Cartas al Director

Cartas al Director Patria “El amor a la patria es más patente que la razón misma”. Cementerio de próceres Con motivo de nuestras Fiestas Patrias es es de mérito recordar a todos aquellos seres queridos cuyos restos yacen en el cementerio de San Pedro, héroes e ilustres compatriotas que de alguna manera participaron activamente en […]

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Patria

“El amor a la patria es más patente que la razón misma”.

Cementerio de próceres

Con motivo de nuestras Fiestas Patrias es es de mérito recordar a todos aquellos seres queridos cuyos restos yacen en el cementerio de San Pedro, héroes e ilustres compatriotas que de alguna manera participaron activamente en el engrandecimiento de nuestra Patria.

Con mucho orgullo quiero invocar los nombres de mis dos tatarabuelos, ambos héroes de la Batalla de San Jacinto: Adán Espinosa Solís y Miguel Vélez Morazán. Mis dos valientes tatarabuelos conformaban el brazo derecho del general José Dolores Estrada. Con la destacada participación de mis ancestros se logró la victoria aquel memorable 14 de septiembre de 1856.

También se encuentra la tumba del ministro inglés Edward Thornton, quien murió en Managua el 26 de agosto de 1904. Este dilecto hijo de Inglaterra fue nombrado ministro para toda Centroamérica, firmó un importante acuerdo con mi tío abuelo el doctor Adolfo Altamirano Castillo, Ministro de Relaciones Exteriores de Zelaya.

En este singular documento, el ministro inglés aceptaba los puntos propuestos por el brillante ministro nicaragüense, quien estipulaba que Inglaterra se retiraba de Nicaragua. El documento fue redactado por Altamirano Castillo, así me informó mi abuela doña Laura Altamirano. Según mi abuela, Thornton y mi tío Adolfo solían cabalgar juntos en unos caballos de pura sangre y ambos se llegaron a querer como hermanos.

Al poco tiempo de firmado dicho documento falleció Thornton. Inglaterra resintió mucho la actitud de su ministro, a tal extremo que los ingleses ignoraron todos los comunicados de mi tío Adolfo, donde les daba a conocer el fallecimiento de Thornton. Fue imposible, no aceptaron el cadáver. Poco tiempo después llegó el ministro Harrison, quien vino a concretizar las gestiones diplomáticas iniciadas por Altamirano y Thornton. Harrison firmó con Altamirano un tratado donde se afirma que Inglaterra perdía todos sus derechos en Nicaragua.

Sin lugar a dudas, el compromiso firmado por Altamirano y Thornton evitó que corriera sangre en Nicaragua. Si ambos ministros no hubieran llegado a un preliminar acuerdo diplomático, quién sabe cuántos hubieran perecido en un conflicto bélico de impredecibles consecuencias.

Mi tío Adolfo, consternado por el fallecimiento de su amigo, escribió sobre su tumba las siguientes palabras: “Ministro de Inglaterra. ¡Envuelto en los pliegues de tu gloriosa bandera, duerme el eterno sueño! Ni te aflija dormirlo en tierra extraña: ante la muerte caen las artificiales barreras que separan a los pueblos y la humanidad, para escribir un nombre en las páginas inmortales donde guarda el recuerdo de sus predilectos, sólo pregunta si fueron grandes leales, y generosos: y tú lo fuiste. Sit Tibi Terra Levis”.

Jorge Espinosa Estrada

Efemérides patrias

Cualquier nicaragüense de nacimiento que quiere muchísimo a su país, difícilmente podrá olvidar que en el mes de septiembre de cada año se conmemoran nuestras efemérides patrias; particularmente todos aquéllos que hoy residen en el exterior por múltiples razones y motivos.

Las efemérides de mayor importancia son las de la gloriosa batalla de San Jacinto al mando del general José Dolores Estrada, el 14 de septiembre del año 1856, y la Independencia de Centroamérica de la corona española el 15 de septiembre del año 1821. Tampoco se puede dejar de mencionar la defensa del territorio nacional por parte de la heroína Rafaela Herrera en el Castillo La Inmaculada Concepción del río San Juan, ante las amenazas de piratas ingleses; lo mismo que la quema del mesón de Rivas hecha por el insigne profesor Emmanuel Mongalo y Rubio para expulsar a los filibusteros invasores, entre otros héroes anónimos mas. “¡Que vivan nuestras efemérides patrias!”

Salvador Pérez

Símbolos Patrios

Es lamentable ver cómo cada día el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, a como ellos se llaman, le faltan el respeto a nuestros Símbolos Patrios, próceres de la Independencia, héroes nacionales y por ende al pueblo de Nicaragua. No sólo tergiversaron el Escudo Nacional poniendo otro ridículo y mal hecho que hicieron oficial en toda la documentación pública de las instituciones del Estado, sino que ahora, desde el primero de septiembre que comenzó el mes de la Patria en Nicaragua, se les ocurrió colocar a la par de la bandera azul y blanco la bandera roja y negra en todas las instituciones públicas del Estado, como que si fueran de su propiedad.

Eso es una falta de respeto a nuestros héroes nacionales y todos aquellos valientes hombres que lucharon para que en nuestro país hubiese una verdadera democracia. Ellos han tomado el nombre de estos insignes personajes de nuestra historia haciéndolos suyos, y en ningún momento ni los Símbolos Patrios ni el nombre de nuestros héroes nacionales son parte del Frente Sandinista. ¿Qué más van a hacer? Acaso van a poner como himno oficial de Nicaragua alguna canción revolucionaria eliminando nuestro bello Himno Nacional compuesto por Salomón Ibarra Mayorga.

Con todas estas acciones están violando la Constitución Política y nuestra Bandera azul y blanco que sí representa la paz y reconciliación y es la bandera de todos los nicaragüenses, y no la bandera roja y negra que tiñó de luto y sangre la vida de muchos ciudadanos en aquellos años oscuros que vivió nuestro país, y que desgraciadamente está ocurriendo de nuevo…

María Lucía Holberg Fernández
Miami, Florida

Patria mía

Soberana patria mía, tú que das albergue, a este pueblo bajo el sol de tu soberanía. En ti tenemos un espacio en este bello planeta, cuando miramos en el istmo de las Américas tu preciosa y triangular silueta. En este mes de tu independencia, confirmamos una vez más tu libertad; borrando así, ante los ojos de las naciones las tendencias a la cautividad.

Bañada por los dos océanos, amada por tus hijos, enarbolada por Dios, a la libertad sentenciada. Los mejores deseos de tus hijos son: que Dios bendiga nuestra Patria y nos alcance con su amor, para ver mejores días y escolastas de convicción.

Nery Randhal Alemán M.

Sueños

Nicaragua, a veces te sueño y te veo linda. Con tu nombre original de pila, con el que fuiste bautizada, cuando se fijaron tus fronteras. Con tu bandera ondeando, azul y blanco, sobre un pueblo limpio que trabaja con esperanza. Para bien propio. Que construye la Patria en sí mismo. Cada hijo tuyo es la Patria. A como la queremos afuera, así hay que construirla adentro. No hay tiempos nuevos, sin hombres y mujeres nuevos. Renovados por dentro. Veo en tu suelo realizados los sueños más nobles que vienen del cielo y son sueños de todos. Paz adentro y fuera de tus fronteras, progreso como el digno laurel del trabajo, el honor como enseña triunfal de tus hijos, y la libertad como el don más precioso que Dios nos ha dado.

Ahora vivimos tus dolores de parto. Son letras de sangre para aprender. Para saber al menos lo que no queremos para vos. Pero también veo de lejos a tu gente alegre. Contentos al verte libre de ese sufrimiento, de ese pujar y pujar, entre gritos y gemidos, entre contracción y contracción. Dando a luz el deseo de todos. Paz, justicia, progreso y libertad. Una nueva actitud. Interna en cada quien, que se proyecta como luz sobre tu belleza natural y tu riqueza sin igual.

Ya veo señales de un nuevo día. “Ya viene el cortejo, ya viene el cortejo!” Claros clarines anuncian, que valió la pena sufrir una vez más por lo que viene. “Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la gloria; los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!” ¿Lo habrá previsto Rubén desde un siglo pasado? Resuenan sus ecos en mi corazón, que ansía recuperar tu nombre perdido. Uniendo tu historia, sin rupturas sangrientas, que tiñen con sangre de hermanos, tu glorioso pendón bicolor.

¡Nicaragüenses, sueñen! Hombres, mujeres y niños, vivan desde ya el sueño que habrá que hacerse realidad —dentro de cada uno— donde tenemos total derecho, dominio y potestad. Y juntemos las fuerzas que cambian realidades bajo un mismo cielo, bajo un mismo Dios: el Padre Nuestro que nos da el pan de cada día. El que perdona nuestras ofensas, como perdonamos a los que nos ofenden. Quien no nos dejará caer en la tentación de aceptar la derrota y nos librará del maligno que hoy nos agobia y nos quiere someter.

Aguanta, Nicaragua. ¡Puja!… Es sólo un momento el dolor que se siente eterno. Se gesta en tu vientre una nueva vida para todos. Llegará tu hora de dar a luz. Ejemplo de las naciones. Han sido muchos los que han querido arrebatar tus sueños. Que han segado tu visión prometedora del futuro. Patria nuestra, madre querida, vas parir un nuevo día. Estamos con vos, cuidando, velando, rezando (pero no en las rotondas). Dejarás de ser “la abusada”, pronto serás Nicaragua. Hecha de vigor y de gloria. Dios te da su mano y su salvación.

René Castellón Argüello

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