“Yo no claveo al personal de la sala de maternidad del hospital de Jinotega, sino al personal de quirófano y a una doctora que primeramente atendió a mi hija en el centro de salud de Pantasma”, dijo doña Marcela López Morales, mamá de la joven de 16 años, que dio a luz a la bebita que primero dieron por muerta y que trasladaron a la morgue estando viva.
Este caso ocurrió el fin de semana pasado en el hospital de Jinotega, Victoria Motta. La bebita estuvo tres horas envuelta en sábanas y en una caja de cartón sellada, hasta que la abuela consiguió el ataúd para trasladarla a Asturias, de donde procedían; pero cuando procedieron, la niña lloró y se movió, porque estaba viva.
ESTABA BIEN MORADA
“Cuando descubrimos que estaba viva, estaba bien morada y después de algunas horas, en la Sala de Neonatología, la niña recuperó su color normal y estaba rosadita. Yo y mi hija estábamos alegres, pero al día siguiente me mandaron a llamar a mí y me dijeron que la niña estaba muerta”, añadió López.
“Estoy bien preocupada porque a mi hija la volvieron a meter al quirófano del hospital, porque según me dijeron le habían dejado coágulos de sangre”, comentó la señora.
LA PRENSA preguntó a la directora del Sistema Local de Atención Integral de Salud (Silais) de Jinotega, doctora Ana Cellys Gómez, por qué la joven campesina fue llevada a quirófano y respondió “que la herida (de la joven) se estaba abriendo de nuevo, se suturó y por eso se volvió a intervenir y corregir el problema”.