- Las instituciones microfinancieras (IMF), aglutinadas en la Red Centroamericana de Microfinanzas (Redcamif), realizaron en Guatemala su Cuarta Conferencia de Microfinanzas, en la que demostraron la importancia de este sector y analizaron los obstáculos a que se enfrentan para conseguir que los gobiernos les tomen en cuenta al hacer las políticas públicas de cada país del istmo
Las microfinancieras de Centroamérica se han convertido en la única opción para miles de micro, pequeñas y medianas empresas de la región que luchan por ser más competitivas. Manejan fuertes volúmenes de dinero y llegan donde ningún banco se atreve a llegar.
Si se piensa que por manejar esos volúmenes de dinero les han abierto las puertas, se equivocan. Son instituciones de función social que no están reguladas, es decir, no están bajo la supervisión de las entidades encargadas de vigilar a la banca, y no gozan de beneficios de ningún tipo.
“No queremos un trato especial”, afirma Reynold Walter, presidente de Redcamif. “Sólo queremos ser incluidos dentro de los sistemas financieros nacionales”.
Únicamente Honduras cuenta con un marco legal para el sector, mientras el resto está incluido en legislaciones dispersas o en otras que restringen su actividad. En Nicaragua está en discusión, desde hace cuatro años, la Ley de Microfinanzas.
Pero un impulso importante puede provenir precisamente de los mismos gobiernos de la región, que se han dado cuenta, finalmente, de la importancia que tienen estas entidades que llegan a los lugares donde ningún banco ha llegado.
Durante la conferencia de Guatemala, el Presidente guatemalteco Álvaro Colom, ofreció todo su apoyo para darle un lugar a las microfinancieras y mediar ante los demás presidentes del área para que también les den el sitio que merecen.
¿Qué importancia tiene el apoyo brindado por el presidente Álvaro Colom para el sector a nivel regional?
Efectivamente invitamos al presidente Colom al acto inaugural de la IV Conferencia, estuvo con nosotros, su participación fue sumamente proactiva. Nosotros consideramos que el Presidente es una persona con mucha sensibilidad social. Con relación a las microfinanzas, le mencionamos que hace falta tener un marco regulatorio (en Guatemala), apropiado al sector microfinanciero y que ese marco regulatorio considere a las microfinanzas como parte integral del sistema financiero nacional. Le recalqué al señor Presidente que hay que dejar de considerar a las microfinanzas como el último vagón del tren del sector financiero nacional. Inclusive, alguien retomó mis palabras y dijo que las microfinanzas deben ir igual, dentro de la locomotora.
¿Cuál es el peso del sector?
Las microfinanzas generan entre 60 y 65 por ciento del empleo en nuestra región y producen una tercera parte de la riqueza de la región. Lo que pasa es que hacemos nuestro trabajo muy discretamente y no hacemos mucho marketing de lo que se realiza en el sector. Con el apoyo del presidente Colom, cuando él escuchó este tema por parte nuestra, nos ofreció públicamente su total disposición y apoyo al sector en lo que respecta a esta discusión; y obviamente, para llegar a un marco regulatorio para las microfinanzas. En los últimos cinco o seis años, por lo menos seis anteproyectos se han elaborado y discutido sobre entidades microfinancieras. Desde una primera versión de lo que yo le llamé la ley de la canasta básica, porque en ese anteproyecto iban empresas de leasing, de factoring, cooperativas, instituciones microfinancieras, las tarjetas de crédito, y yo la bauticé como anteproyecto de Ley de Canasta Básica. Afortunadamente ésa no pasó y desde entonces han venido preparando varios anteproyectos de ley, con la participación de expertos internacionales que conocen del tema y sabemos que han venido personas de Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia, Perú, España, de Norteamérica, a asesorar acá a nuestro Gobierno para elaborar un proyecto de ley para las microfinanzas. Pero fíjense que se toma a consultores de un crisol de nacionalidades, pero no se toma en consideración la opinión de nosotros los practicantes de las microfinanzas, pues al final somos los operadores quienes conocemos a nuestros clientes, sus necesidades y que adecuamos nuestros productos, tanto financieros como no financieros, a las condiciones y características de nuestros clientes.
¿Por qué las microfinancieras no son reguladas, pese a manejar volúmenes importantes de dinero? ¿Difiere esto por país o todos comparten un destino común?
Hay una falta de conocimiento por parte de los reguladores y de los supervisores, respecto al sector. Para empezar es una falta de conocimiento, en algunos casos puede haber incluso falta de voluntad en acercarse y conocer el sector y su funcionamiento, así como la función social de las microfinanzas. Creo yo que un caso especial de mención es el de Honduras, donde sí existe un marco regulatorio para las instituciones microfinancieras, donde en el proceso de elaboración y discusión del proyecto de ley participaron activamente las instituciones afiliadas a la red en Honduras, pero éste es un caso extraordinario, no es el caso de todos los países. El grupo de Honduras en su momento pudo participar en la discusión del proyecto de ley y posteriormente en la elaboración de los reglamentos. El caso de Honduras es un buen ejemplo.
¿En cuanto a las regulaciones por país, cómo está el sector en Costa Rica, Nicaragua y El Salvador?
En el caso de El Salvador existe una ley vigente para instituciones financieras no bancarias. En el análisis que nosotros hemos hecho en Redcamif sobre la ley vigente de El Salvador, consideramos que se aplica más a cooperativas que a instituciones de microfinanzas. Pocas instituciones de microfinanzas afiliadas a la red en El Salvador se han adscrito a esta ley vigente en El Salvador, porque en el análisis que hemos hecho de los marcos regulatorios vemos que es muy restrictiva. La red local con el apoyo de Redcamif está buscando un espacio para introducir cambios al marco regulatorio de El Salvador y hacerlo más favorable al fortalecimiento del sector. Los colegas dicen allá en El Salvador que si “nos metemos a este marco regulatorio y después quisiéramos salir de él ya no podríamos hacerlo, porque sería como salirse del tren en movimiento y matarse”.
¿Cuáles son esas restricciones, por ejemplo?
El monto autorizado. Para autorizar el monto de capital pagado, para el movimiento de una institución financiera no bancaria, es muy alto. No tengo el dato, ponen un monto alto, limitan la posibilidad de que muchas instituciones de tamaño mediano que puedan entrar no lo puedan hacer.
En el caso de Costa Rica no existe marco regulatorio. Hay una participación fuerte de la banca estatal, entrando al sector microfinanciero. A nuestro juicio, eso a veces produce distorsiones en el mercado, pues la banca estatal maneja condiciones más favorables por su mismo marco de funcionamiento. Con los colegas de la red de Costa Rica hemos analizado esto y mencionan que prefieren en este momento seguir con ese marco regulatorio y están analizando que en algún momento puedan proponer alguna iniciativa.
En Nicaragua hay un proyecto de ley.
Hace algún tiempo se aprobó un anteproyecto de ley, creo que apoyado por algunas agencias internacionales, y entiendo que la Asamblea Nacional lo aprobó en lo general, pero cuando venía la aprobación en lo particular, quedó en stand by. Por lo que hemos conocido y visto a través de la red en Nicaragua, también pareciera ser un marco regulatorio restrictivo. Le pondría techos a la tasa de interés, inclusive en Nicaragua hay un concepto de tasa máxima y está la ley de usura (de préstamos entre particulares), así que los colegas en Nicaragua han preferido como no mover las aguas porque podría ser que si se mueven las aguas se pueden volver turbulentas. Los gobiernos de corte populista en América Latina han tomado la bandera de las microfinanzas como una forma de ganar votos, acercarse a la población; es algo que hay que ser uno muy cuidadoso, de manera tal de no politizar las microfinanzas. Las microfinanzas, las mipymes son una herramienta que ayuda a combatir la pobreza. No es la solución única y ojo con esto, porque decir que las microfinanzas son la solución sería injusto, porque no lo son. Contribuyen, coadyuvan, pero no son la única solución. Algunos países latinoamericanos donde se han instalado gobiernos de corte populista pareciera ser que están tomando a las microfinancieras como un tema político, lo cual no es conveniente. En Nicaragua pues recientemente se dieron unos sucesos muy lamentables, en la región norte de Nicaragua con la organización de algunos microempresarios, probablemente manipulados, quienes se estaban negando a pagar sus créditos y sus compromisos. Estaban buscando que el Gobierno les cubriera sus saldos de crédito. Afortunadamente, a nivel de los sectores sociales de Nicaragua, sectores productivos, comerciales, financieros se han pronunciado muy fuerte y abiertamente en apoyo a las IMF afiliadas a Asomif. O sea que este movimiento lo que ha venido a producir es un efecto de fortalecimiento de la propia red y sus propias instituciones y la gente como que percibe que no es conveniente dejarse manipular.
En el caso de Bolivia, cuando hubo una organización de microempresarios que estaban atrasados en sus cuotas, que se habían organizado para no pagar sus cuentas, los propios clientes —cuando eran de una organización sólida que da servicio a sus clientes— los propios microempresarios defendían a su propia institución.
Uno de los temas que se cuestiona con las microfinancieras es el de las tasas de interés. ¿Es un cuestionamiento justo?
Con este tema de microfinanzas hay varios mitos que se han desvanecido. Uno de ellos es que los pobres no pagan. Eso no es cierto, ellos pagan mucho mejor que otras personas. Otro, los pobres no ahorran. No es cierto, sí ahorran, muchas veces su ahorro no es precisamente en erario, sino que son sus cochinitos, los pollitos, mejoramiento de sus viviendas y sobre todo la salud y la educación para sus hijos y allí están sus ahorros. De forma que ese mito no es cierto. Se decía que las mujeres no pagan sus créditos. Totalmente falso, e inclusive son quienes mejor pagan sus crédito. Y luego está ese mito, que la tasa de interés en los microcréditos es muy alta. Para los mipymes el tema de la tasa de interés pasa a ser una cuestión, ni siquiera secundaria, sino de un nivel de importancia mucho menor porque lo que quiere el microempresario es acceso rápido a los productos financieros, de conformidad a sus requerimientos y sus necesidades. Por supuesto, hay que buscar que estas instituciones lleguen a las mipymes con las tasas de interés más favorables y posibles que puedan hacerlas lo más competitivas en el mercado. Pero recordemos que en el caso de las IMF no sólo son los servicios financieros los que se dan, sino que hay servicios no financieros de servicios no financieros o servicios de desarrollo empresarial que tienen costos. Además, los servicios llegan directamente hasta los microempresarios. En el caso de los bancos, usted va al banco y los bancos se olvidan de usted, además tiene que llenar un montón de requisitos. En el caso de las IMF su asesor de crédito lo visita, conoce sus necesidades, hay capacitación, asistencia técnica, apoyo a la comercialización, algunas incluso tienen programas de salud, maternoinfantiles, de becas, préstamos para la vivienda, préstamos para educación. Es un servicio integral y eso genera la fidelización para los clientes de microfinanzas. Los usureros prestan en nuestros países entre el 10 y 15 por ciento de interés diario y descontados de manera anticipada. A alguien le prestan mil unidades de moneda nacional y le cobran de una vez el 10-15 por ciento. Esto es que de los mil le cobran cien de intereses del día y al día siguiente entrega mil. Saque la relación al 10 por ciento por día, eso sí es una cuestión que llora sangre.