Atrás quedaron los bajos precios. El encarecimiento de los alimentos están, en parte, empujando la inflación. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Economía nica En el sótano

Nicaragua se encamina a cerrar el 2008 con uno de los peores desempeños económicos de Latinoamérica, mientras crece la inflación y se deteriora el clima para la inversión y los negocios [doap_box title=»Impacto en los niveles de pobreza regional» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Tras continuos descensos desde 2002, la inflación en América Latina y el Caribe subió […]

  • Nicaragua se encamina a cerrar el 2008 con uno de los peores desempeños económicos de Latinoamérica, mientras crece la inflación y se deteriora el clima para la inversión y los negocios
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Tras continuos descensos desde 2002, la inflación en América Latina y el Caribe subió a un 6.5 por ciento en 2007 y a junio de 2008 ya acumula un alza interanual de 8.9 por ciento. Este fenómeno afecta a casi toda la región y presenta varios problemas y dilemas de política a los gobiernos, advierte la Comisión Económica para América Latina (CEPAL)

Así lo señala la CEPAL en su informe Estudio económico de América Latina y el Caribe 2007-2008, dado a conocer recientemente por su secretaria ejecutiva Alicia Bárcena.

Debido al alza en los precios de productos básicos como el petróleo y los alimentos, la inflación ha aumentado en prácticamente todos los países del mundo, pero el impacto ha sido mayor en las naciones emergentes que en los países desarrollados.

El repunte inflacionario genera diversas preocupaciones. En primer lugar, afecta en forma desproporcionada a la población de menores ingresos por el alto impacto de las alzas en alimentos y combustibles.

En segundo lugar, la inflación genera incertidumbre, deteriorando el clima para la inversión y el crecimiento de largo plazo. Por último, las políticas antiinflacionarias pueden acarrear importantes costos de corto y mediano plazo, en términos de crecimiento y empleo.

Frente a esta problemática, varios países de la región han adoptado una política monetaria más contractiva, y se ha planteado que la política fiscal adopte también un énfasis antiinflacionario mediante reducciones del ritmo de expansión del gasto, de impuestos que gravan ciertos bienes y la introducción de subsidios o mecanismos compensatorios de alzas en los precios externos.

En este sentido, el Estudio económico 2007-2008 destaca el dilema que se plantea: dado el carácter “importado” de gran parte de la inflación actual, el control de la demanda interna contribuirá a reducir la propagación de la inflación externa al resto de la economía, pero será difícil evitar que afecte al nivel de actividad.

Por ello, la CEPAL postula que el éxito de la lucha antiinflacionaria requiere la armonización de los objetivos de política fiscal y monetaria. Si sólo se recurre a subir la tasa de interés para controlar la demanda agregada, el aumento necesario puede resultar exageradamente alto, con efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento futuro.

Asimismo, en contextos de flotación libre del tipo de cambio y libertad de los flujos de capitales, la apreciación de la moneda inducida por altas tasas de interés repercutirá negativamente sobre la competitividad de los sectores exportadores y sustitutivos de importaciones.

En la medida de lo posible, la CEPAL propone que se debe generar un espacio fiscal que asegure el financiamiento de los programas que se orientan a la reducción de la pobreza, a la formación de capital humano y al aumento de la dotación de infraestructura.

Pesimismo generalizado

En mayo y junio Funides realizó su primera encuesta de confianza e intención de las empresas, para lo que se entrevistó a 70 de las empresas más grandes a nivel nacional , ya que según Funides representan por su tamaño más de un tercio del Valor Bruto de Producción (VBP) del país.

Las actividades incluidas son la industria manufacturera (que incluye la agroindustria), comercio y reparación de maquinaria automotriz, hoteles y restaurantes, actividades inmobiliarias y de alquiler, enseñanza y servicios de salud. Las empresas están ubicadas en los departamentos de Managua, León, Granada y Chinandega.

Los resultados de la encuesta muestran un pesimismo en cuanto a la situación económica del país y el clima de negocios (inflación, corrupción, entorno político, costo de la energía, etc.), así como desconfianza en el sistema judicial.

Sin embargo, las empresas en su gran mayoría reportan mejores o iguales ventas de sus productos y servicios en el período encuestado y se mantienen optimistas sobre la demanda futura, planeando aumentar el empleo y sus inversiones.

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Los empresarios consideran que los factores que están incidiendo de forma positiva en la actividad económica son, por orden de importancia, la demanda de los productos o servicios en Centroamérica (71.6 por ciento), la demanda de los productos o servicios en el país (60.6 por ciento), la demanda de los productos o servicios fuera de Centroamérica (46.5 por ciento), la disponibilidad de crédito (46.2 por ciento), la seguridad ciudadana (41.2 por ciento) y la disponibilidad de mano de obra calificada (36.4 por ciento).

Los pronósticos sobre el desempeño de la economía de Nicaragua para el 2008, a poco más de tres meses de concluir el año, parecen ser tan tormentosos como el clima que predicen los meteorólogos para la costa sur del Golfo de México en Estados Unidos, con la aproximación del poderoso huracán Ike.

Sean del sur, específicamente desde Chile, sede de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), o desde Managua, sede de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), las proyecciones coinciden en que la economía de Nicaragua se encamina a cerrar el año con uno de los más bajos crecimientos económicos de Latinoamérica: entre tres y 3.5 por ciento.

El panorama está dominado además por una inflación galopante, también una de las mayores de la región, que ha deteriorado el salario real de los trabajadores afiliados al Seguro Social hasta en un 4.8 por ciento en los últimos 12 meses, un incremento del riesgo país y un aumento de la percepción entre 70 de las mayores empresas del país, de que la corrupción y el entorno político están incidiendo negativamente en el desempeño económico.

“La reducción de 4.8 por ciento en el salario real de los asegurados del INSS se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de los asalariados, por lo que la cantidad de bienes y servicios que pueden adquirir en los mercados es menor, reduciendo por tanto su nivel de bienestar”, sostiene Mario Arana, director ejecutivo de Funides.

Añade que si el crecimiento económico alcanza 3.5, un poco superior al tres por ciento que estima la Cepal, habría un crecimiento per cápita de 2.2 por ciento.

Pese ello, los pronósticos hablan de ciertos “rayos de luz” propios del mercado como un sector exportador fuerte con un crecimiento del 30 por ciento, pese a los problemas de la economía de Estados Unidos, el mayor socio comercial de Nicaragua, así como un fortalecimiento de las reservas internacionales a cargo del Banco Central de Nicaragua (BCN) por el orden de los 1,100 millones de dólares.

METAS DIFÍCILES

Funides, en su informe de coyuntura económica correspondiente al segundo trimestre del 2008 y que divulgará hoy miércoles, es claro al afirmar que “en cuanto a las perspectivas de crecimiento para 2008 en su conjunto, reiteramos que será difícil alcanzar el 4 ó 4.5 por ciento proyectado en abril por el FMI y el BCN”.

El informe de la entidad aclara que “aunque la actividad económica creció alrededor de 4 por ciento en los primeros cinco meses del año, hay indicios de cierta desaceleración, ya que la tasa de crecimiento anualizada del Índice Mensual de Actividad Económica (que mide mes a mes el desempeño de 11 de los mayores sectores económicos del país) bajó del 4.7 por ciento en el primer trimestre, a 3.1 por ciento en abril y mayo”.

Recientemente, el presidente del BCN, Antenor Rosales, actualizó las proyecciones de crecimiento, según las cuales la economía nacional crecería este año entre 3 y 4 por ciento, una banda muy amplia con una meta que el Funides reitera en calificarla como difícil de lograr, según Luis Alaniz Castillo, economista principal de Funides.

Entretanto, la Cepal no ha dudado en bajar hasta el tres por ciento el crecimiento económico para Nicaragua al término del 2008, e incluso hasta el 2.5 por ciento para el año 2009, según las más recientes perspectivas del organismo de las Naciones Unidas divulgadas la semana pasada en Chile por su secretaria general, Alicia Bárcena.

Tales proyecciones ubicarían a Nicaragua en el sótano del desempeño económico entre los países de Latinoamérica, junto al crecimiento esperado para Haití y Ecuador, sólo por encima del 2.5 por ciento que registraría México, la segunda mayor economía del subcontinente.

Dos son las formas más utilizadas de medir la inflación, es decir el alza generalizada de los precios. Una mide el indicador entre un mes de un año y el mes de otro año, llamada inflación interanual. La otra toma en cuenta la inflación acumulada a lo largo de varios meses de un mismo año. En ambas, el saldo es rojo para Nicaragua.

La Cepal subraya que la inflación interanual de Nicaragua, es decir de junio del 2007 a junio del 2008, se ubicó en un 23 por ciento, la segunda más elevada de Latinoamérica, sólo superada por la de Venezuela, que cerró en 32 por ciento.

El más reciente informe del BCN sobre la inflación acumulada entre enero y julio pasados, indica que cerró en un 13.16 por ciento e insiste, por ahora, en que al final del 2008 la inflación alcanzaría 18.1 por ciento.

El economista Adolfo Acevedo estima que la inflación al mes de agosto habría cerrado en torno al 14 por ciento, pero como él dice habrá que esperar el dato oficial del BCN a publicarse la próxima semana.

“La aceleración de la inflación se debe, en gran parte, al aumento en los precios de los alimentos y del petróleo a nivel mundial, pero también obedece a factores internos”, añade Funides. Entre estos factores destaca la falta de competitividad de la economía, problemas de infraestructura y transporte, así como las expectativas inflacionarias que se han generado “ante la tardanza en diseñar una política clara y creíble para contenerla”.

Pero Funides advierte y va más allá, al indicar que por el lado de la demanda, la economía nacional “se verá afectada en los próximos 9 a 12 meses por la desaceleración en la actividad económica de algunos de nuestros principales socios comerciales, e internamente por la caída en los salarios reales”.

Funides estima que la menor demanda externa podría reducir la tasa de crecimiento. Por el lado de la oferta, el alza en los precios del petróleo, que en promedio serán mayores a los de 2007, y el deterioro en el clima de inversión, están afectando el potencial de crecimiento y creando presiones inflacionarias.

Por ejemplo, durante los primeros cinco meses del 2008 Nicaragua tuvo que pagar un precio promedio de 105 dólares por cada barril de petróleo, en contraste con los 70 dólares en promedio que tuvo que desembolsar durante todo el 2007, precio ya de por sí elevado.

“Nicaragua es una gran importadora de combustibles”, recuerda Alfredo Coutino, economista jefe para América Latina de Moody’s Economy.

LANZA RECOMENDACIONES

Para lidiar con esta difícil coyuntura de mayor inflación con altas posibilidades de menor crecimiento económico —añade entretanto Funides— se requiere medidas que mitiguen la propagación de la inflación y que fomenten la inversión, la productividad y la flexibilidad de la economía para lidiar con choques externos e internos.

Sin embargo, a la fecha, las medidas que ha tomado el Gobierno han sido insuficientes o en la dirección contraria, destaca Castillo. Para combatir la inflación, el Gobierno redujo los aranceles de importación de algunos alimentos como frijoles y harina de trigo y, también, ha anunciado que ampliará la reducción de aranceles y fomentará la oferta de productos agrícolas.

Para Castillo “estas medidas son apropiadas, pero algunas no tienen efectos de corto plazo”.

Por el lado de la demanda, el BCN ha ampliado sus operaciones de mercado abierto, es decir ha aumentando las tasas de interés para los títulos valores que regularmente vende, como parte de su política monetaria encaminada a reducir el dinero en circulación en manos del público.

Incluso, el mismo presidente del BCN, Antenor Rosales, reconoce que la entidad necesita fortalecer su política monetaria, al adelantar que próximamente estará anunciando nuevas medidas, sobre las cuales no precisó mayores detalles.

Durante el período enero-junio, el BCN realizó 24 subastas de Letras competitivas, con un valor de 83.6 millones. “Un aspecto relevante es que la política monetaria, con el propósito de contribuir a atenuar las presiones inflacionarias, incrementó las tasas de rendimiento de estos títulos respecto a las de cierre de 2007, finalizando junio con una tasa promedio ponderada de 8.7 por ciento (6.8 por ciento en diciembre 2007)”, argumenta entretanto el BCN.

“Al final de cuentas, la política monetaria del Banco Central nicaragüense únicamente va a afectar a aquel componente de la inflación que se deba a presiones de demanda, pero no al que se debe a los precios importados”, aclara Coutino.

Habrá que esperar que, si dentro de los nubarrones que enfrenta la economía nacional, los pronósticos mejoran.

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