- Entra a la campaña como el lanzador más confiable del beisbol nacional
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A Julio Raudez nunca se le ha visto en plan retador. Tampoco recurre a las palabras para desafiar a los bateadores como acostumbraba su difunto padre. Simplemente ha dejado que sus estadísticas hablen por él.
Por su consistencia, habilidad para manejar sus disparos y vocación de ganador, Julio es el mejor lanzador entre los que intervienen en la actual campaña. Tanto así, que a la hora de estructurar un staff para la Selección Nacional, su nombre debe estar entre los primeros.
Raudez nunca ha sido un lanzador de poder, es más bien un pitcher, un hombre que recurre a su talento, experiencia y habilidad para imponerse. Sus principales armas son su control, cambio y curva, además del slider que maneja con precisión y lanza a la zona baja en el plato.
Su presencia en el staff de los Tiburones, junto a Armando Hernández y Róger Marín, le permite proyectar seguridad al cuerpo monticular sultaneco, que también tiene a Juan Pablo López y Martín Narváez.
Su desempeño constante en las Ligas Profesionales nicas ha sido admirable y por el hecho de estar en ruta hacia las 100 victorias en la Primera División, hacen que Julio se sitúe a la cabeza entre los carabineros del país.
En una temporada larga, con prolongado descanso y equipos con ciertas fisuras en su estructura, Raudez es un potencial ganador de 15 juegos con cierta comodidad en la liga próxima.
Su historial médico lo muestra como alguien saludable. De seguir así, no hay forma de dudar de Julio, como el “as” del box.