- ¿Qué garantía tenemos de que la boleta electoral esté limpia?”, preguntan ciegos
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El magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE), José Luis Villavicencio, reaccionó molesto al escuchar las críticas de Luz Marina González, del Instituto Nicaragüense de Mujeres No Videntes, sobre las deficiencias de la regleta elaborada para ayudar a las personas con discapacidad visual a que ejerzan el derecho al voto en los comicios municipales del próximo 9 de noviembre.
González manifestó que la regleta no le daba la seguridad de la casilla que iba a marcar en la boleta electoral, ni que la misma no estuviese manchada cuando se la entregue el funcionario electoral.
Agregó que a pesar de que la regleta es para que puedan votar por su cuenta, al final siempre dependerán de alguien más que les coloque frente a la boleta y les indique dónde marcar, ya que ellos solos no pueden ajustarla.
“Sí, tuvieron la voluntad política de hacerlo, pero el problema es que la voluntad política se acompaña de recursos, porque el sistema Braille aún viene siendo incipiente si no lo ponen (en la regleta), porque yo no tengo mi voto secreto aquí. ¿Qué garantía tengo yo de que esta boleta esté limpia? Porque me la está jugando otra persona, entonces deja de ser secreto todavía, son irregularidades”, apuntó González.
Villavicencio les recordó a los miembros de las distintas organizaciones que participaron en la reunión, que en todo momento se les dijo que “no hay boletas en Braille”.
Uno de los argumentos del magistrado Villavicencio es que sólo una “élite de ciegos” es la que conoce el lenguaje Braille, por lo que se hace un trabajo a través del censo para lograr datos reales de las personas que conocen ese método.
“Esto es un avance, se está tomando en cuenta a los ciegos por primera vez en la historia; entonces aquí yo estoy viendo que si se le toma en cuenta, es malo, y si no se le toma en cuenta, es malo para cierto grupito. Eso no es correcto, porque yo estoy haciendo esto, no para satisfacer demandas ni ambiciones personales de ningún grupito”, externó el magistrado electoral.
No obstante, el planteamiento de Villavicencio, de que el sistema Braille lo conoce una minoría, fue desestimado por Martínez, quien precisó que no hay registros de cuántas personas lo saben y en todo caso las personas no videntes siempre pasan por un proceso de rehabilitación o enseñanza.
Mario José Jarquín, del organismo Marisela Toledo, expresó que es lógico que haya inconvenientes con la regleta, ya que es un nuevo sistema que el Poder Electoral habilitó para facilitar el voto de los no videntes, de los que, aclaró, no existe un registro exacto en el país, aparte de datos proporcionados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), de que son alrededor de 55 mil personas con discapacidad visual.