GAZA /AFP
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reclamó que los responsables de los bombardeos israelíes contra edificios de la organización en Gaza rindan cuentas ante la justicia, durante una visita al territorio palestino devastado por la ofensiva de Israel contra Hamás.
“Debe haber una investigación exhaustiva, una explicación completa que garantice que esto no volverá a ocurrir nunca más. Los responsables deben rendir cuentas ante las instancias judiciales”, declaró el secretario general de la ONU.
Ban calificó los bombardeos israelíes contra instalaciones de la ONU de “ataques escandalosos y totalmente inaceptables”.
El jefe de la ONU se expresó sobre las ruinas de los almacenes de un complejo de la Agencia de la ONU de Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA), que sufrió el impacto de un ataque israelí en la ciudad de Gaza.
Varias escuelas gestionadas por la ONU también fueron blanco de bombardeos del ejército israelí, incluido un centro en Jabaliya (norte), que dejó más de 40 muertos.
Ban acusó a Israel de haber empleado una fuerza excesiva durante su ofensiva de 22 días contra la Franja de Gaza, que dejó más de 1,300 palestinos muertos, más de la mitad de ellos civiles.
Su visita a Gaza es la primera de un líder extranjero desde que Hamás, considerado un grupo terrorista, tomó el poder del territorio en junio de 2007.
El secretario general de la ONU se desplazó después a Sderot, una localidad israelí a 5 km de la frontera con la franja, que ha estado sumida a una lluvia de cohetes palestinos desde 2000.
Condenó igualmente el disparo de cohetes por parte de los islamistas de Hamás al juzgarlos de totalmente inaceptables.
“Espero que las leyes humanitarias internacionales que protegen a los civiles sean restauradas y respetadas, no violadas de forma repetida como lo ha hecho Hamás. Espero que se rindan cuentas”, agregó.
Ocho organizaciones israelíes de defensa de los derechos humanos reclamaron por su parte al fiscal general del Estado la apertura de una investigación sobre la conducta del ejército durante el conflicto.
En el tercer día de alto el fuego, decretado separadamente por Israel y Hamás, la vuelta a la normalidad se imponía poco a poco en el territorio palestino, de donde las tropas israelíes se retiraban gradualmente.