- Venden números para garantizar la sobrevivencia de sus familias
Les llaman las “dukiseras”, en diferentes municipios de la Costa Caribe, y son mujeres que venden números del cero al cien para rifar premios desde los 250 hasta los 2 mil 500 córdobas. Es una tradición muy característica de la zona.
Los numeritos cuestan desde cinco hasta cincuenta córdobas y la tradición aún se mantiene viva en los diferentes municipios del Caribe a excepción de Bilwi, donde las mujeres se convirtieron en pequineras (se dedican a comprar y vender langostas) con el auge de la producción de langosta a partir de la década de los noventa.
ACTIVIDAD PARA SOSTENER FAMILIAS
Algunas de las mujeres salen durante todo el día y a veces en la noche para vender los números, y muchas confiesan que a veces no sacan ni para pagar el premio debido a la crisis económica, en otras ocasiones la venta les genera pequeños ingresos para el sustento de la familia.
En Bonanza, por ejemplo, los números que venden las “dukiseras” se rifan con las últimas dos cifras de la lotería de Costa Rica.
Lo mismo ocurría en los municipios de Rosita, Siuna, Bluefields y Puerto Cabezas, ya que por medio de Radio Reloj se lograba conocer con facilidad el premio ganador de la lotería tica.
RECUERDAN A LA “CONCHA LEE”
Una de las mujeres que se dedicó a vender dukí en Rosita es doña Concepción León Mora, conocida cariñosamente como “Concha Lee” (q.e.p.d.), recuerda su hijo Bismarck Lee León.
“Ellas estaban pendientes de Radio Reloj, de Costa Rica, para conocer el número ganador y así como le llevaban la suerte a los ganadores, también ellas se ayudaban con un poco de ingreso económico”, dijo.
Destacó que “en Rosita mi madre ponía su capital y tenía vendedores que ganaban un porcentaje de las ventas totales que hacían las personas que vendían dukí; mi mamá tenía un grupo de 30 personas que vendían dukí en Rosita”.
LAS OTRAS FAMOSAS
En Bonanza se recuerda a doña Isolina Madrigal, Ana Alvarado, que aún se dedican a esta actividad y doña Guadalupe León Mora, hermana de la “Concha Lee”.
Mientras en Siuna, Julia Tacón, Martha Loza y Bertilda, son entre otras las mujeres que aún se mantienen de la venta del dukí, que les genera un ingreso para el hogar.
Las ganancias del dukí son variadas y en Bonanza se juega cada semana con la lotería de Costa Rica, mientras en el resto de los municipios del Caribe ahora se juega con el premio mayor de la Lotería Nacional.
A TRAVÉS DE LOS AÑOS
En los años setenta había un responsable de grupo que ponía su capital y contrataba personas para que vendieran los números, y eran los responsables de pagar los premios.
En los años ochenta desapareció la figura del responsable de grupo y las mujeres que querían vender el dukí debían poner su propio capital para pagar los premios.
Ya en la década de los noventa, la actividad comenzó a crecer. La crisis económica obligó a las mujeres, en su mayoría madres solteras, a vender dukí, algo que es visto como un empleo digno, ante las altas tasas de desempleo que imperan en los municipios del Caribe.
Se estima que unas 40 mujeres, en cada municipio donde hay esta actividad, se dedican a vender dukí para generar divisas en su hogar.