(FOTOS: LA PRENSA/G. MIRANDA)

“Es necesaria una verdadera concertación ”

“Nosotros estamos a favor de que haya un empresariado fuerte y un movimiento sindical fuerte y una organización social fuerte. Cada una de esas partes debe tener autonomía e independencia frente a los demás”, afirma Eduardo García Moure, presidente de la Universidad de los Trabajadores de América Latina (UTAL) El desarrollo social se logra únicamente […]

  • “Nosotros estamos a favor de que haya un empresariado fuerte y un movimiento sindical fuerte y una organización social fuerte. Cada una de esas partes debe tener autonomía e independencia frente a los demás”, afirma Eduardo García Moure, presidente de la Universidad de los Trabajadores de América Latina (UTAL)

El desarrollo social se logra únicamente cuando hay una concertación social de todos los sectores de la sociedad. No necesariamente van a pensar o actuar igual, sino que se trata de un buen comienzo, afirma Eduardo García Moure, un veterano luchador del movimiento sindical latinoamericano, que estuvo como invitado en un foro sindical realizado en Managua la semana pasada.

Bien podría ser catalogado como un dirigente de la derecha sindical. Sin embargo, el señalamiento le es indiferente. “Lo de izquierda y derecha ya quedó superado en la historia hace doscientos años”, sostiene. Pero también es crítico de la clase empresarial centroamericana, a la que considera contradictoria, por no permitir que los trabajadores se organicen, cuando se autoproclaman demócratas.

También es particularmente crítico del Gobierno del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de quien dice no cuenta con el respaldo de los trabajadores venezolanos. Pero, al mismo tiempo, sostiene que el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, sí ha logrado mantener el apoyo de este amplio sector.

García Moure es actualmente presidente de la Universidad de los Trabajadores de América Latina (UTAL), con sede en Caracas, Venezuela. Además es vicepresidente de la Confederación Mundial de Trabajadores (CMT).

Recientemente estuvo de visita en un foro sindical nacional, invitado por la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN) y se le considera un abanderado de la unidad sindical internacional.

¿Cuál es el panorama del movimiento sindical latinoamericano actualmente?

Ante los procesos que estamos viviendo de globalización y mundialización, hoy ningún país puede quedar aislado, ni siquiera Estados Unidos. Todos los países tienen que unirse, en primer lugar con los que geopolíticamente son parte de ellos como el caso de Centroamérica y el Caribe. Ninguna economía del mundo, ninguna acción de política internacional, incluso ninguna acción militar hoy es posible fuera de los procesos de integración geopolíticos y económicos. Nicaragua es parte del proceso subregional de Centroamérica y el Caribe. Al mismo tiempo Centroamérica tiene relaciones con la Unión Europea. En todo este proceso existe el movimiento sindical, que es muy fuerte en la UE y, donde tenemos un acuerdo entre los sindicatos europeos y los sindicatos de América Latina y el Caribe, para solicitar y exigir que las organizaciones representativas de los trabajadores formen parte de los procesos de integración. Porque los derechos de los trabajadores son parte de los derechos humanos y, no sólo por eso, sino porque no hay desarrollo económico, económico y social, si no hay una distribución justa del producto económico.

Pero hay integración.

Lo que está ocurriendo es que los procesos de integración se han quedado en proceso de mercados. La libertad de mercado funciona, funciona más la libertad de aduanas, pero no funciona la integración económica y social, una integración de complementación económica y de desarrollo social.

¿Pero entonces, cómo se pueden insertar los trabajadores en las negociaciones de integración que se están realizando?

Nosotros tenemos experiencia. Lo que ha pasado es que los medios de comunicación le prestan más atención a los conflictos y a las noticias espectaculares que a las cosas que se están haciendo en perspectiva. Y realmente en Centroamérica, desde 1962, que opera la CLAT (Confederación Latinoamericana de Trabajadores) y que hoy trabaja con la UTAL, hemos constituido la Confederación Centroamericana de Trabajadores (CCT), que tiene su sede en San José Costa Rica y que la dirige José Pinzón, de Guatemala. Lamentablemente el proceso de integración se ha quedado en un proceso de intercambio económico y no se ha desarrollado con un proceso económico y social. Pero ese es un paso, en Europa se ha avanzado en eso y hasta en África se ha logrado avanzar en este sentido.

¿Y en Centroamérica cómo está el proceso?

En las Américas nos quedamos en una integración aduanera, eso no va a producir un desarrollo interno. Y en un país que no tiene desarrollo interno, se quedará como un desarrollo de mercaderes. De allí la importancia, no sólo de las organizaciones de trabajadores que aquí estamos, sino de los empleadores y de otras organizaciones sociales. Hoy en cada país existen cuatro sectores: el Estado, el empleador, los trabajadores sindicalizados y también otras organizaciones sociales que permiten la integración de la mujer, de los jóvenes, la asistencia a la salud. Esas instituciones conforman las organizaciones sociales de los países. Si los Estados se quedan participando solos en la integración, pues será sólo la integración del Estado.

¿Pero, cómo lograr una integración o unidad de los trabajadores si en el movimiento obrero hay corrientes diversas, inclinaciones políticas?

Como es natural el movimiento de trabajadores agrupa a los trabajadores y el ser humano es pluralista, según el sector de donde viene, los intereses que tenga, tiene visiones distinta de cómo organizar la sociedad, de cómo organizar la economía, de cómo organizar el desarrollo social. Claro que hay visiones distintas. Si no estamos hablando de totalitarismo. Hay diferentes corrientes que nosotros les llamamos expresiones del movimiento de trabajadores. Hay una expresión del humanismo latinoamericano caribeño, que representamos nosotros, somos los que creemos que los trabajadores como humanos y como tales tenemos derechos inalienables y que somos parte de una parte de una comunidad latinoamericana caribeña.

También están los movimientos socialistas.

Hay una expresión llamada generalmente socialismo y hay muchos socialismos. Estamos llenos de socialismos, desde el socialismo populista militar de Chávez, hasta el socialismo democrático de Lula. Y hay muchos tipos de socialismo, hay varias corrientes de socialismo. También hay corrientes liberales dentro del movimiento obrero y hay corrientes que no tienen pensamientos dentro del movimiento obrero. ¿Ustedes conciben políticamente que haya un solo partido? No, porque tienen que haber las diferentes expresiones del pueblo. ¿Hay una sola organización de empleadores? No, ellos tienen varias organizaciones ya sea por ramas e incluso de empresarios. Hay diferentes organizaciones de periodistas. Las corrientes enriquecen la unidad. Lamentablemente el problema de los marxistas es que ellos creen que son la vanguardia lúcida. Cada marxista que se cree vanguardia lúcida crea un grupo. Entonces hay más partidos de izquierda que trabajadores de izquierda entre comillas, porque quiero reiterar que esa calificación de izquierda y derecha fue superado en el siglo dieciocho. Pero hoy la gente se divide entre los que creemos en los derechos humanos, la justicia social, la solidaridad y la cooperación. Hay una cuestión fundamental en el movimiento de trabajadores que es la independencia y autonomía del movimiento de trabajadores para tener sus propias posiciones económicas-sociales y políticas sociales. Eso no es contrario a que un trabajador exprese en su sindicato, sus intereses y al mismo tiempo pertenezca a un partido político donde exprese lo que piensa.

¿Cómo valora el caso de Centroamérica, en este sentido?

En Centroamérica lo peor es el empresariado. Están equivocados, quiero decirles que nosotros tenemos una gran preocupación, porque en general los empresarios creen que entre menos derechos se les reconocen (a los trabajadores) van a ganar más dinero. Esa es una equivocación. Los países que tienen mayor capacidad de competitividad en el mercado mundial, son donde se pagan los mejores salarios: Alemania, Japón, incluso hasta Colombia, donde se asesinan dirigentes sindicales, entonces el trabajador está motivado.

Aquí, ¿qué pasa? Que los trabajadores van a hacer un sindicato en una empresa privada y los reprimen. Es un error en el doble sentido, desde el punto económico y social, no va a haber desarrollo económico cuando las partes que forman los sectores de la producción no están representadas, porque no hay motivación para trabajar. ¿Por qué voy a trabajar si me van a botar? ¿Por qué voy a trabajar si no me reconocen mis derechos? Aquí mucha gente habla de democracia. pero después persigue a los trabajadores. ¿Como es eso? Cómo se puede entender cuando digo que soy demócrata y persigo a los trabajadores que están pidiendo un derecho democrático.

En Nicaragua estamos en la discusión del salario mínimo. Allí participan todos los sectores, es decir el Gobierno, los trabajadores y la empresa privada.

Es muy formal, no hay concertación real.

¿Cómo debe ser entonces la concertación social?

Primero cada sociedad necesita un Estado fuerte, no grande, sino eficaz. Estado fuerte es eficaz y tiene capacidad de regulación. Un empresariado fuerte. Nosotros estamos a favor que haya un empresariado fuerte y un movimiento sindical fuerte y una organización social fuerte. Cada una de esas partes debe tener autonomía e independencia frente a los demás. No puede ser que al sindicato se le exija respetar lo que dice su partido, porque ya no son los trabajadores los que deciden, sino que es el partido. No puede ser que se use a un empresariado que recibe favores del Estado, que sea el que represente al empresariado. El empresariado debe tener su propia independencia para hacer su empresa. Esa concertación, cada una es representativa de las organizaciones, es lo que forma la concertación.

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