Cartas al Director

Cartas al Director Sociedad “La sociedad sería cosa de veras hermosa si se interesaran sinceramente los unos por los otros”. Intransigencia Cuando Ortega-Murillo habla desde las tarimas puede que lance algunas cuantas ideas dispersas que, sin ser novedosas, servirían como parte de un plan general de nación, correctamente estructuradas. Son actividades que desde hace tiempo […]

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Sociedad

“La sociedad sería cosa de veras hermosa si se interesaran sinceramente los unos por los otros”.

Intransigencia

Cuando Ortega-Murillo habla desde las tarimas puede que lance algunas cuantas ideas dispersas que, sin ser novedosas, servirían como parte de un plan general de nación, correctamente estructuradas.

Son actividades que desde hace tiempo han venido desarrollando las ONG y las entidades donantes en muchos municipios y que gracias a ellas tanta gente ha sido rescatada de la pobreza.

Después de todo, poco puede hacer un país pobre en recursos humanos calificados, con tecnologías atrasadas y déficit de infraestructura, dependiente de la ayuda internacional y las remesas y que, para su postración, carga sobre sus escuálidas espaldas una infamante e inmoral burocracia gubernamental, sin contar con la crisis mundial energética y alimentaria.

Las mismas microfinancieras han estado llenando los vacíos que el Gobierno ha sido incapaz de cubrir. Los tiempos de la agricultura son inapelables, pero eso a Ortega no le importa, lo que él busca es la confrontación fanática, de la que desde los ochenta no ha querido desprenderse porque no es amigo de la negociación ni del diálogo, sino de la imposición y la provocación, la conspiración y el secretismo.

Las extravagantes alocuciones de Ortega-Murillo son más bien para escucharse a sí mismo, como cualquier dictador narcisista. Pero si este gobernante que por desgracia nos ha tocado, a causa de los pactos y divisiones, hoy por hoy, fuera una persona sensata, seria y responsable, se habría legitimado y a la vez granjeado en buena medida, por el bien del país, la voluntad de todos los sectores de la población, sin distingos de posición social y económica, para impulsar un proyecto de nación unificado que nos colocara ventajosamente en el concierto mundial.

Un gobernante bien intencionado, distanciado de la retórica y la demagogia, lo puede lograr con visión de estadista y con tolerancia, que supiese escuchar a quienes desde hace 18 meses han pensado que esta oportunidad para Nicaragua no debiera desperdiciarse en desplantes atrabiliarios y desafiantes, dirigidos a una población que por no querer ser danielista es estigmatizada con los peores epítetos. ¿Quién entonces puede confiar en este espécimen? Quisiera recordarle a Ortega que fue un 62 por ciento de votantes que no lo quisieron como primer magistrado y que, aun así, en sus elucubraciones piensa como si el pueblo de Nicaragua aplaude sus dislates. Por eso y mucho más, como ciudadanos de un anhelado Estado de Derecho, cimentado en la democracia, exigimos un gobierno de unidad nacional con justicia social, a fin de que el sacrificio, la pasión y muerte, de 50,000 compatriotas, tenga hoy sentido real y valedero.

Porfirio J. Gómez

Caballeros de industria

A lo largo de nuestra historia una gran mayoría de individuos que llega, por uno u otro mecanismo, aun por la vía de los votos del pueblo a ejercer posiciones dentro de las esferas de Gobierno, ha venido desarrollando la pésima costumbre de hacer creer a los nicaragüenses que todo lo que hacen está dentro de los límites legales y es permitido por la Constitución de la República de Nicaragua, aunque ellos sepan que sus acciones son contra la ley.

Los jóvenes, que ven las reacciones insensibles de estos funcionarios y juzgan a su edad temprana el éxito fraudulento que obtienen, pueden pensar que la conducta de estos “caballeros de industria” es correcta, ya que al mismo tiempo que notan la impunidad de sus actos observan el bienestar económico y el prestigio social del cual hacen alarde sin ningún tipo de vergüenza… algo que ellos desconocen o han desterrado de sus conciencias, si acaso alguna vez supieron lo que es, es la decencia y el honor.

Cuando un país como el nuestro ha llegado a los límites de desorden, corrupción y ausencia de mecanismos legales que le den al ciudadano común y corriente cierta garantía de lograr sus honestos propósitos, este honesto ciudadano, quien se estrella diariamente contra una muralla de abyección y desvergüenza, necesita ser poseedor de una moralidad muy firme y una decisión a toda prueba de no cambiar, para no seguir el ejemplo de deshonestidad e inmoralidad que el “exitoso” funcionario y/o político le muestra para la consecución de sus fines sin importarle el daño que le hace a la niñez, a la juventud y a todos sus conciudadanos, a los cuales les debe respeto y de quienes, mediante el erario público, recibe su jugoso salario, sin haber rendido cuentas al pueblo, ni cuando asume el cargo, ni cuando, después de exprimir a la Patria por muchos años se retira por fin… dejando una estela de ignominia y dolor.

Juan P. Obregón

Operación limpieza

Hace unos días vi el programa 2 en la Nación en donde entrevistaron al magistrado Sergio Cuarezma, quien aseguró no militar en ningún partido. ¡Ojalá sea cierto y así se conserve! He tratado de seguir este caso, tanto por la prensa escrita como por la televisada. Este caso tuvo también la atención especial de un editorial de LA PRENSA.

Realmente es muy esperanzador escuchar la información que transmite el magistrado Cuarezma, que tiene la voluntad fuerte de informar a la población de lo que ya sospechábamos. Nada de lo que está relatando —parece telenovela venezolana— es nuevo y manifiesta, una vez más, el “modus operandi” de varios de los que manejan las cuerdas en la Corte Suprema de Justicia. ¡Es devastador e inhumano!

Es una luz esperanzadora escuchar la ventilación de la corrupción existente en esa institución, y un atropello a los derechos humanos de la ciudadanía honrada el rol bochornoso que juegan los “magistrados” deshonestos.

No podemos decir que estos delincuentes estén trabajando. Sería un eufemismo llamar trabajo a un robo, pues eso es lo que hacen los “magistrados” con sus marufias, para satisfacer intereses personales y partidarios y no atienden el bien común.

Hago un llamado a la sociedad civil para que nos levantemos —una vez más— y protestemos contra esta banda de piratas. ¡No es justo que estemos pagando nuestros impuestos para mantener las barrigas de unos desalmados!

María del Socorro Jiménez

Seguridad jurídica

Referente al artículo publicado el pa-

sado 12 de agosto por el doctor José Adán Aguerri, titulado “La seguridad jurídica”, comparto las inquietudes del doctor Aguerri, pero creo que en Nicaragua las organizaciones del sector privado, agrupadas en el Cosep, han sido tímidas en sus planteamientos a los desmanes y abusos del gobierno de Daniel Ortega Saavedra, en todo aquello relacionado con la seguridad jurídica de la propiedad.

Al gobierno de Ortega lo que le interesa es hacer buenos negocios con sus empresas, pero dejando a un lado todo aquello que afecte a los ciudadanos considerados individualmente. Uno de estos problemas está en el proyecto de Ley de Costas, donde tienen interés en garantías para los grandes inversionistas, sin preocuparse por quienes tienen terrenos y casas de las playas del Pacífico de Nicaragua.

Deben velar también por los intereses de estos compatriotas, los que no se han organizado, pero como se trata de defender la propiedad privada y darle seguridad jurídica, los dirigentes del Cosep no pueden dejarlos a un lado.

Guillermo Pérez Salcedo

Misa por doña Lila

Agradecemos profundamente las infini-

tas muestras de condolencia que hemos recibido por el sensible fallecimiento de nuestra amada esposa, madre y abuela, Lila T. Abaunza de Bolaños e invitamos a la celebración de la Santa Eucaristía a los treinta días de su partida, por el descanso eterno de su alma, el lunes 18 de agosto, en Masaya, a las 7:00 a.m. en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y en Managua a las 6:00 p.m. en la iglesia Santo Domingo de Las Sierritas.

Enrique Bolaños Geyer, sus hijos y nietos

Estatua de sal

Les suplico a todos los lectores del

Diario LA PRENSA que conozcan este dato, que me digan por favor en qué versión de la Biblia y en qué parte se encuentra el nombre de la mujer de Lot, la que se quedó convertida en estatua de sal. He hojeado varias Biblias y no sé en qué parte encontrar dicho nombre.

Marcelino A. Salazar Mejía

Suplemento Chavalos

El colegio Bautista, de Matagalpa, padres y alumnos agradecen al suplemento Chavalos por haber estado con nosotros en nuestro décimo aniversario y haber hecho una mañana muy amena y feliz para nuestros niños.

Imara Matamoros

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