- Mandatario colombiano autoriza sólo a la Cruz Roja Internacional para recibir a rehenes de las FARC
CARACAS/AFP
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BOGOTÁ/AP
El presidente colombiano Álvaro Uribe afirmó ayer que su gobierno no permitirá intervenciones de personalidades internacionales para la liberación de rehenes, como las anunciadas la víspera por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El Presidente, al hablar en un acto en la casa de gobierno, dijo además que su Administración, “como siempre” ha hecho en el pasado, dará todas las garantías de seguridad, pero a una acción del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
“El Gobierno, como siempre da las garantías, a través de la Cruz Roja Internacional, si de verdad (los rebeldes) van a liberar a los secuestrados. Si los van a liberar, ahí tienen a la Cruz Roja Internacional que, como siempre, recibe autorización del Gobierno”, expresó.
Uribe no mencionó qué países ni personalidades estarían vedados por su Gobierno ni detalló qué políticos locales han buscado esa mediación.
En el pasado, gestiones de liberación de rehenes han desembocado en duros enfrentamientos verbales e incluso retiro de funcionarios diplomáticos con países vecinos como Venezuela.
Pero “el Gobierno pide que no se involucre a personalidades internacionales porque lo hacen y simplemente terminan creándole dificultades a las relaciones internacionales del país”, dijo Uribe.
En Colombia “hemos sufrido mucho cuando se han afectado las relaciones internacionales del país. No queremos que ahora nos hagan, nos creen, condiciones para arriesgar las relaciones internacionales”.
“Por eso desde ya le advertimos al terrorismo (como califica a la guerrilla) y a los políticos locales… que el Gobierno no va a permitir que nos creen riesgos para las relaciones internacionales involucrando personalidades de la comunidad internacional”.
Temprano Yves Heller, vocero del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), dijo en diálogo telefónico que carecían de detalles sobre una fecha o lugar para esas liberaciones anunciadas, pero que mantenían “un diálogo confidencial” con las partes y que como siempre «ofrecemos nuestros buenos oficios para facilitar» la salida de los rehenes.