Román “Chocolatito” González conecta una larga derecha al rostro de Yutaka Niida, quien no pasó del cuarto round ante el feroz golpeo del nica. (LA PRENSA/ AP)

“No quiero Cambiar”

González salta al futuro con el título mundial ENVIADO ESPECIAL/ JAPÓN Hasta los aviones necesitan afincarse fuertemente en el piso para poder alzar vuelo. Esa es también la pretensión de Román “Chocolatito” González, el nuevo campeón mundial mínimo (105 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). “Quiero seguir siendo humilde y que la gente […]

González salta al futuro con el título mundial

ENVIADO ESPECIAL/ JAPÓN

Hasta los aviones necesitan afincarse fuertemente en el piso para poder alzar vuelo. Esa es también la pretensión de Román “Chocolatito” González, el nuevo campeón mundial mínimo (105 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

“Quiero seguir siendo humilde y que la gente me recuerde como una buena persona, que no cambié por haber conseguido un título. Como decimos en Nicaragua, quiero seguir con los pies en la tierra”, asegura el nuevo monarca a LA PRENSA.

Es la medianoche en Tokio y González aún está en el vestíbulo del hotel Grand Palace. Recién ha concluido una cena ofrecida por Teiken Promotions a todos los oficiales que actuaron en la velada, y Román ha aceptado un diálogo con cada periodista.

Tiene otro semblante. Luce aliviado, como si se hubiera quitado a un país de encima de sus hombros. En su cara no hay ni un rasguño. Sólo un leve dolor en la frente, debido a un cabezazo que le propinó Yutaka Niida, el destronado monarca mundial.

“Me cabeceó duro el jodido y por eso no me le fui encima más rápido. Además, siempre hay que tener cuidado con un peleador que parece moribundo. Recordá lo que paso con Yusuke Kobori. Tenía un ojo cerrado y noqueó a José Alfaro”, explica.

El “Chocolatito” ha unido su nombre al de figuras de impacto en nuestra historia como el paradigmático pugilista Alexis Argüello, o el controversial pero terriblemente demoledor Rosendo Álvarez. Es el décimo pinolero Campeón del Mundo.

AQUÍ EL DIÁLOGO

¿Cuál es la sensación que se experimenta al ser Campeón Mundial de Boxeo?

Te sentís feliz. Hay un gozo dentro de mí que no lo puedo explicar. Todo esto me parece un sueño. Hoy he recordado todos los días que fui al gimnasio y hasta lloraba por el rigor de los entrenamientos, pero esta noche me doy cuenta de que ha valido la pena.

¿En algún momento sentiste el deseo de no continuar en los entrenamientos?

Sí, lo pensé más de una vez. Éste es un deporte muy sacrificado y si uno no le pone todo el corazón, no progresa. Usted es testigo de que un día Alexis (Argüello) me regañó ahí en San Judas (en el gimnasio) y me dijo que fuera humilde, y la verdad, me disgusté.

Sí, recuerdo que te dijo que un día le ibas a agradecer todas las regañadas…

Ese día es hoy, cuando he alcanzado el sueño de mi vida. Yo había soñado desde los ocho años con ser campeón mundial y ha sido una travesía larga pero Dios me ha dado primero el talento y luego el ánimo para entrenar, porque no crea que esto es fácil.

Al subir al ring para pelear contra Yutaka Niida, ¿en qué pensabas?

Miedo nunca tuve. Nada de nervios. Sólo me dije, tengo que zocar, porque éste es el día en que puede cambiar mi vida, y no voy a venir a pasearla ahora. Me sentía comprometido con todo el pueblo de Nicaragua, pero también con mi familia y conmigo.

YA SOBRE EL RING

El inicio del combate fue frío, ¿así fue la orientación de la esquina?

A mí se me indicó que lo tomara con calma, que Niida es contragolpeador y que no le hiciera el juego. Si yo no me iba hacia delante disparando, él no iba a tener el chance de ripostar. Así que eso fue lo que hice y luego fui apretando poco a poco.

¿En qué momento sentís que hay que ir a fondo, que la pelea es tuya?

Cuando le metí un gancho abajo en el segundo round. Vi que se resintió. Ahí le duele, me dije y no se lo voy a quitar toda la noche. Ya en el tercero lo controlo, y para el cuarto, en la esquina se me dijo que fuera a acabarlo, que estaba bastante lastimado.

Vimos que concentraste tu ataque en la herida del ojo derecho…

Así fue. Le tiré de todo, pero insistí en el ojo y eso fue lo que detuvo el combate, pero a esa altura, yo ya me sentía dueño de la situación y me dije: este japonesito hoy no se me escapa. Y fui al remate con determinación, hasta que me lo quitaron.

¿Qué impresión te dejó Niida?

Es un buen peleador, rápido y no se va hacia atrás, pero pegada no le sentí. Saca las dos manos con velocidad y le gusta contragolpear, pero nuestro plan era sacarlo de balance al inicio y luego atacarlo con combinaciones, y el plan salió a la perfección.

EL FUTURO A LA VISTA

¿Has imaginado cómo te van a recibir en Managua?

Pienso que va a llegar mucha gente al aeropuerto. He sentido el cariño de la gente desde antes de obtener esta corona, así que ahora es el momento para que lo celebremos todos. Pero no llevo el cinturón porque me lo van a dar hasta después.

¿Qué harás con el dinero que te ganaste en esta pelea?

Usted sabe que al inicio, uno lo que quiere es el chance, y eso se lo agradezco al señor (Akihiko) Honda, pero yo tengo una promesa con Dios y es que voy a construirle un templo para que se le llegue a adorar. Hay muchos planes.

¿Y ya tenés decidido dónde le vas a construir ese templo?

Sí, en mi barrio (La Esperanza). Pero es un proceso que va a ir al suave. Mi iglesia es Esperanza de Vida, y vamos a celebrar varios cultos al Señor como agradecimiento y luego vamos a pensar en lo del templo, pero eso no es a lo inmediato.

¿Qué harás al llegar a tu casa, ya como Campeón del Mundo?

Sé que hay mucha gente que querrá saludarme, pero después de eso, quiero estar un tiempo con mi hija, con mis papás y con mi novia. Ellos han sido los más sacrificados con el tiempo y ahora quiero reponerles un poco.

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