Pasos que llevan al infierno

Sacerdote católico El primer Mandamiento de la Ley de Dios dice: “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas” (Éxodo 20,20). Cuando en nuestra escala de valores Dios ya no ocupa el primer lugar, vamos quedando vacíos de la Divinidad y andamos angustiados, porque el corazón del hombre no puede estar desocupado. O se […]

Sacerdote católico

El primer Mandamiento de la Ley de Dios dice: “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas” (Éxodo 20,20).

Cuando en nuestra escala de valores Dios ya no ocupa el primer lugar, vamos quedando vacíos de la Divinidad y andamos angustiados, porque el corazón del hombre no puede estar desocupado. O se llena de cielo o se llena de infierno. En la sociedad actual muchos tratan de ahogar el drama de la búsqueda de lo trascendente, no dirigiéndose con pasos seguros sino al contrario dando pasos que los llevan a la lejanía con Dios.

Entre otros pasos que llevan al infierno podemos mencionar:

Primero. Horóscopos: muchas personas, antes de iniciar el día con una oración o con una lectura bíblica primero buscan lo que dicen los astrólogos. Le creen más a los charlatanes, que tratan de guiarlos supuestamente según lo que dicen las estrellas, que al Creador de todas las bellezas del Universo. La Santa Palabra nos revela: “Te cansas con tantos astrólogos, que se presenten y te salven, que describen los cielos y observen las estrellas y te den a conocer cada mes lo que sucederá. Serán todos como paja que devora el fuego, ninguno de ellos podrá salvarse del poder de las llamas”. (Isaías 47, 13-14).

Segundo. Supersticiones: son creencias que esclavizan y que nos pueden inducir a dar pasos que llevan al infierno. Por ejemplo, el uso de amuletos que te hacen creer que van a proporcionar la buena suerte y evitar la mala. La única buena suerte es abrir el corazón a Cristo. La mala suerte es vivir en el pecado y no querer salir de él. Esto es obra “del diablo, mentiroso y padre de la mentira”. (Juan 8, 44).

Tercero. Brujería: en la sociedad de hoy hasta se puede disfrazar de algo intrascendente este tipo de prácticas. Acuden a lugares con personas que les aseguran que obtendrán lo que desean y así van dando pasos que llevan al infierno. La Sagrada Biblia es clara: “Que no haya entre vosotros hechiceros, que nadie practique encantamientos o consulte a los espíritus, que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos, todo aquél que hace estas cosas, es detestable a los ojos de Dios”. (Deuteronomio 18, 10-12).

Cuarto. Espiritismo: otros van donde los que invocan muertos y piensan que quien les habla es un pariente o un conocido. Eso es engaño de Satanás. Quien puede hablarles es un demonio. Dicen que trabajan con magia blanca. Pero no hay diferencia entre magia blanca o magia negra, las dos son del espíritu del mal. Te atraen diciendo que trabajan con espíritus buenos. Otra mentira. El único espíritu bueno es el Espíritu Santo, que junto al Padre y el Hijo abominan todas estas prácticas. Está en las Sagradas Escrituras: “No acudas por consejo a gentes que consultan a espíritus de los muertos. Si lo haces, quedarás impuro. Yo soy el Señor tu Dios”. (Levítico 19-31).

Quinto. Satanismo: a tanta perversión ha llegado el mundo, que se ha caído en la adoración de lo que no es el verdadero Dios. El mal lo vemos por doquier, el poder del enemigo se extiende, pero ya está vencido. Jesucristo lo venció en la cruz redentora. Oremos con Jesús el Padre Nuestro y hagamos hincapié en la frase: “Y no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal”.

Recuerde, “nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los principados y potestades que gobiernan este mundo y contra sus fuerzas ocultas”. (Efesios 6, 12).

Religión y Fe

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