Un horizonte oscuro

La retracción económica en Brasil puede reducir el capital político de Lula y comprometer sus planes de instalar un sucesor en 2010 Santiago Para el presidente Lula quizá habría sido mejor si el año terminase en septiembre. Con un índice histórico de aprobación de su gobierno de 80 por ciento, descubrimientos de petróleo que podrían […]

  • La retracción económica en Brasil puede reducir el capital político de Lula y comprometer sus planes de instalar un sucesor en 2010

Santiago

Para el presidente Lula quizá habría sido mejor si el año terminase en septiembre. Con un índice histórico de aprobación de su gobierno de 80 por ciento, descubrimientos de petróleo que podrían colocar al país en el Olimpo energético y la población feliz con el aumento de la renta, el empleo y el crédito, 2008 parecía perfecto. Pero el golpe de la crisis financiera internacional sobre el real y la bolsa no sólo trajo la falta de liquidez a los mercados, sino al capital político del Presidente. Ahora está en duda si el PT podrá seguir en el Gobierno luego de la primera elección —después del retorno a la democracia— sin la figura de Lula.

El temor de una retracción económica y el mensaje del sector productivo de que la crisis financiera había llegado a la economía real fueron evaluados por muchos como un golpe a la imagen de solidez que Lula proclamaba casi ingenuamente. “Convenció a la población de que la crisis vino del exterior y que está reaccionando contra ella”, dice Ricardo Ismael, profesor de sociología de la PUC-Río. Pero advierte: “Si a fines del primer semestre de 2009 la gente no vislumbra una mejora, se pondrá ansiosa por retomar el camino de la movilidad social”. Y ahí, ninguno sabe cuánto de ese malestar sobrará para el Gobierno.

Para Murillo de Aragão, presidente de la consultora política Arko Advice, en Brasilia, la pérdida del control de la inflación sería mortal para las pretensiones del Gobierno de elegir un sucesor. “El presidente debe mantener sus programas sociales protegidos, el PAC funcionando, y debería adoptar medidas para mejorar el ambiente de inversión”.

Ya en el centro de la política, los desafíos de Lula y del PT son complejos. Las elecciones municipales de octubre dejaron una señal clara: ningún paso importante en la dirección de acuerdos podrá ser dado sin el apoyo del PMDB, que forma parte de la coalición de gobierno desde 2006. “Lula tendrá que tener mucha tranquilidad para mantener la base política unida. No será fácil”, dice Aragão. “Eso si es que el PMDB no lanza su propio candidato”, afirma Ismael. El sociólogo señala que el partido optó por no lanzar candidato propio y fortalecer sus bases regionales y presencia en el Congreso, estrategia que hoy demuestra sus frutos. “Si Lula no consigue consolidar un nombre para la sucesión, el PMDB podría muy bien entrar a la disputa”, dice.

Pero todo eso no implica que el “antilulismo” esté creciendo. Y la oposición —PSDB— debería tomarlo en cuenta. “Desde que perdió la presidencia, el discurso del partido se fue vaciando. Bien o mal, Fernando Henrique Cardoso llegó al gobierno con propuestas innovadoras y una agenda de reformas”, dice Ismael. “El PSDB debe mostrar una agenda post Lula, que también responda a cómo hacer crecer a Brasil postcrisis, además de una agenda social, ya que a pesar de la alta aprobación de Lula en el nordeste (92 por ciento), las personas aún se angustian por la generación de empleo”.

Para el PT, además de lograr que el segundo semestre de 2009 la economía dé señales de que tomará su rumbo, será fundamental que el partido consiga consolidar un candidato. Hoy, el nombre de la Ministra de Interior, Dilma Roussef, no convence, y fluctúa entre el tercero y cuarto lugar en las encuestas de intención de voto. Y el gobernador del Estado de São Paulo, José Serra, podría darle el triunfo a su partido. “Mucho de lo que el partido conquistó con acuerdos y coaliciones hasta ahora se ha debido a la fuerza del nombre de Lula, y es preciso evaluar si eso se repetirá con otro nombre que escojan”, señala Ismael. “Manteniéndose las condiciones actuales, creo que Lula colocará su candidato en la segunda vuelta. Pero vencer es otra cosa”, dice Aragão.

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