Beto Cuevas al momento de iniciar su presentación en terreno nicaragüense el viernes pasado. (LA PRENSA/D.NIVIA)

Beto demostró

El chileno brindó excelente espectáculo a pesar del escaso público Faltó un poco de vibra y energía en los fanáticos; de esa que a él le sobró en el escenario. O tal vez faltó público. De cualquier manera, y ya sin Ley que lo respalde, Beto Cuevas cumplió con la presentación que había prometido para […]

  • El chileno brindó excelente espectáculo a pesar del escaso público

Faltó un poco de vibra y energía en los fanáticos; de esa que a él le sobró en el escenario. O tal vez faltó público. De cualquier manera, y ya sin Ley que lo respalde, Beto Cuevas cumplió con la presentación que había prometido para el público nicaragüense.

Una discoteca se improvisó en el Centro de Eventos Pharaohs, se caracterizó por la cantidad de luces fluorescentes que componían su decoración, agregándole ese estilo lounge; un escenario perfecto para que Beto Cuevas perdiera el miedo escénico.

Las mezclas de DJ Revuelta Sonora comenzaron a amenizar el ambiente, pero los asistentes parecían más interesados en la barra libre que en la música; y aunque se había anunciado la presentación de Clara Grün, ésta brilló por su ausencia.

Pasadas las diez de la noche y luego de más de una hora de espera, la banda nacional División Urbana apareció en escena y aunque se entregó en el escenario, la gente no parecía mostrar mayor interés.

La situación cambió un poco, cuando al mejor estilo de la cinta Coyote Ugly, un grupo de muchachas, impulsadoras de una marca de cerveza, inició una coreografía sobre una de las barras del bar; y aunque ninguna parecía tener coordinación, al menos hicieron que todos los presentes voltearan a verlas, se deleitaran la vista y tomaran algunas fotografías.

¿A QUÉ HORA APARECE BETO?

Se iluminó nuevamente el escenario y una banda comenzó a interpretar una canción que para ese momento era desconocida.

Lo que más llamó la atención en ese instante fue una cabellera afro de uno de los guitarristas, junto a él un sujeto delgado y con gafas oscuras cantaba al tiempo que tocaba la guitarra. Se trataba de Beto Cuevas, pero debido a la falta de anuncio y lo extraño de la canción, el público tardó un poco en darse cuenta.

Cuando lo hicieron, se apresuraron en juntarse cerca de la tarima, mientras por algún lado se escuchaba a gritos “Viva la Ley”. Cuevas continuó interpretando algunos temas de su primer disco como solista, pero fue hasta cuando se escuchó Aquí, que realmente el público se comenzó a encender; como si se negaran a aceptar que La Ley, esa agrupación chilena, ya ha sido abolida.

Temas como Mentira, Día Cero y El Duelo, también hicieron que la gente viera a Beto Cuevas, pero escuchara a La Ley. “Muchas gracias Managua”, gritó al micrófono, y luego las luces se fueron.

TÍPICA DESPEDIDA para regresar con otra

Aunque el show no haya terminado, los cantantes siempre fingen despedirse, tal vez con sed de vítores. Beto no fue la excepción y lo hizo con la camiseta blanca empapada en sudor, demostrando toda la energía que había descargado para Nicaragua.

Luego de unos minutos Beto apareció, ahora con una camiseta negra, aunque con la misma serigrafía de la blanca. El intérprete de Vuelvo cantó unos cuantos temas más, mientras en el público un olor a marihuana y un joven borracho tirado en el suelo daban otro espectáculo.

Pasada la medianoche, Beto lanzó al público la camiseta blanca empapada en sudor, también un par de botellas de agua; y luego lanzó un adiós, o tal vez un hasta pronto.

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