- El beisbol podría sacarnos a flote
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Una industria subutilizada
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Ver Infografia > La maquinaria para las perforaciones se instala una vez que se ha descubierto el yacimiento. Antes no. Quizá por ello aún no conseguimos atraer el interés de los equipos de las Grandes Ligas, para que vengan al país y establezcan academias.
Pero además de demostrar que hay talento, también es básico mostrarnos como sujetos de crédito, es decir, como un país seguro para invertir; con un Estado que no sólo respeta y hace respetar las leyes, sino además, comprometido con el deporte.
Aún no se nos ve como una cantera de prospectos, y la estabilidad del país es todavía una asignatura pendiente.
De acuerdo con un informe de la Oficina de Major League Baseball (MLB), en República Dominicana, donde la cabeza visible es un nica, Ronald Peralta, en los últimos diez años, en nuestro país se ha firmado a 74 peloteros, a un promedio de 7.4 al año.
Setenta y cuatro en diez años, son menos que los 101 prospectos que se firmaron este año en Dominicana estrictamente en el espacio que se abre luego del 2 de julio, para la contratación de jugadores que no llegan a los 17 años, y que entrarán en acción hasta en la campaña siguiente.
Claro, Dominicana ha hecho del desarrollo de jugadores un rubro de profundo impacto incluso en su economía. Cada organización de Grandes Ligas tiene su academia en ese país, a las que habría que añadir las de clubes asiáticos y las independientes, que cada vez son más.
Actualmente, Dominicana tiene más de 950 jugadores bajo contrato, y este año, 92 terminaron en las Mayores. Nicaragua tiene 23 peloteros firmados y sólo Vicente Padilla y Devern Hansack cerraron el año al máximo nivel. La diferencia es talento, pero sobre todo, sistema de trabajo.
DOBLE FILO
El informe muestra que en estos diez años, las organizaciones de Grandes Ligas han invertido 2 millones 674 mil 250 dólares en la firma de jugadores nicas, y el promedio por jugador firmado es 36 mil 139 dólares.
En este sentido, el contrato ofrecido por Seattle, al “Meteoro de Chagüitillo”, José Francisco Valdivia, por 726 mil dólares, y el que Atlanta dio a Gonzalo López, por 725 mil, le dan un impulso al precio average del jugador nica, pero en realidad es menos.
En nuestro país se han dado arreglos como los de Valdivia y Gonzalo, lo mismo que otros como el de Lenín Aragón con los Expos/Nacionales por 2,500 dólares. Incluso, Ofilio Castro, uno de los más talentosos jugadores nicas de los últimos tiempos, firmó por 3,500 con Montreal.
Sin embargo está demostrado que no existe una relación directa entre gran bono y éxito en el juego. Es más, los jugadores que han recibido menos dinero al momento de su firma, son los que más alto han escalado en el beisbol profesional.
Denis Martínez, el más paradigmático de nuestros jugadores, fue firmado por tres mil dólares en 1973 por los Orioles. Pero el granadino comenzó a impactar en las Menores y se estableció como el más importante jugador de beisbol que ha producido este país en su historia.
Vicente Padilla, el único big leaguer legítimo que nos ha quedado, estampó su rúbrica en un contrato por 12 mil 500 dólares con Arizona, mientras que Devern Hansack, quien lucha por hacerse notar en Boston, fue contratado por 10 mil dólares por los Astros.
En cambio Gonzalo López (725 mil) no de Clase A+ con los Bravos, y no por falta de talento, sino de voluntad. El bono le transformó su vida y las comodidades lo atraparon, al extremo de afectarle su entusiasmo por el juego y su nivel de sacrificio.