- Dagoberto Lima Godoy, Vicepresidente para Latinoamérica de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), advierte sobre las consecuencias de las medidas antiempresariales que algunos gobiernos de la región están tomando contra el sector privado, poniendo en riesgo “los principios fundamentales de la democracia económica” y con ello los puestos de trabajo
El saldo rojo pica y se extiende a lo largo de todo el planeta. Desde Managua hasta Río de Janeiro, pasando por Nueva York y Pekín. La actual crisis financiera y económica internacional ha profundizado su impacto negativo en la economía real, es decir en hechos palpables como la pérdida de millones de empleos, para muchos su único ingreso seguro mientras tengan un puesto de trabajo.
Dagoberto Lima Godoy,Vicepresidente para Latinoamérica de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), advierte que la actual crisis global podría arrastrar al desempleo a más de 20 millones de personas en todo el mundo.
Por ello señala que una de las principales prioridades de los gobiernos, en coordinación con la empresa privada que “es el motor de la economía”, debe ser asegurar los actuales puestos de trabajo y, si se puede, aumentar su número con las respuestas adecuadas y coordinadas.
Sólo en el sector de las zonas francas, Nicaragua, la segunda economía más pobre de Latinoamérica, perdió alrededor de 19 mil puestos de trabajo durante el 2008. Brasil, la primera economía de la región, acumuló una pérdida de más 600 mil empleos; la cifra se eleva hasta los 2.5 millones en EE.UU., la mayor economía del planeta y el país más azotado por la crisis; mientras que en China, uno de los grandes emergentes, el saldo fue de más de medio millón de puestos de trabajo menos sólo en el último trimestre del 2008.
Lima Godoy, quien visitó Managua la semana pasada y se reunió con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), destaca que medidas antiempresariales, que están tomando algunos gobiernos de la región, también amenazan la actividad económica y la generación de nuevos empleos.
Usted representa a una de las organización más importantes del sector privado a nivel mundial. ¿Cuál es su misión, en especial frente a la actual coyuntura?
Vengo como vicepresidente de Latinoamérica de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), que resulta ser la más grande asociación de empresarios del mundo, a la vez que reunimos a las organizaciones gremiales empresariales más representativas y más importantes de 140 países. Así tenemos como compromiso y responsabilidad acompañar los acontecimientos de todas las organizaciones del mundo, con la visión de que los empresarios son los agentes económicos responsables y eficaces para generar riqueza, que es indispensable para el desarrollo pleno para las naciones y los pueblos. No hay registro en la historia de la civilización humana, una civilización que se haya desarrollado plenamente sin una base económica sólida. Pero los hechos, especialmente de los tiempos del siglo XX e inicio del siglo XXI, confirmaron que la iniciativa privada es la más eficaz en la tarea de generar riqueza; todas las otras opciones de organización socioeconómica y políticas fueron mal logradas.
Muchos cuestionan, inclusos presidentes de la región, el sistema de libre mercado. ¿Qué le parece?
Nuestra principal meta es mantener estas experiencias mundiales organizacionales muy presentes cuando se enfrenta una crisis global, una crisis sí resultante de disfunciones del sistema hoy consagrado en todo el mundo, que es el sistema de mercado, pero que debe ser perfeccionado, pero no servir como una razón o justificación para revisar sus fundamentos básicos. Más que todo hoy, especialmente los países en desarrollo, tienen que tener una respuesta positiva a la crisis, esta respuesta positiva reside justamente en mantener la actividad económica, lo que quiere decir mantener los empleos, por eso mismo tenemos que estar vigilantes para que las respuestas gubernamentales institucionales a esta crisis no pierdan esta visión, que es fundamental, la de preservar e incrementar un entorno favorable a la actividad productiva empresarial, para así como única función, mantener de forma sostenible los empleos.
¿Qué se puede hacer para preservar y si es mejor aumentar los empleos? ¿En qué sectores deben enfocarse los esfuerzos?
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), con quien la OIE trabaja institucionalmente, estima en 20 millones de empleos las pérdidas en función de esta crisis. Éste es un número en sí mismo muy impresionante, pero puede ser mayor, no se sabe, todo depende de cómo los gobiernos nacionales puedan responder a la crisis y también cómo se pueden articular las respuestas trasnacionales, para esto confiamos justamente en las organizaciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo, de cómo pueden colaborar con los países para formular una respuesta más eficaz, pero no tenemos un modelo de respuesta. Mucho se habla, hay reuniones en todo el mundo, pero ninguna de estas cumbres ha encontrado un modelo consagrado que se pueda aplicar a todos los casos. Pero hay principios y fundamentos que empiezan por los valores que fundamentan la organización económica basada en la libertad, hay que preservar la institución, empezar por las instituciones democráticas y por la efectiva conservación del Estado de Derecho, o sea respeto a la ley, a la Constitución, al derecho de las personas y de los trabajadores; pero también respeto al derecho de propiedad y especialmente al derecho de la liberalización económica, éstos son principios básicos.
¿Y qué acciones concretas pueden tomarse ante la actual crisis?
Como medidas más objetivas, como la misión principal, le comentaba es mantener la actividad económica, se debe apuntar claramente a mantener el capital disponible. Para eso, en primer lugar hay que mantener un entorno favorable para los negocios, no agredir a las empresas, no sobrecargar a las empresas con cargas que no puedan soportar, no aumentar excesivamente los impuestos, no impedir que las empresas puedan tener una gestión muy ágil de poderse adaptar a las condiciones de esta crisis. En segundo lugar puede ser mantener al mercado su sangre, o sea el dinero, esto es muy grave porque con esta crisis, que se originó financieramente, los bancos están temerosos, tienen miedo de prestar. Por esto mismo no estamos hablando simplemente de que los gobiernos entreguen dinero a los bancos, porque lo que se observa en los países en lo que esto aconteció, es que no está siendo eficaz, porque como los bancos están con miedo, tienen este dinero pero no lo pasan a los agentes productivos; lo emplean para fortalecerse y quizás comprar otros bancos, pero no cumplen el objetivo que es poner dinero en el mercado para mantener la actividad productiva, no solamente la actividad financiera. Entonces, hay que mantener y mejorar la liquidez de los mercados. Otra directriz muy importante es evitar medidas por demás intervencionistas. Como la crisis se ha originado por una clara omisión de la regulación oficial de los sistemas financieros e inmobiliarios, es muy grave la posibilidad de que en esta respuesta se ponga una regulación oficial gubernamental excesivamente invencionista y mucho más se deben evitar las tendencias o las tentaciones de nacionalizaciones y expropiaciones de las empresas privadas, porque esto sería justamente cambiar el rumbo del sistema productivo y caminar a repetir experiencias, de que las organizaciones públicas estatales no son buenas para producir.En estas cosas se tienen tres ejes fundamentales: primero, mantener el entorno favorable para los negocios, sea con las instituciones democráticas y el Estado de Derecho, no intervencionismo estatal; segundo, actuar fuertemente para mantener la actividad productiva y tercero no crear dificultades para las empresas, porque solamente con empresas, y empresas sostenibles, se pueden mantener los empleos de forma sostenible.
¿Cómo se ve el grado de confianza que, desde el exterior, tienen países como Nicaragua para atraer inversiones y crear empleos?
No quiero hacer menciones específicas, represento a una organización internacional, cuyo asociados respetan la realidad nicaragüense, pero puedo hablar teórica y generalmente. Como un representante de todo el continente latinoamericano, puedo decir que hemos expresado nuestra preocupación por muchos casos en nuestra región de gobiernos, que están haciendo exactamente lo contrario de lo que decíamos, están poniendo en riesgo las instituciones democráticas, no están respetando los principios fundamentales de la democracia económica, están irrespetando los derechos de propiedad, están manipulando las instituciones democráticas como el Parlamento, violando sus propias constituciones a través de hechos totalmente ilegales. Si en un período de gran prosperidad mundial como fueron estos últimos diez años, de que se reflejó una mejoría en general de la situación de Latinoamérica, nuestros países tuvieron un crecimiento económico, incluso en Centroamérica, en esa situación de bonanza, de buenos tiempos, ya nosotros teníamos preocupaciones; las tenemos muchos más ahora cuando nuestros países deben responder a esta crisis, cuando las condiciones del mercado internacional se han empeorando, ahora aún más hay que buscar en las instituciones democráticas su riqueza real, no sólo en el papel, la base para que podamos vencer la crisis.
¿En estos países podemos mencionar a los que integran el Alba, es decir Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Cuba, más otros como Argentinay Ecuador?
Diría que la región latinoamericana tiene diferencias, pero hay muy claramente una ola muy preocupante de medidas populistas, antiempresariales, antisector privado y producción, que no pueden ayudar en nada en estos momentos difíciles, al contrario. Hay países donde esto está más o menos aconteciendo, hay algunos pocos países donde las instituciones democráticas están realmente preservadas y hay algunos países en donde las instituciones están seriamente amenazadas y agredidas, no puedo citar nombres pero las personas saben a quién me refiero, por lo que pueden hacer sus propias evaluaciones. La gente tiene hoy un alto grado de información, basta con ver la televisión, escuchar la radio, ver los diarios, para que usted pueda saber lo que acontece en el mundo y ver que hay retrocesos en el camino del real desarrollo. Forzosamente los hechos de un país se reflejan en los otros, mucho más en los que están más cerca. La OIE sabe que lo que acontece en Nicaragua, en Centroamérica tiene consecuencias en otras partes del mundo y al contrario, tenemos que tener esta visión global.
Estados Unidos, la mayor economía del planeta, donde se originó la actual crisis financiera y económica, para muchos la más grave desde la Gran Depresión de los año treinta, tiene ahora un nuevo Presidente, Barack Obama, del Partido Demócrata.
Muchos temen que, durante la nueva administración demócrata, en Estados Unidos aumente el proteccionismo económico. De hecho la Administración del ex presidente republicano George W. Bush, dejó pendiente la aprobación de varios tratados comerciales, entre ellos los firmados con Colombia y Panamá.
“La humanidad va en función de las expectativas, pero estas expectativas casi nunca tienen factores realmente racionales o técnicos. Lo más importante son integrar los hechos emblemáticos y en desarrollo, la elección de Obama es uno de ellos”, valora Dagoberto Lima Godoy,vicepresidente para Latinoamérica de la Organización Internacional de Empleadores (OIE).
“La elección de Obama, con todo lo que significa para el pueblo norteamericano de un cambio importante que va a las raíces del imaginario, de la cultura norteamericana, que por primera vez pone un negro en la Presidencia, hay una expectativa inmensa”. añade.
En ese sentido, espera que ese hecho no sólo “cambie las directrices fundamentales que vienen manteniendo Estados Unidos en sus posiciones en el mundo, sino que también represente renovaciones positivas, incluso en términos de las relaciones internacionales económicas, pero también políticas”.
“Tenemos las expectativa de que el nuevo Presidente sea verdaderamente nuevo, que pueda utilizar la influencia que todavía mantiene Estados Unidos para ser el conductor de este perfeccionamiento que todos esperamos del sistema mundial. Específicamente con respecto al comercio internacional, que busque formas menos proteccionistas —que vienen de los sectores empresariales, sindicales y de la sociedad para actuar como una nación protegida—, pero Estados Unidos debe comprender que si no hay un conductor positivo de un desarrollo universal más equilibrado y más justo, va a obtener una respuesta tan mala como la que tiene, donde la paz no se encuentra, donde la globalización de la economía no responde a la justicia social”, sostiene Lima Godoy.