dar por perdido el juego ante El Salvador.

El ingreso de Marlon Medina en los últimos 10 minutos del partido le agregó la definición que estaba necesitando el equipo. El servicio de tiro libre de Samuel Wilson habilitó a Medina y se consiguió el empate.

LA CAÍDA CON HONDURAS

Frente a miles de aficionados catrachos, la Selección se midió ante el rival más fuerte del Grupo A, Honduras.

Nuevamente la tropa nica encaró al adversario sin temores, pero siguió presentando problemas en la definición. Al minuto 14, Honduras anotó el primer tanto, pero la Azul y Blanco respondió con una genuina jugada individual de Ismael Reyes, quien se coló entre 5 defensas y mandó el esférico por encima del portero para fulminar las redes catrachas.

Hasta ese momento, Nicaragua por primera vez le jugó como un digno rival a Honduras y mantuvo su postura ofensiva hasta el minuto 67.

El gol de Reyes desconcertó a los hondureños y los tomó por sorpresa.

Sin embargo, los catrachos siguieron atacando, y allí el nerviosismo de la defensa nica provocó el garrafal error de David Solórzano, que en lugar de desviar el disparo, el balón perforó en la arquería custodiada por Denis Espinoza. Esta vez el error defensivo fue la clave principal de la derrota.

BARRERA, UNA REVELACIÓN

Ante Belice se esperó un triunfo contundente, pero la excedida confianza terminó por traicionar a la selección pinolera.

La rapidez y control de los beliceños por las bandas hizo posible que tomaran la ventaja, pero Nicaragua no descansó hasta buscar el empate.

La errada equivocación de Belice de replegarse defensivamente y no arriesgarse a ampliar la ventaja le abrió las puertas a la Azul y Blanco para buscar el empate. Nuevamente Olivas tomó la decisión correcta. Ingresó a Juan Barrera para proporcionarle mayor carácter ofensivo al equipo. El estratega nica dio en el blanco y a los pocos minutos Barrera definió con majestuosidad el gol del empate.

WILSON y mendieta brillan

El encuentro del repechaje ante Guatemala fue el más importante de todos. Los cambios en la alineación de Nicaragua sorprendió a muchos, sobre todo la titularidad de Carlos Mendieta en la portería por Espinoza.

Los chapines llegaron con escasas ideas para organizar su juego, lo que aprovechó la selección para colarse sin complicaciones en el ataque. Aquí lo brillante fue la manera táctica en que se fabricaron los goles de Nicaragua y la excelente atajada de Mendieta al desviar un fuerte disparo de los chapines.

El primer tanto que fue servido con genialidad a Wilson y la manera que este definió el centro enviado por Sánchez fue elaborado con táctica y estilo. El ingresó de Barrera generó más ofensiva y nuevamente se vio su ponderosa habilidad con el balón, haciendo un excelente pase para que Wilson anotara el segundo tanto. En este partido el marcador pudo ser más amplio, pero la definición mató otra vez a la Selección, a pesar del triunfo logrado.

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