América Latina no entrará en recesión económica, como le ha sucedido a los países desarrollados, pero debe amortiguar el impacto de la crisis con la aplicación de políticas anticíclicas de manera concertada.
Así lo expresaron hoy los ministros de los países miembros y asociados del Mercosur reunidos en el balneario brasileño de Costa de Sauípe.
“La buena noticia es que los países emergentes no tenemos que entrar en recesión, tenemos más musculatura, estábamos creciendo rápidamente y podemos seguir haciéndolo”, planteó a sus colegas el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, al exponer las conclusiones del Grupo de Monitoreo Macroeconómico del Mercosur.
La reunión de ministros de Economía y Hacienda y presidentes de Bancos Centrales del Mercosur se celebró hoy a puerta cerrada en un hotel de Costa do Sauípe (nordeste de Brasil), en víspera de las cumbres presidenciales del Mercosur, Unasur y América Latina y el Caribe, que tendrán lugar mañana y el miércoles.
Mantega se quejó de que “la prensa empeora las cosas”, porque se hace eco de las proyecciones negativas “y esto afecta a la confianza de los ciudadanos”.
Sin embargo, reconoció que el ritmo de crecimiento económico mantenido por los países en desarrollo en lo últimos años sufrirá una desaceleración.
Ello se debe a las dificultades para acceder al crédito, la caída de los precios de los recursos energéticos y las materias primas, el retorno de los capitales de los fondos de inversión a sus países de origen, el empeoramiento de la balanza de pagos y la devaluación de sus monedas.
“Si dejamos que las cosas sigan su inercia, la crisis tendrá consecuencias más graves”, advirtió el responsable de Hacienda de Brasil, quien propuso la adopción de medidas.