¿Quién se ve mejor?

[email protected] A estas alturas, nadie espera encontrar un equipo de balance como los Dantos de los años ochenta, o el Bóer que dominó un buen trecho en los noventa. Y menos un Estelí, como el de finales de los setenta, que parecía la Selección Nacional, aunque nunca logró un título. Nos dirigimos hacia un Pomares […]

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A estas alturas, nadie espera encontrar un equipo de balance como los Dantos de los años ochenta, o el Bóer que dominó un buen trecho en los noventa. Y menos un Estelí, como el de finales de los setenta, que parecía la Selección Nacional, aunque nunca logró un título.

Nos dirigimos hacia un Pomares con 14 equipos de similar estructura, con mucho entusiasmo, pero también con múltiples agujeros que han de poner a prueba la capacidad de los mánagers. Aquí no hay equipos compactos, y menos, que haya trabucos, pero se ha dado un paso necesario pensando en el futuro.

Estelí logró reunir en un momento a figuras como Vicente López, César Jarquín, Valeriano Mairena, Porfirio Altamirano, Alex Torres y Bonard Luzey, con Argelio Córdova al frente. Ese tipo de personal ya no se ve. Y justamente por eso era urgente irse hacia atrás y plantar la semilla.

“El que tiene bateo no tiene pitcheo, y el que tiene pitcheo, no tiene bateo”, dice Pedro “El Pelón” Torres. Y es cierto. El Bóer le puede poner en fila a Danilo Sotelo, Marlon Abea y Stanley Loáisiga, pero su staff de lanzadores levanta algunas interrogantes.

En cambio, Granada ha preparado a Julio Raudez para el sábado y Armando Hernández con Róger Marín para el domingo. Detrás tiene a Juan Pablo López y Martín Narváez. Ése es un pitcheo confiable, pero el ataque tiene ciertas fisuras.

El San Fernando debe batear, pero su pitcheo le debe sacar canas a Omar Cisneros. El Rivas espera defenderse en los dos ámbitos del juego, pero no muestra gran solidez en su estructura global. Lo mismo pasa con la mayoría de los equipos del torneo.

Hay expectación por ver qué traen Boaco, Chontales, Jinotega y Carazo, que están de regreso tras una larga ausencia. A Estelí se le ve con cuidado y León tiene historia, mientras que a la Costa no la conocemos.

Y esa enorme intriga sobre los equipos, está ayudando a generar atracción.

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