María

Sacerdote católico Con cánticos de alegría, entre brindis y cohetes celebramos hoy la Gritería a la Purísima Concepción de María. La Santísima Virgen es perfecta discípula y modelo de toda la Iglesia, vive plenamente lo que en tiempos finales experimentará la humanidad redimida. Ella aparece ante Dios pura, sin mancha ni arruga, para cantar las […]

Sacerdote católico

Con cánticos de alegría, entre brindis y cohetes celebramos hoy la Gritería a la Purísima Concepción de María. La Santísima Virgen es perfecta discípula y modelo de toda la Iglesia, vive plenamente lo que en tiempos finales experimentará la humanidad redimida. Ella aparece ante Dios pura, sin mancha ni arruga, para cantar las alabanzas al Creador.

Éste es el sentido que la Iglesia da al dogma de la Inmaculada Concepción de María. Así como Jesús es el modelo de una humanidad nueva, porque alcanza la realización plena del ser humano en el cual no habita el pecado, de la misma manera, la Virgen aparece ante los cristianos como la figura de la Iglesia, esposa de Cristo, fiel a Él en la construcción de un mundo nuevo.

La Virgen está presente en la Encarnación, acuna a Jesús en su vientre y en su espíritu y al darlo a luz regala al mundo la salvación. Ella lo amó, educó y protegió como solícita mamá, en su vida oculta y pública. María estuvo en el primer milagro en las Bodas de Caná y presidió el cenáculo en Pentecostés. Pero sobre todo, ella obedeció y puso en práctica el Evangelio.

María es mujer de Fe: Cuando el Arcángel Gabriel le anuncia, a la “llena de gracia” que será la madre del Mesías a quien dará el nombre de Jesús, ella responde: ¿Cómo será esto si no conozco varón? (Lc. 1,34).

María es mujer de Obediencia: Cuando el mensajero de Dios le explica que el que nacerá de ella no será por obra de hombre, sino por el Poder del Espíritu Santo, porque para Dios nada hay imposible. Ella de manera inmediata responde: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lc. 1,38).

María es mujer de Paz: Por boca del Arcángel supo que Isabel, de edad avanzada, está en el sexto mes de embarazo y se dirige presurosa a las montañas de Judea para servirle. Y al llegar a su presencia, en el vientre de Isabel saltó de gozo Juan el Bautista ante la presencia del Redentor. Ella, al saludar a su prima le comunicó la paz de Dios: Shalom. María nos trae la Paz, porque Jesús es el Príncipe de la Paz. (Lc. 1,41).

María es mujer de Alabanza: Cuando recibe el saludo gozoso de Isabel, que impulsada por el Espíritu de Dios la proclama como “bendita entre todas las mujeres”, la Virgen resumió en el Magnificat el amor y las hazañas de Dios con su pueblo diciendo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor…” (Lc. 1,46).

María es mujer de Intercesión: En las Bodas de Caná de Galilea, cuando se termina el vino, ella se dirige a Jesús siempre atenta a las necesidades de los demás y dice: No tienen vino (Jn. 2,3).

María es mujer discípula perfecta y primera evangelizadora: El “Hagan lo que Jesús les diga” (Juan 2,5) nos expresa su legado para comprender que en el escuchar y poner en práctica la voluntad del Padre es como nos integramos en la familia de Jesús.

María es mujer Madre de todos: Jesús así lo dispuso en el momento supremo de la cruz. “He ahí a tu hijo, he ahí a tu Madre” (Juan 19, 26-27).

María es Madre espiritual de todos los nicaragüenses. Por esta fe tenemos la convicción que ella nunca nos abandonará en su amor, protección e intercesión ante Jesús para que nunca nos falte el vino de la alegría. ¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!

Religión y Fe

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí