- A pesar del revés frente a Agbeko
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El púgil nicaragüense William González no pareciera que peleó la noche del jueves en Newark, Nueva Jersey, con el ghanés Joseph Agbeko, el todavía campeón gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Más bien pareciera que le pasó un camión encima, porque vino con el rostro lleno de heridas, una mano golpeada, el ojo izquierdo inflamado y las orejas también moradas de tantos golpes.
Sin embargo, justificó su maltratado físico a una serie de cabezazos que Agbeko le lanzó en la pelea, que no pudo ganar a pesar que el africano estuvo al borde del nocaut no sólo en el décimo asalto, sino en el segundo, según reportes de la misma esquina de Agbeko.
“Traté de hacer mi trabajo, pero el africano estuvo muy mañoso. Me tiró muchos cabezazos y para colmo me sentí golpeado de la mano izquierda desde el segundo round y no le pude conectar muy bien”, dijo González, ayer a su arribo al Aeropuerto Internacional de Managua, donde fue recibido por familiares y amigos.
“Aunque no podía mirar bien por las heridas, hice mi trabajo, quise ganar, pero no pude por estos problemas. Agbeko supo hacer un buen trabajo”, reconoció González.
El “Chirizo” mostró en el aeropuerto el abollado rostro, producto de los cabezazos de Agbeko, a quien consideró al alcance si peleara limpio.
“Yo puse mi empeño para ganar la pelea, pero los jueces lo vieron ganar a él. Además, mi mano me dolió mucho desde el cuarto y no podía seguir combinando bien”, reiteró.