- Mario Rivas Baldizón, padre de la víctima, cree que este asesinato es una advertencia para Piero Coen Montealegre
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CORRESPONSAL/ CHINANDEGA
El odontólogo Mario Rivas Baldizón declaró ayer que el crimen de su vástago Fabio Rivas Montealegre (41) pudo tratarse de una advertencia o un tipo de aviso para el reconocido empresario chinandegano Piero Coen Montealegre.
El progenitor se muestra abatido y expresó ayer que analiza lo que conoció tras la sorpresiva llamada de Coen Montealegre a las 3:00 a.m., cuando su hijo yacía fallecido en el lugar.
La noticia tajante fue: “Mataron a tu hijo Fabio, venite a El Cortijo”, hasta donde se enrumbó don Mario. Minutos después un vigilante anotó las placas y le permitió la entrada.
“Hay gente que le debe tener animadversión a Piero Coen y habla mal de él. Yo lo defiendo siempre porque lo conozco desde que él era un chavalo pobre. Sé que es incapaz de hacer maldades. No estoy al tanto a qué se dedica, pero tiene una capacidad tremenda para hacer dinero”, manifiesta Rivas Baldizón.
CELEBRÓ CON SUS PRIMOS
El padre de Fabio conoce que la noche del sábado su hijo y dos primos que llegaron al país coincidieron con el empresario Piero Coen en el restaurante El Paraíso; de ahí se marcharon al Rancho Picadero, de la hacienda El Cortijo, donde Fabio, al notar la llegada de su tío Piero, le ofreció sentarse en la silla que ocupaba, porque no había más. Entonces Fabio se quedó de pie.
Cuenta don Mario que, según le dijeron, el asesino se encaminó al bar, donde se sirvió un trago, enseguida se sacó de la parte de la espalda el revólver para disparar a Fabio en la frente, ojo derecho, tórax y femoral. Una decena de asistentes, en su mayoría familiares del anfitrión, se lanzaron al suelo y el asesino huyó del sitio tras recargar el arma.
ASESINO INVITADO A CAZAR
Una y otra vez comenta que cualquier ciudadano puede cargar un arma. “Pero no vas a andar otro magazín. Éste es un sicario que ni siquiera sabe quién es mi hijo y el daño que causó, porque lo mandaron”, enfatiza don Mario Rivas Baldizón.
Rivas Baldizón asegura que no permitió la autopsia en Medicina Legal y asegura que disponen de amigos que de manera legal se encargarán de aclarar el asesinato atroz.
Lo que conoce el adolorido progenitor es que Paolo, uno de los hijos menores de Coen Montealegre, fue el que invitó a un grupo de turistas de Guatemala para cazar palomas en un sitio que desconoce; entre ellos llegó el asesino, al que la Policía sólo reconoce como Raúl.
El hermetismo continúa en la Policía Nacional y después de 72 horas los oficiales dicen que será Relaciones Públicas en Managua quien brindará los detalles, porque allá han sido llamados varios testigos del crimen.
LLAMADO A POLICÍA
El abogado Germán Garay, un especialista en investigaciones criminales con oficinas en el centro de la ciudad, se constituye en apoderado judicial de la familia Rivas Montealegre.
Garay dijo que la Policía ha evitado reconstruir los hechos y levantar las correspondientes testificales a los que estaban presentes en el sitio, además de las retenciones migratorias de los extranjeros.
“El expediente en este momento debería tener de 700 a 800 folios, ahora tiene más de 30. Don Mario no ha recibido información forense ni policial y más bien se han dedicado a investigar a los familiares que andaban con sus hijos y a practicarles exámenes de parafina. Hago un llamado a la directora policial Aminta Granera y al fiscal Julio Centeno Gómez, para que aclaren este caso”, expresó Garay.