Barry nació hace diez años y desde entonces siempre estuvo rodeado de seres humanos. Barry no es un humano, es un buitre negro americano que al parecer se creía uno más de esos seres, que aunque extraños, era a los que estaba acostumbrado. Por ello el buitre nunca había tenido pareja. Según sus cuidadores, el animal no se mostraba dispuesto a relacionarse con aves de su especie, informa BBC Mundo.
Con quienes sí quería aparearse Barry era con los humanos, a quienes perseguía una vez que alcanzó su madurez. Esto preocupaba a los responsables del Kirkleatham Owl Centre, ubicado en el norte de Inglaterra, quienes pusieron manos a la obra para calmar los instintos de Barry.
“Los últimos dos años han sido una pesadilla. Quedaba casi exhausto siguiendo a todo el mundo porque estaba desesperado por aparearse”, dijo Craig Wesson, uno de los empleados del centro, citado por la BBC.
Haciéndolas de Cupido, los trabajadores del zoológico buscaron un buitre hembra en la Europa del Este, que atrajo la atención del galán americano. Ahora Barry está feliz y aliviado. El buitre dejó su vida de soltero y “está de plácemes” con su pareja, según la BBC. Por fin encontró el verdadero amor, afirman por su lado los cuidadores de Barry.