El presidente venezolano, Hugo Chávez, participando el pasado martes en un acto proselitista en un suburbio de Caracas. (La Prensa/ AFP)

Chávez no confía en cúpula partidaria

Asume campaña electoral de forma personal [doap_box title=»Reitera que Estados Unidos es culpable de crisis financiera» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó al Gobierno de Estados Unidos de ser “el gran culpable” de la crisis financiera internacional y consideró que el capitalismo está “en fase terminal”. “El gran culpable de la crisis es […]

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El Presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó al Gobierno de Estados Unidos de ser “el gran culpable” de la crisis financiera internacional y consideró que el capitalismo está “en fase terminal”.

“El gran culpable de la crisis es el Gobierno de Washington y ahora convoca una reunión (G-20), que no entiendo muy bien, y los países más grandes del mundo asisten. Espero que le digan quién es el culpable”, dijo el mandatario venezolano durante una entrega de créditos a diversos bancos comunales en Caracas.

Chávez señaló que “el capitalismo está en fase terminal” y recordó su visita a la bolsa neoyorquina de Wall Street años atrás. “El centro de operaciones financieras del mundo está en Wall Street, y yo estuve una vez en el vientre del diablo”, señaló.

Durante el acto, que fue retransmitido en cadena obligatoria de radio y televisión, Chávez se refirió a las bancarrotas de algunos de los bancos de inversión estadounidenses, como Morgan Stanley y Goldman Sachs, a los que citó explícitamente, y que habían vaticinado problemas económicos en Venezuela.

“Los grandes bancos de inversión llevaban años diciendo que ‘Venezuela se hunde, Chávez se hunde, Venezuela se desploma’, y de repente, ¡pum!, se desplomaron ellos”, comentó.

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CARACAS/ AFP

“Buenas noches Carmen, ¿cómo está la familia?” Quien llama no necesita presentación. Al otro lado del hilo la sorpresa se mezcla con el nerviosismo de escuchar, pasada la medianoche, la voz del Presidente venezolano Hugo Chávez que desea informarse del curso de la campaña.

Para el mandatario la política no tiene horario. En este caso su atención se centra en las elecciones regionales y municipales del 23 de noviembre en las que según el propio Chávez está en juego el “futuro de la revolución”.

“Nos estamos jugando el 23 de noviembre el futuro de la revolución, el futuro del socialismo, el futuro de Venezuela, el futuro del Gobierno revolucionario y también el futuro de Hugo Chávez”, insistió el Presidente en estos días.

Por todo ello, Chávez no duda en tomar el teléfono y llamar personalmente a responsables de comandos de campaña en el último rincón de Venezuela para preguntarles si van “puerta por puerta” buscando votos para los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

“Si hubiera que ir a buscar a un militante inscrito al fin del mundo, allá habrá que ir”, dijo el Presidente.

En esta noche precisa, Carmen, Haydée y otros militantes del PSUV responden las llamadas del mandatario, realizadas desde el Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas y retransmitidas en directo por el canal oficial de televisión hasta pasadas las dos y media de la madrugada.

“¿Cuánta gente tiene tu patrulla de campaña?” “Dime, ¿cuántos electores tienes asignados?” “¿Tienes un problema de artrosis? Vamos a asegurarnos que no te falte el tratamiento”, “Salúdame a tu familia”, “Patria, socialismo o muerte”, “A partir de hoy vamos a estar llamando gente, alerta para todos los patrulleros”, dialoga el Presidente al teléfono.

Trabajo, disciplina, matemática y una campaña extremadamente minuciosa son las claves de la “maquinaria roja”, color de los simpatizantes del Gobierno, en estas elecciones.

Según los últimos sondeos, el PSUV podría perder al menos en cuatro o cinco Estados sobre un total de 24 (incluyendo el distrito capital). En este momento, la oposición controla dos Estados y hay otros cuatro en manos de disidentes del chavismo.

Con un objetivo declarado de ganar en el “cien por ciento de las gobernaciones”, Chávez ha multiplicado sus actos públicos, se desplaza diariamente de Estado en Estado y ha endurecido claramente el tono en sus ataques contra sus adversarios.

“Asqueroso traidor”, “apátrida”, “oligarca” o “mafioso” son algunos de los apelativos usados por Chávez para referirse al gobernador del Estado Sucre (noreste), Ramón Martínez, disidente del movimiento bolivariano, o al gobernador de Zulia (oeste), Manuel Rosales, dos de sus blancos preferidos, a los que el Presidente amenazó incluso con “llevarlos presos”.

“Es un lenguaje impropio para el Presidente que debe gobernar para todos los venezolanos”, aseguró el presidente del partido opositor Copei, Luis Ignacio Planas.

Para sus opositores, es difícil diferenciar los actos en los que Chávez participa como Presidente y los que aparece como líder del PSUV y por eso reprochan al mandatario un abuso del espacio público con fines electorales.

Ajeno a las críticas, el Presidente inaugura hospitales y carreteras, pone la primera piedra de proyectos de infraestructura, participa en las ceremonias de graduaciones de médicos o enfermeras, visita escuelas y recorre las barriadas junto a sus candidatos subido en un camión.

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