- Desde la colina vaticana
“Entre los Santos, sobresale María, Madre del Señor y espejo de toda santidad”.
(Benedicto XVI)
Indudablemente, aquí existe mucha veneración, admiración, amor y respeto a la Madre del Señor. La devoción filial a María, manifestada particularmente en la celebración de la novena a la Purísima y en la original Gritería, identifica a “Nicaragua de María” y a “María de Nicaragua”.
La Gritería es el grito jubiloso de nuestro pueblo católico que celebra la victoria de María, quien, con Cristo, por Él y en Él, aplastó la cabeza de la serpiente infernal, al ser concebida sin pecado original. Él redimió a su Madre de manera especial, anticipadamente, evitando que dicho pecado, y en consecuencia todo pecado personal, tuviera en Ella, desde el instante mismo de su ser natural, posesión o dominio alguno. “Pues concebida fuiste sin mancha, Ave María, llena de gracia”, se escuchará cantar este día en toda Nicaragua, esta maravilla que ha hecho Dios en María, como primicia, en virtud de la Redención de Cristo
No obstante, ¿qué sentido práctico posee para nuestra vida concreta esta verdad de fe? La Iglesia nos brinda una clara respuesta al recordarnos hoy nuestra universal vocación a la santidad. En María, que sobresale entre todos los Santos, descubrimos el ideal de Dios hecho vida y el acabado humano de perfección propuesto como modelo a la Iglesia. En María podemos apreciar, como en un espejo, toda la belleza de la pureza y la santidad.
Frente a la Inmaculada Concepción, en el espejo de María Inmaculada, advirtamos nuestras contaminadas concepciones mentales para recuperar la conciencia de pecado y darnos cuenta de que no somos puros intencionalmente, pues hemos atentado contra Dios y contra el hombre, y si estamos social, política y económicamente pésimamente mal es porque moral y espiritualmente andamos de lo peor.
Hagamos de la Gritería algo práctico espiritualmente: ajustemos nuestra vida al proyecto de Dios para nosotros, que se basa en la verdad, la justicia y el amor, no en la falsedad, el fraude, la injusticia y la violencia.
Con la gracia divina y la intercesión de la Purísima, podemos ser cada día mejores, santos conforme el Designio eterno de Dios, avanzar en virtud más y más. Si damos un sí a Dios, sincero y profundo, como lo hizo la Virgen a lo largo de su vida, todo será distinto en Nicaragua.