La devoción mariana es expresada en el país en toda su devoción por el amor mariano hacia la Purísima Virgen María. (LA PRENSA/C. CORTEZ)

¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!

Monseñor Miguel Mántica asegura que la devoción a La Purísima nos invita a la unidad familiar y ser promotores de paz y justicia Dice que “sería incoherente cantarle a María como Madre y ser actores de injusticias y agentes de división en nuestra sociedad ”. Hoy casi toda Nicaragua demostrará con suma alegría su devoción […]

  • Monseñor Miguel Mántica asegura que la devoción a La Purísima nos invita a la unidad familiar y ser promotores de paz y justicia
Dice que “sería incoherente cantarle a María como Madre y ser actores de injusticias y agentes de división en nuestra sociedad ”.

Hoy casi toda Nicaragua demostrará con suma alegría su devoción mariana, cuando por todas las calles, casas y parroquias se escuche el grito ¿Quién causa tanta alegría?, y la repuesta, con inmensa fe, devoción y esperanza, sea: ¡La Concepción de María!

La sociedad nicaragüense, en estos días en que se celebra la Purísima, además de manifestar su espíritu mariano, también aprovecha la celebración para fortalecer la unión familiar y elevar oraciones a Jesús y su Madre, la Purísima Virgen María.

De acuerdo con monseñor Miguel Mántica, Vicario Pastoral de la Arquidiócesis de Managua, la celebración de la Purísima tiene una trascendental importancia en la fe mariana de los nicaragüenses, pero recuerda que esa relación de los fieles con la Madre de Jesús nos insta a estar comprometidos en la unidad familiar y trabajar por la unidad de la Iglesia.

Sin embargo, Mántica afirma que es incoherente cantarle a María como Madre y a la vez ser actores de injusticias y agentes de división.

“Al celebrar la Purísima es (necesario) tomar conciencia que somos hijos de una misma madre. Nos comprometemos a trabajar por una unidad en nuestra Iglesia y en nuestra nación. Sería incoherente cantarle a María como Madre y ser actores de injusticias en nuestra sociedad y ser agentes de división, cuando la madre quiere a todos sus hijos unidos”, manifestó Mántica.

Mántica dijo a la sección de Religión y Fe de LA PRENSA que entre los dones más grandes que los fieles tienen que valorar es que el Señor nos da a su Madre, “que es también nuestra Madre. El Señor le dice al discípulo desde la cruz: he allí a tu Madre. Y el evangelista explica que el discípulo la lleva consigo a su casa”.

En ese sentido, monseñor Miguel Mántica expresa que en las fiestas dedicadas a la Inmaculada hay que tratar a la imagen con el debido respeto.

“Es bien importante en nuestra vida espiritual la dimensión mariana de la fe. Entre los dones más grandes que nos deja el Señor está su Madre, que es también nuestra Madre. En estas fiestas de la Inmaculada, nosotros preparamos el altar de María en nuestros hogares y a través de su imagen. Siempre la imagen debe ser tratada con el debido respeto, (solo) así hacemos presente a María en nuestra vidas, para fortalecer nuestra unión con su hijo”, valoró monseñor Miguel Mántica.

Religión y Fe

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