A pesar de tener un colegio remozado, los alumnos del Inhco no pueden estudiar en paz porque los delincuentes cometen asaltos a cada momento. La situación empeora en la noche. ( LA PRENSA/J. UBIETA)

Urge ayuda en centro escolar

Recientemente un organismo invirtió cerca de un millón de córdobas para construir aulas [doap_box title=»No hay barreras» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Instituto Nacional Hermanos Costeños (Inhco) alguna vez fue un gran proyecto de enseñanza, pero actualmente está pasando por una severa crisis porque los profesores no aceptan ir a dar clases al lugar. El instituto cuenta […]

  • Recientemente un organismo invirtió cerca de un millón de córdobas para construir aulas
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El Instituto Nacional Hermanos Costeños (Inhco) alguna vez fue un gran proyecto de enseñanza, pero actualmente está pasando por una severa crisis porque los profesores no aceptan ir a dar clases al lugar.

El instituto cuenta con 53 profesores y muchas veces éstos deciden dejar la plaza por temor a ser agredidos, los maleantes permanecen bajo los árboles de mango cerca del colegio. Las autoridades de ese centro hicieron un llamado al Ministro de Educación, Miguel de Castilla, para que autorice más vigilantes.

“Necesitamos que nos construyan un cerco perimetral de bloques, en la actualidad un cerco elaborado de tubos y malla ciclón es objeto también del vandalismo de los delincuentes”, dijo el director del centro, Cervando Bryan.

Piden auxilio

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Sin embargo, los delincuentes hacen de las suyas y por ello los alumnos y profesores se van del lugar

CORRESPONSAL/ BILWI

El inspector del Inhco, Roy Chacón, dijo que “parte de la culpa de lo que hoy ocurre en este colegio es de los padres de familia; he detectado que alumnos están comercializando droga dentro de las aulas y lo peor es que pese a que denunciamos este tipo de cosas en la Policía, la jefatura se limita a mandar una patrulla que pasa una vez al día”.

El sueño de un grupo de profesores de fundar un colegio secundario que brinde enseñanza a jóvenes de bajos ingresos se ha transformado en una pesadilla en la ciudad de Bilwi. El centro se ha convertido en el lugar favorito de delincuentes y drogadictos que cometen toda clase de fechorías y el resultado es el retiro de muchos alumnos e incluso profesores.

Cabe destacar que recientemente un organismo de Islandia invirtió cerca de un millón y medio de córdobas en la construcción de un pabellón de cuatro aulas dotadas de todas las comodidades.

El profesor Cervando Bryan, director del Instituto Nacional Hermanos Costeños (Inhco), denunció la poca ayuda que reciben de parte del Ministerio de Educación (Mined). “Tenemos varios años pidiendo más vigilantes para este instituto que alberga 1,500 alumnos, sin embargo nunca aprueban las plazas y el resultado es que por las noches vienen los delincuentes a destruir y robarse todo lo que pueden”.

Explicó que sólo hay dos vigilantes para el turno de la noche, pero no es suficiente. “Acabamos de denunciar en la Policía que la semana pasada un grupo de delincuentes llegaron al colegio y destruyeron el módulo recién construido, se nos llevaron 400 persianas, todo el alambrado y las lámparas que habían instalado y parte de las láminas de las paredes de los sanitarios”, dijo.

ZONA ROJA

El Inhco está ubicado entre el barrio El Muelle y el Arnoldo Alemán. Según información policial, está localizado en una de las zonas donde está concentrada la mayoría de expendios.

“Aquí el blanco ya no es el edificio, sino los alumnos y profesores, en varias ocasiones los delincuentes se han metido a las aulas de clases y despojan de sus mochilas y objetos de valor no sólo a los alumnos, sino también a los profesores”, dijo Bryan.

El director explicó que los alumnos que viven lejos del instituto por lo general llegaban en bicicleta, pero éstas eran robadas por los delincuentes y lo peor es que por la noche los taxistas no quieren bajar a este barrio por temor a ser asaltados.

COMPUTADORAS

El Inhco fue beneficiado con un kiosco tecnológico durante el Gobierno del presidente Enrique Bolaños. Los delincuentes han roto varias ventanas intentando robar las computadoras que hay en una sala del lugar, sin embargo las fuertes verjas no lo han permitido.

“Por varios meses me tocó pagar a un vigilante con mi salario, ya que existían promesas de que le darían la plaza y ante la necesidad opté por darle parte de mi sueldo, sin embargo la plaza nunca fue autorizada y opté por despedirlo, porque yo también necesitaba el dinero para poder comer”, concluyó el director.

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