La lucha por la Junta Directiva de la AN

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y personalmente su líder, Arnoldo Alemán, quieren que el diputado Eliseo Núñez Hernández, de ALN, sea el próximo presidente de la Asamblea Nacional. En realidad, lo lógico y normal sería que el PLC y Alemán respaldaran al diputado Wilfredo Navarro, quien es primer vicepresidente de ese partido y desde hace tiempo viene aspirando a la presidencia del Poder Legislativo, pero no lo respaldan, porque dicen que no tiene los 47 votos necesarios para ser elegido. Sin embargo, cabe preguntarse al respecto: ¿Y cómo va a tener Wilfredo Navarro esos votos, si sus mismos correligionarios se los niegan y prefieren ofrecerlos a alguien de otro partido, quien además, por sus antecedentes políticos lo más probable es que se entienda más con el FSLN que con la misma oposición?

Al diputado Wilfredo Navarro, sus correligionarios del PLC le están aplicando la misma fórmula que él argumentó de manera muy “pragmática”, el 26 de mayo del año pasado, para justificar un acuerdo parlamentario con el FSLN en vez de entenderse con el democrático Movimiento Vamos con Eduardo. “¿Qué nos ha dado el Movimiento Vamos con Eduardo? Ni siquiera son un partido (…) que ofrezcan (…) Si la política es “doy para que me den necesariamente”, espetó en aquella ocasión el primer vicepresidente del PLC.

Ahora Alemán y los demás directivos del PLC dicen que lo más importante no es la aspiración personal de alguien, aunque sea un dirigente de su mismo partido como es el caso de Wilfredo Navarro, sino que lo fundamental y de mayor valor estratégico es impedir que el FSLN siga ejerciendo la presidencia del Poder Legislativo. Agregan que si no se puede elegir a un presidente parlamentario perteneciente al PLC, como Wilfredo Navarro, porque no tiene los votos necesarios, entonces hay que elegir a Eliseo Núñez Hernández, de la ALN, quien supuestamente sí tiene o podría alcanzar los 47 votos indispensables. Y sostienen, además, que si no le dan a Eliseo Núñez los votos que requiere para ser elegido presidente de la Asamblea Nacional, de todos modos él los va a obtener con el FSLN y sus aliados. Entonces, es lícito preguntarse que si el diputado Eliseo Núñez puede ser presidente de la Asamblea Nacional gracias a los votos del oficialismo, ¿qué confianza podría tener en él la oposición y que garantía democrática podría inspirar su presidencia del Poder Legislativo? ¿Y acaso el diputado Eliseo Núñez Hernández no ha sido imputado públicamente de haber servido a los intereses de Daniel Ortega, cuando se prestó a la maniobra de despojar a Eduardo Montealegre de su partido ALN a fin de dividir a la oposición y facilitar el escandaloso fraude en las elecciones municipales del pasado 9 de noviembre?

El mismo argumento de que hay que adelantarse a darle los votos del PLC a Eliseo Núñez, porque de otra manera será elegido por los diputados del FSLN y sus aliados, indica que don Eliseo no puede ser políticamente confiable; y que no ofrece ni la más mínima seguridad de que una vez en el ejercicio de la presidencia del parlamento, actuaría de acuerdo con los intereses de la oposición y en favor de la democracia. Peor aún, con el argumento de que si al diputado Eliseo Núñez no se le elige presidente de la Asamblea Nacional con los votos liberales de todas maneras sería elegido por el FSLN, lo que Alemán y demás directivos del PLC están diciendo en realidad es que se trata de un mercenario político o un veleta parlamentario. Y en alguien así no se puede confiar absolutamente para nada, pues lo que eso significa es que una vez elegido presidente del Poder Legislativo con los votos de los liberales, Eliseo Núñez Hernández se entregaría a Daniel Ortega y al FSLN, que al fin y al cabo son los que tienen los recursos y quienes carecen de escrúpulos para sobornarlo o extorsionarlo de cualquier manera, a fin de “persuadirlo” a que actúe de conformidad con los intereses del orteguismo.

Para tener un presidente parlamentario como ése es mejor no tener ninguno. Y lo que deberían hacer los diputados liberales democráticos y dignos, es mantener en alto la “pequeña banderita” de la que hablaba el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, que en realidad es la gran bandera del honor y de la esperanza del pueblo nicaragüense.

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